Cuestión de peso



Lucas Carrasco-. En Sudamérica hay cuatro tipo de monedas de circulación oficial: la moneda de cada país (en los casos que tienen moneda propia, que no son todos los países), el dolar, el euro y la libra inglesa. En ningún país sudamericano se acepta la moneda de otro país sudamericano sin pasar por una casa de cambio. Entre otras razones, porque no es legal en ningún país sudamericano aceptar la moneda en transacciones extrabancarias de otro país sudamericano.





El "Consenso de Buenos Aires" firmado por los presidentes de Argentina y Brasil, Néstor Kirchner y Lula Da Silva, estipulaba el comercio entre ambos países (la balanza deficitaria con Brasil desde entonces continúa hasta hoy) con monedas de ambos países: pesos argentinos y reales brasileños. Éste sería el principio para una moneda única del Mercosur, una imitación sudamericana del Modelo Euro. ¿Hace falta informar que nunca se concretó nada de ésto?

Al lado de Brasil, en el 2012, un país sudamericano que pertenece a la Unión Europea, Guyana, adoptó el euro como moneda oficial. Otro país cercano a Brasil, gracias al Ministro de Economía asesorado por Cavallo y luego ratificado por el Ministro de Economía Rafael Correa y luego ratificado por el ya Presidente Correa, había adoptado el dolar en Ecuador. Nunca, ningún país sudamericano se propuso utilizar el real brasileño, el peso argentino, el peso mexicano o el peso colombiano: las cuatro economías más fuertes de Latinoamérica, en donde los nacionalistas hablan de Patria Grande e integración, vaya asunto.

En Sudamérica existen tres monedas de circulación abierta: la moneda de cada país (los que la tienen), el dolar y el euro. También existe una cuarta que es mixta: la libra malvinense, que tiene una convertibilidad de uno a uno con la libra esterlina, que es la moneda inglesa y también circula en Malvinas. Aunque la libra malvinense no se acepta en Gran Bretaña.
(Nota aparte: la Libra Malvinense tiene, en vez de próceres o reinas, animales como la oveja, el lobo marino, el pinguino. ¿No es encantadora la idea de poner animales en los billetes? Son varios los países que tienen animales en los billetes, pero uno de ellos son la colonia británica que Argentina reclama, con razón, como propia).



Las compras y ventas al exterior de los países sudamericanos notaron un descenso de la participación estadounidense y un aumento de la participación China, y en algunos países emblemáticos como Chile o la propia Argentina, la dictadura comunista asiática es el principal "socio" comercial. Pero nadie ha visto un yuan en su vida, aún cuando diversos intercambios para reforzar las reservas de varios países tras la caída del precio de los commodities, inundó las arcas sudamericanas e incluso, este fenómeno ya se está registrando en países como Alemania y Japón, que "diversifican" sus reservas en una sola dirección: China.
India, el contrapeso ideal para el crecimiento chino, dejo de ser potenciada por EEUU tras la asunción de Trump, que a su vez dio de baja el acuerdo transpacífico que buscaba también acotar los alcances del megaproyecto chino de rehacer la "ruta de la seda" en clave del siglo 21, con ellos a la cabeza y siendo así la principal economía mundial, con los Estados Unidos como socios pero en una subversión de las relaciones de fuerza. Camino a esa subversión de las relaciones de fuerza, está ampliando su aparato militar y ocupando islas en los océanos y mares, siguiendo la vieja tradición inglesa de sus tiempos de gloria imperialista, cuando fueron los amos de los mares y océanos y así, del comercio internacional y la agenda militar.
A veces parece que el mundo no ha cambiado tanto. Que el vértigo por la coyuntura hace olvidar que los grandes lineamientos siguen presentes, aun cuando cambien los actores principales.

Si el "mundo" se va desde Asia hacia África; Latinoamérica en general y Sudamérica en particular, tendrán un rol subordinado. Excepto que en los Estados Unidos crezcan los resentimientos idiotas que fomenta el más idiota de los presidentes estadounidenses, Donald Trump. En ese caso, habría una especie de reedición de la Doctrina Monroe que obligaría a China a entrar en competencia y aumentar su injerencia especialmente en Sudamérica, potenciando también Sudáfrica para no regalarle a occidente todo el océano Atlántico.

¿Puede pasar?

No sé, pero si sucediera, Argentina tendría ahí una oportunidad para reeditar su período más exitoso social y económicamente: la llamada Tercera Posición, que le valió un Premio Nobel de la Paz, un complejo agroexportador de excelencia y un Estado de Bienestar a la criolla, con Perón a la cabeza.

¿Puede no pasar?

No sé, pero si no sucediera, el proyecto neoconservador tendría alguna chance de funcionar siempre y cuando se aceleren las obras en Mendoza para tener acceso, vía Chile, al Pacífico.

¿Y qué está pasando ahora?

Hoy por hoy, la sobreabundancia de dramitas impostados como ideologías antagónicas que en realidad coinciden en lo principal, imposibilita mirar más allá de las narices de cada uno. Y bue. Es lo que hay.