Flexibilizacion laboral por hijo


Joakito.- El dato objetivo y corroborado por el Observatorio de la Maternidad, es que en Argentina, las mujeres tienen en promedio cuatro veces más probabilidades de vivir en hogares más vulnerables cuando tienen hijos. Vulnerable es una forma bonita de decir "pobre".

Después de la revuelta popular y crisis económica del año 2001, Duhalde, asume la presidencia y lo primero que hace es la convocatoria al "Dialogo Social Argentino" -foro convocado en enero del 2002 y destinado a la búsqueda de consensos entre los sectores sociales, políticos, empresariales y laborales del país, quienes coordinaban las rondas de intercambio y debate de ideas fueron representantes de la Iglesia, con la asistencia técnica del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)-  cuya primer medida -tal vez la mas importante- fue la implementación del llamado "Plan Jefes y Jefas de Hogar" cuyo nombre real era "Derecho Familiar de Inclusión Social: Plan Jefes y Jefas Desocupados", el relevo sobre quienes eran los titulares de cobrar esta prestación social dio cuenta de que la mayoría de los "jefes de familia" eran mujeres (quizás sea hora de "reivindicar" las manzaneras de Chiche, ¿no?). Hoy ese plan cambió de nombre - Argentina Trabaja- y sigue siendo financiado por el Banco Mundial, pero está acompañado monetariamente de lo que conocemos como Asignación Universal por Hijo, que OBVIAMENTE, de acuerdo a la lógica empresarial fue ampliado y las embarazadas también lo cobran.
(NdEd: la obviedad tiene que ver con que la Asignación Universal por Hijo (AUH), si bien puede ser leído como un derecho conquistado, por otra parte opera -al igual que el Argentina Trabaja, como variable para establecer el salario mínimo).

Ahora bien, es cierto, que las mujeres, además de ser empleadas -o desempleadas que es de lo que hablamos acá- tienen que hacerse cargo del mal llamado trabajo hogareño, o lo que comúnmente la chusma denomina "Amas de Casa".
Si nos ponemos a pensar, el fastidio que significa, hacer las colas en oficinas públicas para tramitar un plan social, las idas a la escuela o la salita del barrio para que te firmen la libreta de vacunas. Ponete a pensar que además de que no llegas a fin de mes, sos soltera, los vínculos familiares suelen ser frágiles (es una generalización, lo se, pero si observas bien fijate que estas familias suelen ser familias fragmentadas o parejas basadas en uniones de hecho), tenes que fregar el piso, gastar en agua mineral porque no tenes agua de caño que sea digna, levantarte temprano -muy- convencer a los gurises que vayan a la escuela en ves de ir con vos a pedir casa por casa o a la peatonal a "vender algo", fooo un re laburo y encima flexibilizado.

Sería interesante que desde la usina de empleados públicos conocido como UNER en vez de largar profesionales dignos clientes de La Peruana y sus biscochitos, los formen para que vayan a las casas de estas madres pobres, que su trabajo no sea apretar enter sino embarrarse los zapatos, ir a la escuela donde asisten los gurises de quienes cobran la AUH, ponerle un rostro a quien percibe la AUH, corroborar que están bien de salud, ya no porque te trajeron la libretita firmada al ANSES sino porque lo conoces, porque lo ves pateando una pelota o jugando a la escondida con sus vecinos.

El mandato social de ser madre, es algo que conllevan consigo todas las mujeres sin importar la clase o sector social al que pertenezcan, pero es necesario señalar que la precariedad material en la que viven las mujeres pobres, sumado a  las pocas posibilidades de realización laboral, y a que por lo general son expulsadas tempranamente del sistema educativo, muchas de las veces para estas mujeres  la maternidad se presenta como la única vía de afirmación y realización personal. Es decir que la falta de oportunidades profesionales y educativas terminan imponiéndose y estableciendo que la maternidad en los sectores pobres, se constituya, muchas de las veces en su principal objetivo en la vida para poder salir adelante.

En estos tiempos que corren, feminizar la pobreza-en términos conceptuales- se hace necesario porque pone sobre el tapete  la incapacidad de satisfacer las necesidades básicas de grandes contingentes de mujeres, y la inequidad en la distribución de los beneficios socio económicos entre los sexos. En este sentido, el concepto implica no solo la existencia de una mayor cantidad de mujeres pobres en Argentina, sino que también constituye una hipótesis acerca de la futura composición de los nuevos pobres y la representación relativa de los dos géneros dentro de ella.