La Unisectorial selfie contra el tarifazo

Pablo Mori-. Con la humildad -de convocatoria- que los caracteriza, se realizó en la Plaza 1º de Mayo de Paraná una concentración para manifestarse en contra de los aumentos en los servicios públicos.

El mate como objeto literario


Joakito.- El mate es parte fundamental de la cultura argentina, tal es así que es nombrado en muchas obras literarias. Desde el Martín Fierro a Cortazar siempre el mate aparece como un  compañero de aventuras del hombre argentino.
 Cuenta la tradición que Hernandarias hizo quemar dos talegas de yerba en la playa mayor diciendo: "Mándolas quemar porque el mate es un vicio que favorece a los enamorados".Otra prohibición surgió en las misiones jesuíticas, donde los sacerdotes se manifestaron en contra del consumo del mate, dado que los efectos diuréticos de la bebida hacían que los indios salieran con frecuencia del templo, interrumpiendo así las largas ceremonias religiosas. Sin embargo el mate predominó a pesar de las prohibiciones. En la literatura lo podemos rastrear en los versos del Martín Fierro, la obra cumbre de José Hernandez.  En una de las estrofas del Martín Fierro podemos leer como el mate es un fiel compañero:  
"y sentao junto al jogón
a esperar que venga el día,
al cimarrón se prendía
hasta ponerse rechoncho
mientras su china dormía
tapadita con su poncho"


Según cuenta Martiniano Leguizamón, Entre Ríos era un territorio casi desierto, solo a lo largo de las corrientes que los circundan en el engarce de los grandes ríos se veía asomar, por entre algunas abra de los montes el rústico campanario de la aldea. En "Recuerdos de la tierra", el escritor retrata al fogón como el lugar de reunión cotidiana donde la gente se juntaba a tomar mate, acompañado de la caldera, pava o latón pequeño de hierro, donde se calentaba el agua y se hacia una infusión con la yerba. Esta era una bebida de uso cotidiano para el gaucho, infaltable en las largas jornadas de trabajo o en las solitarias noches de desvelo. Este tipo de objetos se pueden apreciar el Museo Histórico de Paraná que lleva el nombre del escritor. En el primer piso, hay una sala llamada "Sala del Mate" donde se encuentran mas de 70 piezas de mates únicos, lo que representa el gran interés que tenía Leguizamón por la cultura entrerriana en general y por la costumbre del mate en particular. Esta sala  contiene bombillas, yerberas, azucareras de plata y mates de calabaza (tallados y logrados mientras el fruto crecía); otros de madera torneada y con apliques de oro y plata.


No todos los mates eran de uso cotidiano, también los había de exposición y otros que se entregaban como regalo.
La diversidad de mates nos permite inferir que este artículo se empleó tanto en los ámbitos urbanos como rurales, sin hacer distinción de orígenes, costumbres o sectores sociales
En la misma obra podemos leer referencias al mate como la siguiente: "El paisano estaba contento y sonreía a la mujer que le alcanzaba mate, contemplando sin engreírse el fruto de tantas fatigas".

Otro de los que han tomado al mate como figura literaria fue Amaro Villanueva (nacido en Gualeguay, poeta, narrador, ensayista, periodista y fundador de la Academia Porteña del Lunfardo) escribiendo varios libros sobre el mate y la yerba entre los que se destacan  “El mate”, la “Historia de la yerba”, “El lenguaje del mate", "Refranero del mate", "Psicología del matero", un último libro sobre El mate. El arte de cebar y su lenguaje.

El mate ha estado siempre presente en la literatura argentina, hasta tal punto de trascender las fronteras. De hecho el ex presidente de Estados Unidos Barak Obama, se retrató tomando mate y en la conferencia de prensa contó que "cuando estaba en la universidad leí mucha literatura argentina. Me enorgullece decirles que probé mate por primera vez. En la universidad leí a Borges, a Cortázar, y leía que hablaban a veces del mate y yo me decía: ‘Tengo que viajar a Buenos Aires a probar mate’. Por suerte ahora lo probé y me gustó bastante".


Tal vez la referencia del mate en Cortazar que realizó Obama tenga que ver con Rayuela. Ahí en un fragmento Cortazar cuenta lo siguiente: "Oliveira cebó otro mate. Había que cuidar la yerba, en París costaba quinientos francos el kilo en las farmacias y era una yerba perfectamente asquerosa que la droguería de la estación Saint-Lazare vendía con la vistosa calificación de «maté sauvage, cueilli par les indiens», diurética, antibiótica y emoliente. Por suerte el abogado rosarino —que de paso era su hermano— le había fletado cinco kilos de Cruz de Malta, pero ya iba quedando poca. "Si se me acaba la yerba estoy frito", pensó Oliveira. "Mi único diálogo verdadero es con este jarrito verde".Estudiaba el comportamiento extraordinario del mate, la respiración de la yerba fragantemente levantada por el agua y que con la succión baja hasta posarse sobre sí misma, perdido todo brillo y todo perfume a menos que un chorrito de agua la estimule de nuevo, pulmón argentino de repuesto para solitarios y tristes".

Borges, comienza uno de sus poemas (de los menos leído) llamado "caminata" utilizando la figura del mate como metáfora:
Olorosa como un mate curado
la noche acerca agrestes lejanías
y despeja las calles
que acompañan mi soledad,
hechas de vago miedo y de largas líneas.


También encontramos el mate en la literatura infantil. Sobre todo en el libro "Cebame un mito: La historia del mate". El libro cuenta como la bondad de una pequeña y solitaria niña será recompensada por Yasí, la Diosa de la Luna, quien le va a enseñar que a  través del mate se puede forjar una gran amistad.