La Oficina Antiopositor



Salustriano-. Para evitar el mamarracho de Lauro Alonso, lo conveniente sería que el Congreso de la Nación fuera quien nombrara a quien dirija la Oficina Anticorrupción. O mejor aún, que la primera minoría opositora pudiera poner una persona de su formación política, para que los controles sobre la corrupción sean verdaderos y se pueda controlar a quienes tienen hoy el poder, porque de quienes lo tuvieron ayer ya se ocupa la justicia ordinaria.





Lo de Laura Alonso es sencillamente impresentable. convirtió la Oficina Anticorrupción en una Oficina Antiopositor.
Cuando salta algún escándalo entre los ministros del oficialismo, Laura Alonso siempre promete "una investigación" que nunca llega a nada. Para recordar los casos más conocidos:

-Juan José Aranguren y la incompatibilidad de su cargo como Ministro de Energía y sus políticas beneficiando a Shell, empresa de la cual fue CEO y aún posee acciones (denunciado por éste y otros casos de funcionarios de su área, por Elisa Carrió incluso).

-Mauricio Macri y sus cuentas secretas en Panamá (que llevó a la renuncia de varios presidentes en el mundo. Acá se cerró la causa en la Justicia de manera express).

-Gabriela Michetti y los bolsos con dinero sin declarar que tenía en su casa. (Se cerró la causa sin aclarar nada).

-Las irregularidades en la intervención del sindicato SOMU, donde Triaca, Canicoba Corral y Gladys Gonzáles nombraron familiares y testaferros. (Laura Alonso prometió "investigar" pero solo por qué Triaca tenía su empleada doméstica maltratada en negro)

-Luis Migual Etchevehere y sus múltiples causas por corrupción cuando era socio comercial del kirchnerismo en El Diario, por esclavitud en sus campos, por estafa, etc. En total son 17 causas judiciales. (Laura Alonso prometió "investigar" una decisión pública: la Sociedad Rural le donó medio millón de pesos porque al asumir, los ministros tardan tres meses en cobrar su sueldo y luego cobran todo junto).

-El Secretario de Comercio, hermano del Jefe de Gabinete, beneficiando al supermercado familiar. (Laura Alonso ni se inmutó, a pesar de que la galopante inflación se debe, en parte, a estas prácticas del gobierno)



La lista es extensa y abarca el nepotismo, los contratos escandalosos -por ejemplo, está contratada la hermana de la Reina de Holanda- los cargos ridículos, la creación de cargos políticos hasta el punto de ser el gobierno que más cargos políticos y ministerios creó en toda la historia argentina, con los sueldos más altos de la historia, mientras despedía empleados comunes por no tener la ideología del gobierno.
Laura Alonso se mostró muy activa persiguiendo a la oposición. Al peronismo colaboracionista nunca se lo persiguió. Así resulta que el gobierno anterior "se robó un PBI" pero la ANSES, donde estaban Bossio y Massa, era un ámbito de absoluta honestidad a pesar de contar con el mayor presupuesto estatal, al igual que el PAMI cuando estaba Ocaña, el Ministerio de Salud que también ocupó, el Ministerio del Interior y luego de Interior y Transporte donde estaba Randazzo, etc. Momo Venegas era un ejemplo de sindicalista, aún cuando la hija reclame públicamente que los testaferros se quedaron con la fortuna que robó su padre, recientemente fallecido.
La Nación denuncia a Cristóbal López por evasión impositiva, López va preso y sus medios quedan a la deriva, pero La Nación hace 15 años que tiene una cautelar, otorgada por un pariente de los dueños del medio, para no pagar impuestos. Mientras se cierran medios opositores, La Nación y Perfil abren canales y radios dependientes de la pauta oficial, Clarín se expande favorecido por el gobierno y se amenaza al dueño de Página 12 por revelar que la familia del Presidente Mauricio Macri entró al blanqueo, prohibido expresamente por la ley. Nada de esto vio Laura Alonso, que se mostró tan activa para perseguir a los opositores.
¿Ésta es la transparencia que el gobierno prometió? Una militante desaforada que no encuentra nada sospechoso en la cúpula de la SIDE, sistemáticamente denunciada por corrupta hasta por los oficialistas como Elisa Carrió, ni en el resto de los operadores judiciales del gobierno, como Daniel Angelici.  Los periodistas de Clarín que buscaban cuentas secretas en el extranjero del gobierno anterior, no se retractaron nunca, pero además se quedaron callados cuando vieron que Mauricio Macri hacía lo que ellos denunciaban falsamente en otros políticos.
Laura Alonso no abrió ningún expediente cuando Macri resolvió por decreto nombrar jueces en la Corte Suprema ni cuando por decreto derogó 19 leyes, o la Ley de Medios, o la modificación de la ley del blanqueo, pervirtiéndola para su exclusivo beneficio personal. Por mucho menos de esto en un país serio el Presidente y la mayoría de los Ministros, habrían tenido que renunciar.