Los espacios culturales en Paraná


Joakito.-¿Por qué no se aprovechan los espacios culturales públicos? ¿Por qué existen tan pocos espacios culturales privados?

Hasta la fecha, en Paraná nunca se armó un registro fehaciente y exhaustivo sobre la cantidad de personas que se dedican a la actividad cultural como tampoco existe un registro de los lugares habilitados con las condiciones necesarias para llevar adelante estas actividades.
¿Por qué?
Una primera razón puede explicarse en el ego y la falta de autocrítica de los propios artistas a la hora de encarar su trabajo. Ego porque a muchos - la gran mayoría- solo le importa su propio trabajo. Y autocrítica al no señalar los errores cometidos por los propios pares cada vez que alguno ocupó un espacio estatal de resolución de políticas culturales.
De todas maneras con registro o sin él, es importante señalar que en Paraná existen por lo menos nueve espacios culturales públicos (Anfiteatro Santángelo, Teatro 3 de Febrero, Centro Cultural La Vieja Usina, Sala Cultural Antequeda, Casa de La Cultura, Centro Cultural "Gloria Montoya", Centro Cultural "Juan L. Ortiz", la Sala Mayo) en condiciones de ser utilizados por los trabajadores de la cultura; sin embargo, la actividad que se lleva en la mayoría de esos lugares es escasa cuando no nula. Ejemplo de esto, es la nueva Sala Antequeda que hasta hoy no ha abierto sus puertas al público con actividad cultural alguna (habrá que ver si esto es por faltas de propuestas o simplemente porque los artistas no la tienen presente). Esta sala está ubicada en la misma cuadra que una sala de teatro privado que tiene funciones casi todos los meses.
En esta enumeración de espacios culturales estoy dejando afuera los museos y bibliotecas, ya que el fin de esta nota es solo de carácter de opinión, aunque sería interesante empezar a relevar los espacios culturales disponibles de manera de poder facilitar la construcción de un índice cultural que sirva para el diseño de políticas públicas a corto, mediano y largo plazo.



El filósofo Walter Benjamin se preguntaba. ¿Qué valor tiene toda la cultura cuando la experiencia no nos conecta con ella? y a nosotros nos cabe preguntar entonces, por qué los espacios culturales existentes en Paraná son tan poco usados. ¿Acaso no existen numerosos artistas en Paraná? ¿Hay un problema de idiosincrasia en la ciudad que lleva a que el publico no acompañe a sus artistas? ¿Hay comodidad por parte de los artistas?
Esta ausencia de actividades en los espacios culturales del Estado llama la atención, sobre todo si tenemos en cuenta, que los artistas locales cada vez que se han movilizado lo han hecho para reclamar la intervención estatal.

Respecto a los espacios culturales privados, la ciudad cuenta con bastante bares y boliches, pero es mínimo el número de estos espacios que ofrecen o promueven sus instalaciones para llevar adelante actividades culturales y aún así, tampoco ni desde el Estado, ni desde la sociedad civil, se ha abierto un registro donde estos espacios puedan inscribirse, o si se ha hecho, todos optan por desconocerlo: estamos acostumbrados a las avivadas y los dueños de estos lugares son reacios a gastar en infraestructura adecuada como así también existe la impronta de la corrupción y las trabas a la hora de las habilitaciones correspondientes.
En este sentido, se hace necesario que la capital provincial cuente con una reglamentación adecuada sobre la figura de los centros culturales, con su propio nomenclador, que los habilite y los proteja para que puedan ejercer sus actividades normalmente. Una habilitación de este tipo ayudaría al crecimiento del sector privado siempre que acompañe con premios para quienes lleven adelante estos espacios, tales como que estén exentos de tasas municipales de habilitación, publicidad y seguridad e higiene.

De todas maneras, al margen de los espacios culturales públicos y privados, es una tendencia creciente y llama la atención debido a la cantidad de lugares habilitados, el crecimiento de espacios culturales independientes como espacios de intercambio colectivo, y que puede involucrar cualquier tipo de actividades artísticas: desde pintura, danza, música o teatro. Estos espacios generalmente realizan sus actividades de manera clandestina y aprovechando el uso de las redes sociales para su difusión (cada vez hay mas actividad cultural "dire por imbox" como suele decirse). Esto se debe a la existencia del vacío legal en la materia y no es propio de nuestra ciudad sino que es un fenómeno nacional, tal es así que en el 2015 se conformo el “Movimiento de Espacios Culturales y Artísticos” (MECA) que tuvo significativos avances para ayudar en la legislación en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en Rosario, en La Plata y Bahía Blanca. por citar algunos ejemplos.