La crisis de la socialdemocracia



Pablo Mori-. La socialdemocracia está en crisis. Por lo tanto los partidos que se pensaron a sí mismos como socialdemócratas, especialmente la UCR, entraron en crisis. Es una crisis de identidad, de contenido, de su lugar en el mundo. La vitalidad de Cambiemos y la marcha cotidiana del gobierno nacional y algunas capitales provinciales como Paraná hacen perder un poco de vista esta crisis. Que no se resuelve con más cargos ni equilibrio en la conducción partidaria, porque es una crisis más profunda, es ideológica y de paradigma. Crisis que también se barre debajo de la alfombra por el miedo al retorno del populismo. Un miedo quizás exagerado y que se utiliza, ya a esta altura, para justificar cosas que no debieran ser justificadas. Pero este temor que es real no debe ocultar que a las crisis políticas, especialmente cuando son crisis políticas identitarias, se las afronta de frente o sino éstas se agravan con el riesgo para la UCR de terminar extinguiéndose dentro del PRO.

Esta publicidad no es argentina: pero nuestro país, ¿acaso no necesita más cemento y obra pública además de árboles?
Hubo un breve estallido de esperanzas en el 2011 cuando Binner alcanzó un liderazgo nacional. Paradójicamente en aquella oportunidad Ricardo Alfonsín se había aliado con el derechista Francisco De Narváez. Sin embargo la estrella de Binner se apagó y su construcción no pudo nacionalizarse y por el contrario comenzó a debilitarse en Santa Fe y aún más grave todavía, en su patria chica, Rosario.
En Entre Ríos el socialismo nunca tuvo desarrollo fuerte por falta de dirigentes serios y carismáticos.
Sus únicos logros fueron con alianzas con la UCR y resultaron contraproducentes: cada vez que un socialista entrerriano obtenía algo de poder, lo primero que hacía era romper el partido, crear divisiones internas y dedicar más energías a un cierto gorilismo elemental que a la construcción de una identidad propia.

Argentina necesita un espacio socialdemócrata que si no lo dejan coexistir con los liberal conservadores de Cambiemos quizás termine aliándose con el populismo. Porque luego de la Presidencia de Alfonsín la socialdemocracia no tiene voluntad de ser testimonial en Argentina. El triunfo de Alfonsín significó para la socialdemocracia, que se siente representada por los modelos europeos especialmente nórdicos, el fin de la testimonialidad. Aunque también significó que al abandonar antes del recambio presidencial renunciando Alfonsín en medio de una hiperinflación feroz, el estigma de la falta de gobernabilidad.
Ese etigma se ha ido evaporando por dos factores. En primer lugar, la distancia que da el tiempo transcurrido y el rescate por parte de sectores peronistas de la figura de Alfonsín y su gobierno. En segundo lugar, por el exitoso ciclo de gobernadores del Partido Socialista en Santa Fe, aliados a los radicales.
Aunque hay que considerar que la UCR entró en crisis en Santa Fe, como un reflejo tardío de la disolución de UNEN y del triunfo de Macri en la presidencia.
Esto acentúa la crisis de la socialdemocracia, especialmente los socialdemócratas que estaban contenidos dentro de la Unión Cívica Radical.



En España y en muchos países de Europa, la socialdemocracia está en crisis. Electoral e ideológica.
Su crisis puede fecharse a partir de la crisis del laborismo inglés, cuando el Partido Laborista de Inglaterra decide, junto al Presidente Demócrata Bill Clinton en los Estados Unidos, conformar la Tercera Vía, una contracara de la alianza entre Reagan y Tacher por el lado conservador. La Tercera Vía tuvo un nacimiento trágico en nuestro país y fue la Alianza de la UCR con el FREPASO, una buena idea que salió para el c...
Aún perdura como trauma, sobre todo porque luego hubo experiencias como el Acuerdo Cívico y Social o UNEN ue solo sirvieron para retener exitosamente bancas partidarias.
Si la UCR se separa del socialismo en Santa Fe y el PRO se queda con la intendencia de Rosario, la socialdemocracia volverá a ser testimonial.
Aún está a tiempo de pensar y repensar las cosas y encontrar un lugar en el medio del populismo peronista y las tendencias conservadoras que expresa una parte del PRO.
¿Lo logrará?