Discapacidad: entre la caridad y la demagogia


Joakito.- Una diputada provincial presentó una ley en el 2017 garantizando la gratuidad en el ingreso a los espectaculos culturales organizados por la provincia a personas con discapacidad, como asi tambien la necesidad de contar con intérprete de lenguaje de gestos obligatoriamente. Es una buena iniciativa, pero ¿Cumple las demandas necesarias para incorporar a las personas con discapacidad a la producción  cultural o es simplemente una norma tendiente a satisfacer la caridad cristiana de los legisladores respecto al tema "Discapacidad"?
En principio pareciera ser una buena iniciativa tendiente a incorporar a "las personas excluidas", en este sentido apostar a que ingresen gratis a los espectáculos culturales del gobierno es saludable, sobre todo si tenemos en cuenta que la cultura es uno de los mejores puentes que existen para generar inclusión y para fortalecer el tejido social. De todas maneras, con que entren gratis no basta, es necesario ponderar a las personas con discapacidad -sea cual fuera- a que desarrollen actividades artísticas y así poder estimular el desarrollo de talentos emergentes. A su vez, si bien no es necesario ni está legislado los eventos artísticos organizados por el estado tendrían que ser gratuitos de por sí para todos los ciudadanos.

Es necesario remarcar que la buena intención de los legisladores para estimular  la caridad por parte del estado provincial está muy bien, pero se olvidan del pequeño detalle que es el mismo estado provincial -y algunos estados municipales- el que no cumple con las normas que ya están establecidas, entre esas la ley nacional 22.431 que legaliza el  sistema de protección integral de los discapacitados exigiendo que, por lo menos, el 4 por ciento de la plantilla de personal en los órganos del estado debe ser cubierto por personas con discapacidad, o no abona los medicamentos que estas personas necesitan como es el caso del IOSPER.
La discapacidad no es un problema cultural, es un problema de salud y desde ahí hay que abordarlo. En este sentido hay que señalar que la Organización Mundial de la Salud señala a la discapacidad como un término genérico que abarca deficiencias, limitaciones de la actividad y restricciones a la participación, entendiendo por discapacidad a la interacción entre las personas que padecen alguna enfermedad (por ejemplo, parálisis cerebral, síndrome de Down y depresión) y factores personales y ambientales (por ejemplo, actitudes negativas, transporte y edificios públicos inaccesibles y un apoyo social limitado).

Siguiendo esta definición es necesario que desde el estado se trabajen políticas públicas de carácter inclusivo en todas las áreas, fundamentalmente en cultura y en educación, aunque no esté comprobado cuál es el  proceso neurológico mediante el cual el desarrollo de actividades culturales estimula el desarrollo de un persona con discapacidad, en general se considera que son de gran importancia para el desenvolvimiento apropiado, ya que no solo le aporta al esparcimiento sino también que pueden, a su vez, proveer grandes beneficios para el desarrollo de las áreas de dificultad que pueda tener la persona con discapacidad.
Es necesario que las personas con discapacidad se acerquen al arte pero no solo como espectadores sino que sean parte del proceso de creación.
Quien supo entender al respecto y no esperar a que el estado solucione el problema fue el cantautor León Gieco, que supo llevar adelante con la filmación de una película, la grabación de un CD, así como una gira por todo el país, incorporando músicos, bailarines y artistas plásticos con diferentes tipos de discapacidad. El proyecto llevó el nombre de Mundo Alas. En un acto concreto de inclusión y visibilización de la problemática y la forma de abordarlo, sin demagogias ni "caridad".