Curiosidades de los gobernadores entrerrianos

O. Rivarola Salduna-. Algunas características de los gobernadores entrerrianos.



Desde el retorno democrático de 1983 en la provincia de Entre Ríos no ha habido ninguna gobernadora mujer. Ni tampoco vicegobernadora. Todas las fórmulas que triunfaron, fueron compuestas por hombres, pertenecientes a dos partidos políticos (en diferentes frentes): la centenaria UCR y el Justicialismo, que en pocas décadas será también un partido centenario.

Otra curiosidad es que no ha habido tampoco un gobernador egresado de una universidad privada, ni ha asumido el más alto cargo provincial alguien que se haya divorciado.  Sí hubo hace poco un vicegobernador divorciado: José Cáceres.
Esto sucede en pocas provincias. Nos dice de que hay una Entre Ríos conservadora, tradicionalista, con prácticas políticas antiguas que se ha quedado en el pasado. Esto más allá del desempeño de cada gobernador, que ya el lector juzgará de acuerdo a sus ideologías o expectativas. Lo que en esta nota queremos subrayar son algunas constantes de la política entrerriana, simbolizándolo en el cargo más alto de la provincia, por su centralidad y porque su presencia es la que define en cierto modo el contexto político de cada momento.


Ningún gobernador se ha declarado homosexual ni ha contado que probó alguna vez drogas ni siquiera blandas, como la marihuana.  Recordemos que, por ejemplo, el entonces presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, declaró que fumó marihuana en la universidad, que el actual presidente de los Estados Unidos, a igual que el de Argentina, Mauricio Macri, se han divorciado (y vuelto a casar). Que Argentina ha tenido dos presidentes en tres períodos (Isabel Perón, tras a muerte de su marido y luego de retorno de la democracia, Cristina Fernández de Kirchner, que fue reelecta.
En Estados Unidos e Inglaterra hay políticos declarados abiertamente gay. Ocupan lugares importantes en el parlamento.



En toda la Argentina, a pesar de que en este país las parejas homosexuales pueden casarse y adoptar hijos, no existe un político con poder declarado gay.
Con excepción de Sergio Urribarri, que estudió Contabilidad pero no terminó la carrera, y Mario Moine, que estudió la misma carrera y la terminó, todos los gobernadores fueron abogados menos el actual Gustavo Bordet que también es contador. Por lo tanto, los gobernadores entrerrianos han sido contadores o abogados. Hubo paridad: dos contadores, dos abogados.
Moine y Urribarri son también la excepción en otro rubro: las esposas de todos los gobernadores desde el retorno democrático, ocuparon formal o informalmente, puestos de poder y toma de decisión en los gobiernos de su marido.

Hemos tenido gobernadores jóvenes en promedio nacional para quienes ocuparon ese cargo, no solo al inicio de la democracia (lo cual fue normal en todas las provincias dado que salíamos de la dictadura militar que había prohibido la actividad política, aunque el primer gobernador, Sergio Montiel en 1983 asumió siendo relativamente viejo en el promedio de todo el país en aquel entonces: a los 56 años). Busti asumió en 1987 a los 40 años. Moine asumió en 1991 con un año más, a los 41. Sergio Urribarri asumió en el 2007 a los 49 años.
 Después de Montiel, el segundo gobernador más viejo al asumir es el actual, Gustavo Bordet, que asumió en el 2015 con 53 años.
Menos Mario Moine, todos los gobernadores, al dejar el cargo, siguieron en política, algunos a pesar del enorme desprestigio como Sergio Montie tras su segundo mandato, finalizado en el 2003.
Todos los gobernadores provinieron de dos ciudades donde antes hicieron su carrera política: Concordia (Busti, Bordet y Urribarri) y Paraná (Montiel y Moine).
En más de tres décadas, ningún gobernador salió de otra ciudad que no sea Concordia o Paraná.
Con excepción de Montiel, todos los gobernadores fueron intendentes (Urribarri lo fue de General Campos, aunque su carrera la desarrolló en Concordia y en Paraná como diputado y ministro de gobierno). Ningún gobernador abandonó el cargo por enfermedad, muerte o destitución (hubo un intento fallido de Juicio Político a Montiel que no prosperó pues sobornó a un diputado peronista para que votara en contra). Ningún gobernador estuvo preso luego de ejercer el cargo, ni tuvo alguna condena judicial. Sí, hubo y hay causas judiciales abiertas.
Solo uno de los gobernadores entrerrianos desde el retorno democrático falleció al momento de escribirse esta nota: el radical Sergio Montiel, que fue gobernador durante dos períodos.
Dos gobernadores intentaron ser presidentes del país anunciando su candidatura en internas de las que finalmente no participaron: Sergio Montiel en 1995 (había anunciado a Jorge Vanossi como su compañero de fórmula) y Sergio Urribarri en el 2015.
Ninguno de los gobernadores entrerrianos fue ministro nacional, antes o después de ocupar el principal cargo en la provincia. Ninguno presidió su partido en el orden nacional.