Soy Superman y me chupan la pija

Lucas Carrasco-. Llevo muchos años aguantando golpes de la corporación política y periodística.  Y sin embargo, resucito y resucito. Nací para romper las pelotas.

Cinismo e irresponsabilidad

Ezequiel Bauman-. El gigantesco endeudamiento lleva a pesar en la gobernabilidad del país y la provincia a mediano plazo.






Apenas pasadas 24 horas de que el Presidente de la Nación, el ingeniero Mauricio Macri, volviera a reiterar los conceptos que vertiera en oportunidad de visitar la localidad de San Benito, en relación a que "no debemos endeudarnos porque lo pagarán nuestros hijos y nietos", tal como expresara desde Chubut, el gobierno nacional tomó deuda por 9.000 millones de dólares a una tasa de las más caras del mundo. Apenas 24 horas luego de decir lo que dijo ocurrió ésto.
El ingeniero Macri ha dicho en repetidas ocasiones "siempre les diré la verdad a los argentinos" pero lo cierto es que miente de una manera cínica. No hay otro modo de expresarlo.
El nuevo endeudamiento es por 5, 10 y 30 años. La tasa de interés crece a medida que la deuda que se toma es a plazo más largo. La tasa es exorbitante porque el gobierno nacional agigantó el déficit fiscal y el déficit en la balanza de pago, en una economía reprimarizada. El gobierno no se molestó en explicarles a los contribuyentes para qué usará esa hipoteca que los contribuyentes pagarán.  Ese deber cívico, propio de un comportamiento republicano y serio, está ausente en el gobierno nacional.

El gigantesco endeudamiento externo que legará el gobierno de Cambiemos es para la bicicleta financiera. Lo cual coloca al país en una vulnerabilidad en el mundo que acarrea desde el default del 2001, pasando por el fallo del recientemente fallecido juez Griesa de Norteamérica. Tal vulnerabilidad externa no se movió un amperímetro luego del pago a los Fondos Buitres. Es hora de comenzar a prepararse para la posibilidad de que el país, por este gigantesco endeudamiento externo realizado de manera irresponsable, se vuelva ingobernable en los próximos lustros.



El mismo análisis, pero agravado, es válido para la gestión del contador Gustavo Bordet, cuyo gobierno está alineado con Cambiemos, especialmente en la política económica. Con el agravante de que en Entre Ríos rige un sistema tributario regresivo, más regresivo que el imperante en la Nación.
La dirigencia política prefiere mirar para otro lado. No hay Plan B ni hay ninguna responsabilidad sobre lo que tendrán que pagar generaciones y generaciones de entrerrianos por la irresponsable política de megaendeudamiento del contador Bordet. La última colocación de deuda, por 1.200 millones de pesos, es para pagar refinanciamientos de deudas anteriores. La oposición en la provincia, no puede decir nada: porque representa los mismos intereses de quienes se benefician de este gigantesco endeudamiento y paralelamente no pagan impuestos. Los empresarios en general, los empresarios rurales en particular, porque éstos además de no pagar impuestos y beneficiarse del endeudamiento, reciben subsidios para garantizar su tasa de ganancia, la cual luego es invertida en la bicicleta financiera, generando el círculo vicioso de la pobreza, la marginalidad y el constante deterioro de la infraestructura.

Lamentablemente, no hay ningún pronóstico optimista, dado que impera el cinismo y la irresponsabilidad económica, con el secreto objetivo de aumentar la desigualdad social en pos de beneficiar a los ricos, a costa de seguir generando pobreza.