La crisis opositora



Osvaldo Quinteros-. La crisis opositora se manifiesta cuando siguen la agenda temática que impone Cambiemos. Hay que notar que cuando se desvían de esta agenda temática, solo es para discutir al interior de la oposición por qué no unirse. Con lo cual queda el axioma de que la oposición deja de seguir la agenda gubernamental solo cuando se dedica a destriparse entre sí.
Éste es el principal activo de Cambiemos, no su gestión que hasta ahora brilla por su mediocridad y falta de resultados.



El balance tras las elecciones legislativas del 2017 es que entrando el 2018, la oposición sigue desunida y sus chances de hablarle a la sociedad dependen de los errores que cometa Cambiemos en la gestión. Por ejemplo, la rebaja de las jubilaciones, los escándalos que revelan que es un gobierno para ricos, los deslices discursivos de sus funcionarios, etc. Sin un gobierno mediocre que no pega una en el área económica ni logra hacer creíbles sus discursos de transparencia institucional, la oposición nacional estaría directamente pulverizada.
En conjunto esto revela que la iniciativa política en la Argentina la tiene Cambiemos, no solo y exclusivamente Macri, dado que las internas dentro de la coalición que lo sustenta nunca llegan a causar verdadero daño. A los radicales se los arregla con cargos. A las corporaciones, incluyendo los monopolios de prensa, con más privilegios y financiamiento. A los gobernadores electos como opositores, si tienen alguna disidencia como el sanjuanino, con el látigo y la chequera.
Está el ejemplo de la doctora Carrió, que siempre que hay medidas antipopulares sacadas por decreto hace silencio hasta que baje la espuma para no mancharse ella y para de esa forma avalar lo hecho. Solo si la situación la desborda en los medios oficialistas, sale a hablar. Aunque por lo general, dispara hacia el costado sus dardos venenosos. Nunca al corazón del problema, que por su extraordinaria formación intelectual, conoce muy bien. Así obtiene lo que quiere: quedar bien ella,, dejar al resto del mundo como corruptos, pero no romper con Macri porque sería romper con Clarín y con el infernal aparato que sostiene a una dirigente sin partido político, sin militantes y sin ideas fijas, las cuales van cambiando de acuerdo a cada elección y por su propia conveniencia para renovar la banca que usufructúa hace más de un cuarto de siglo a través de distintos partidos políticos y aliados de coyuntura de derecha a izquierda del arco político, mucho de los cuales antes trató de corruptos, como el caso del propio Mauricio Macri.



De esta manera, Carrió ocupa un espacio que es a la vez opositor y oficialista. Haciendo lo que cuestionaba del peronismo ante la debacle radical del 2001: construir hegemonía. Lo cual es lícito y hasta normal cuando es la propia oposición la que con sus desatinos deja vacante el espacio opositor. Alguien tiene que ocuparlo y tarde o temprano lo ocupará.
El PJ entrerriano podría tomar esta lección que se conoce desde tiempos de Maquiavelo: la política aborrece el vacío. En democracia, el vacío opositor termina siendo ocupado por alas críticas del propio oficialista, tal como sucedió durante la mayor parte de la etapa kirchnerista. Incluso en sus peores momentos. Recordemos las palabras del exvicegobernador, José Cáceres, quien le dijo a Noticias Entre Ríos que "la 125 fue una interna peronista".
Tenía razón.
Hay que recordar que Maquiavelo escribió sus tesis para defender y consolidar la monarquía, no para construir una democracia. Y el concepto de hegemonía proviene del Secretario General del Partido Comunista Italiano, que escribió esta tesis estando preso de la dictadura de Mussolini.
Entre Maquiavelo, el comunismo y Mussolini, nada bueno puede salir para una formación como Cambiemos que se pretende republicana y en lucha contra el fantasma del populismo.