Soy Superman y me chupan la pija

Lucas Carrasco-. Llevo muchos años aguantando golpes de la corporación política y periodística.  Y sin embargo, resucito y resucito. Nací para romper las pelotas.

Los balances anuales son una mierda


Joakito-. Si hay algo que me molesta de las cosas que pasan en estas fiestas es cuando todos se ponen a hacer "balances" de lo que les dejó el año que termina. Como si los años empezaran o terminar a pura voluntad, a puro beneficio particular, al simple arbitrio externo de una temporalidad propia que casualmente coincide con el calendario. Es mucho, muchahos. Dejémonos de joder.

No debe haber nada mas molesto que entrar a cualquier red social y ver a la chicas publicando fotos casi en bolas y con una chorrera de palabras no diciendo nada y pretendiendo que todos festejemos lo que hicieron y lo que no pudieron lograr en el año. Chicos en la playa y debajo, lo que según pretenden, son exhaustivas reflexiones sobre qué hicieron y qué no en el año que termina. ¿Y a quién carajo le importa, además?
Me molesta, porque a la hora de realizar balances es necesario vislumbrar las cosas positivas y las negativas, para esto es necesario ser objetivos, y por lo tanto, requiere de una precisa reflexión, una reflexión profunda, una introspección difícil que equilibre objetividad con reflexión, un ejercicio harto complejo en el marco de cosas que justamente escasean en las redes sociales: objetividad y reflexión.
En estos balances de fin de año, además del ego, predomina la pretensión de que todo está mas que bien, de que no nos equivocamos y que lo que no hicimos en el año lo haremos al siguiente. Mentira, nada mas alejado de la realidad que poder hacer un balance de lo que pasó, de nuestro presente y de los días por venir, sobre todo teniendo en cuenta la gran cantidad de contenido etílico que se consume. Si no pudiste reflexionar durante todo el año, no me vengas a hinchar las pelotas un 31 de diciembre a la noche. Es imposible reflexionar en tan poco tiempo y sobre todo teniendo en cuenta que la reflexión y la objetividad requieren determinadas pautas como el estar relajado, descansado y dejando las cosas que nos molestan de lado.

 

La otra cosa que me molesta de este tipo de "balances posteables" es que cada vez que lo hacemos indefectiblemente nos hace sentir unos fracasados ya que nos damos cuenta que nos proponemos grandes objetivos para el año que comienza pero que al final no podemos cumplirlos jamás. Generalmente, son los mismos grandes objetivos que ya se propusieron el año pasado y al finalizar este año reconocen que fracasaron en cumplirlo.
Muchachos, en serio, estos balances no son serios, siempre las metas que nos proponemos son absolutamente irreales y están basadas más en el deseo que en una evaluación de la situación y de las posibilidades reales de cambio que cada uno de nosotros tenemos.
Antonio Gramsci, en un artículo poco conocido, escribe sobre este tipo de balances que nos
"hacen perder el sentido de continuidad de la vida y del espíritu. Se acaba creyendo que de verdad entre un año y otro hay una solución de continuidad y que empieza una nueva historia, y se hacen buenos propósitos y se lamentan los despropósitos" 



Pero no solo los balances de fin de año son cosas de pequeñoburgueses sino que a su vez tienen un profundo sentimiento de culpa, no cualquier culpa sino culpa cristiana. Culpa cristiana, que nos hace creer que todo en el mundo esta bien si se tiene esperanzas y se tiene optimismo. Eso sí, tené en cuenta que Macri es presidente, Trump tiene la botonera roja que destruye al mundo y el Papa es argentino, así estamos. Todo una bosta, en serio lo digo, pónganse en mi lugar. Si me pongo a hacer un balance me doy cuenta que todo es una mierda. Que este año volví a lugares que en un momento me habían encantado y que al volver me desilusionaron. Fui a lugares que quería conocer y eran una bosta. Viajé en pareja y no fue como esperaba. Me separé y volví a ser yo contra el mundo. Yo, solo, solitario, en soledad. Por eso no hago balances, porque como dijo Séneca allá lejos y hace tiempo
“La vida, si sabes usarla, es larga”
 así que basta de balances al pedo, eso sí, no dejemos de festejar. Bah, no sé, festejen, no festejen, hagan lo que quieran. Pero acuérdense que estamos todos en el mismo barco, vamos todos al mismo lugar aunque no hay nada mejor que sentirse acompañado en este viaje llamado vida.