Soy Superman y me chupan la pija

Lucas Carrasco-. Llevo muchos años aguantando golpes de la corporación política y periodística.  Y sin embargo, resucito y resucito. Nací para romper las pelotas.

Rosario Romero y el curro de los DDHH



Juanele-. Acostumbrado a ser tratado como "Su Santidad" por los gobernadores sin votos como Gustavo Bordet, el Ministro de Interior y Obras Públicas (nunca fue tan evidente la compra-venta de conciencias como en el nombre del cargo de Frigerio) mostró su cara más torpe y lo grande que le queda el cargo. Pero a la derecha de Bordet, Urtubey, Frigerio, Patricia Bullrrich se lució Rosario Romero.

Acostumbrado a los elogios incluso dentro del gobierno, porque los CEOs no se pasean con valijas de dinero como hace Frigerio en una actividad que denominan "hacer política" de pronto tropezó con la dura realidad. Al neoliberalismo no lo quiere nadie en este país. Incluidos la mayoría de los votantes de Cambiemos, cuyo voto está sostenido en un marketing donde la derecha niega ser la derecha.
Rogelio Frigerio, que viene de acomodarse con todos los gobiernos desde la dictadura militar hasta la fecha, de pronto tropezó con que las alquimias de laboratorio que hacen sus pares de gabinete tienen un tope. El tope es la realidad, ni más ni menos.
Los elogios se le volvieron en contra.
Dejó en ridículo a los gobernadores del peronismo genuflexo, dejó en ridículo a los radicales y dejó en ridículo al Presidente, que solo en un gobierno de trolls un tuit de una diputada le baja un decreto firmado por la totalidad de los ministros y reclamado a gritos por el peronismo genuflexo, que además llegó al colmo del ridículo con la Ministro de Gobierno y Justicia de Entre Río, Rosario Romero, que consideró violentos a los golpeados. Como si los diputados le tirases carasos a los bastones de la policía.
Lo de Rosario Romero, insultando a las víctimas de la represión policial, superó todo umbral tolerable de derechización para ingresar en un fascismo puro y duro. Ante el silencio cómplice de la dirigencia política y de los organismos de DDHH. Por miedo a los carpetazos y las causas judiciales que inventa al servicio de quien sea en cada ocasión su jefe: desde Montiel a Busti siempre fue una servidora de los intereses más oscuros de su jefe de turno. Hoy se le fue la mano queriendo quedar bien con el macrismo.
Nadie en el Partido Justicialista le pidió la renuncia. Sólo el diputado Pedro Báez salió a criticarla. Blanca Osuna, Adán Bahl y otros notorios dirigentes K, que por lo bajo son muy críticos, se alinearon con la señora que maneja a su antojo los carpetazos y las causas judiciales contra el gobierno anterior, del que también formó parte aunque asumió como opositora y se volvió oficialista, como hizo siempre.

Antes, Romero lo hacía a escondidas por pedido de Bordet, ahora lo hace abiertamente y hasta manda difundir en la prensa provincial adicta a la pauta una abierta extorsión que revela, además, su insensibilidad, su falta de empatía con las víctimas y cómo hizo con los derechos humanos un curro con el que se enriqueció descaradamente, para quedar ahora entre los cavernícolas que piden palazos para toda persona que cuestione que les rebajen las magras jubilaciones a los pobres viejos, que hagan un ajuste en la Asignación Universal por Hijo y que vuelva la esclavitud con la "reforma laboral". Si Montiel viviera, en vez de chica de los mandados le hubiera dado lo que quería: la vicegobernación de la Alianza.



El Partido Justicialista permaneció en silencio ante los dichos fascistas de la Ministra de Gobierno y Justicia.
De hecho, ninguno de los partidos políticos entrerrianos (la señora pasó por todos y cada uno buscando acomodarse) contradijo a la Ministra de los carpetazos, la extorsión y las causas judiciales armadas por sus empleados de la Procuraduría General de la Provincia, el conventillo decadente que tiene nombre y apellido: Rosario Romero de Halle.
Los organismos de DDHH de la provincia hicieron silencio porque están todos contratados ganando buenos sueldos en el gobierno macrista de Bordet. Antes la despreciaban por oportunista, por solo buscar dinero cuando los derechos humanos estaban de moda, por ser una traidora serial. Ahora le hacen la venia. Por la plata baila el mono.
Este silencio habla de la cobardía de nuestra dirigencia política, pero también de la corrupción estructural que posibilita que sean extorsionados públicamente de esta manera.