¿Había neutralidad en internet?



Lucas Carrasco-. Una disposición sobre el fin de la "neutralidad en la red" en los Estados Unidos, tomada por decisión de Donald Trump, generó alertas sobre las consecuencias de lo que puede suceder en Argentina. Estas eventuales consecuencias negativas, lo serán doblemente agravadas en Entre Ríos. Pero...el asunto es más complejo que como se presenta en el liberalismo (los socialdemócratas de allá) estadounidense.



Para entender qué es el fin de la neutralidad en la red, va el siguiente ejemplo: mi vecino (esto es ficticio, con fines didácticos) usa tres aires acondicionados, cuatro heladeras y una iluminación de focos de los comunes y varias computadoras de escritorio. Yo no utilizo aire acondicionado, tengo iluminación LED y uso solamente una notebook acostado en la cama, la cual cargo solo cuando se está por acabar la batería.
¿Quién pagaría más en la boleta de la luz eléctrica?
Mi vecino. Lo cual parece sumamente lógico.
La neutralidad en la red, aplicada a este ejemplo, sería que ambos pagásemos la misma factura de electricidad, independientemente de quien use más el servicio.
Hay una sola empresa de electricidad en Paraná, como hay una sola empresa que provee internet en muchas ciudades entrerrianas y barrios de la capital provincial. Las tarifas más caras por un peor servicio son las de muchas cooperativas de ciudades pequeñas, a las cuales no les llega ninguna competencia. Ni siquiera Clarín o DirecTV.
En la ciudad de Buenos Aires, hay algunas empresas más, aunque no deja de ser un mercado oligopólico.
En las grandes urbes de los Estados Unidos, hay varios proveedores y cierta competencia.

Visto desde esta óptica, de puro mercado, el fin de la neutralidad en la red podría ser beneficioso para quien usa menos banda ancha: si querés ver películas, descargar contenidos pesados, jugar en línea, etc, vas a pagar más en tu factura de internet que quien solo entra a una red social para conversar con amigos y familiares y contestar correos electrónicos, la mayoría de los cuales son cortos y laborables.
Ésto hoy en día ya está contemplado pero de manera grosera (y con fuertes estafas) en la estratificación de "megas" en los paquetes que venden las empresas en Argentina, los cuales difieren en cada ciudad (por ejemplo, por un peor servicio, y ésto no es ficticio, pago más de Fibertel en Paraná que en Buenos Aires).

Bien, esta cándida visión tiene algunos problemas: las empresas proveedoras de internet tienen intereses comerciales diversificados. Por ejemplo, si se aplicara en Argentina el fin de la neutralidad en la red, Fibertel podría hacer que Netflix fuera lentísimo, en cambio su sistema de Cablevisión Play anduviese en motocross. O que los sitios que compiten contra Clarín sean más lentos y así sucesivamente.
O bien, que Telecentro (en CABA y el Conurbano) ralentizara el canal TN (de Clarín) al verlo por internet o por "cable" y en cambio, el canal propiedad de su multimedios Telecentro, Canal 26, anduviera mucho mejor. Eso incidiría en el rating y por esa vía, en el costo por segundos de publicidad.
Otra posibilidad es que la empresa de publicidad digital que conformaron Clarín, la Nación, Perfil e Infobae priorizara los sitios donde están sus publicidades. O que los proveedores extranjeros les cobraran a Infobae por no ralentizar su sitio en beneficio de la competencia. Y así sucesivamente.

Estas cuestiones son centrales en el funcionamiento de internet. Una página que tarde en cargar algunos segundos de más, corre un enorme riesgo de aumentar su cantidad de visitas. Hay muchos estudios al respecto y son extensos y complejos, pero vale señalar esta cuestión decisiva: el tiempo de carga de una página es estratégico para la vida de cualquier sitio, que siempre se nutrirá de sus visitantes.



Ahora bien, ¿existía esta neutralidad en la red?
No, para nada.
Uno de los principales afectados por la decisión de donald Trump, el idiota que preside EEUU, es Google, porque es quien tenía el cuasi monopolio de seleccionar qué sitios obtendrían más visitas que otros, de acuerdo a un modelo de funcionamiento que si bien es secreto, dejan filtrar por partes y en otras, venden las herramientas para lograrlo. Este predominio de Google llevó a que en España y Perú ya exista la Licenciatura en SEO (que no es lo mismo que CEO): un estudio de acreditación científica para posicionamiento de sitios en los buscadores, para aumentar sus visitas, para fidelizar las visitas (convertirlos en visitantes únicos, etc). Y a la vez, este nuevo mundo del saber, se ha ido complejizando hasta crear nuevas disciplinas, ya autónomas de los estudios SEO.
Conscientes de este cuasi monopolio de Google, en Rusia y la India lanzaron sus propios buscadores y restringieron el acceso a Google. En Europa acordaron pagar multimillonarias cifras en resarcimiento a los medios de comunicación tradicionales, luego de varios juicios. En China, acordaron con Google que censurarían todo sitio que se oponga a la dictadura comunista neoliberal y sus cortejados príncipes del Maoísmo Sociedad Anónima.
En Irán suelen cerrar las redes sociales cuando no les gusta y en Entre Ríos, en Concordia durante el fin de año de 2013, en plena ola de saqueos, los ayatola de la "cooperativa" dieron de baja el funcionamiento de Internet.
Es decir, no estábamos (ni estamos) en el paraíso de la transparencia de la red. Y por supuesto, el acceso a contenidos en la red no se puede equiparar con el mercado eléctrico, excepto en un punto y desde Entre Ríos: ambos son monopólicos, funcionan para la mierda y te cobran un huevo.