Soy Superman y me chupan la pija

Lucas Carrasco-. Llevo muchos años aguantando golpes de la corporación política y periodística.  Y sin embargo, resucito y resucito. Nací para romper las pelotas.

Revisionismo histórico rosista-peronista: Fermín Chávez



 Gonzalo García Garro-. Esta corriente se desarrolla a partir de la caída del peronismo en 1955 y la revisión de la historia oficial comienza a generar la simpatía general, provocando la popularidad del revisionismo.





Tiene la idea precisa de que la revisión de la historia cumple un papel instrumental primordial en la liberación nacional. Se comienza a distinguir la línea histórica “San Martín – Rosas –Perón”, basada en la analogía de las tres grandes figuras históricas desterradas en el exilio y condenadas por el imperialismo, contra la línea “Mayo-Caseros-Septiembre” proclamada por la Revolución “Libertadora” del 16 de septiembre de 1955. José María (Pepe) Rosa y Fermín Chávez aparecen como los dos principales exponentes de esta línea.

 Fermín Chávez (1924-2006). Entrerriano, nacido en El Pueblito, localidad perteneciente al Departamento Nogoyá. Estudió Humanidades en Córdoba, Filosofía en la Universidad de Buenos Aires y Teología en Cuzco, Perú.

Su primer contacto con el peronismo lo tuvo en 1950, cuando en una peña de jóvenes escritores conoció a Eva Perón, a partir de este encuentro, trabajó en la Secretaría de Salud Pública de la Nación y en la Dirección General de Cultura. Se convierte así en un militante histórico del justicialismo, cercano al círculo de allegados a Evita, fue después del 55 figura y referente de la resistencia peronista.

“Todas las formas de la historia son militantes” así decía Fermín Chávez. Su modo de cuestionar la tradición historiográfica liberal, que afianzó un modelo de país “donde los próceres jamás fueron cuestionados y aparecieron como una suma de monumentos que nunca se enfermaban”, lo convirtió en una figura ineludible del pensamiento nacional y la cultura argentina.

Autor fecundo de más de 40 libros, entre otros sus más conocidos: “Civilización y barbarie”, “Perón y el peronismo en la historia contemporánea”, “Eva Perón, sin mitos”, “Pensamiento Nacional”. Fue además el continuador de la obra de José María Rosa, una vez éste fallecido, en la colección “Historia Argentina”.

Por su condición de entrerriano, vivió la contradicción entre la historia oficial que reivindicaba a Urquiza y la historia del pueblo que simpatizaba con López Jordán. Por eso, uno de sus libros fue “Vida y muerte de López Jordán”, editado en 1957 y a través de este libro los argentinos pudieron conocer la estampa de quien fuera uno de los últimos caudillos federales.

En un reportaje comentó: “En la escuela provincial me enseñaban que el héroe era Urquiza y el demonio López Jordán. Sin embargo, en mi familia la versión era la contraria. Mi abuela era de Paysandú y con dos hermanas logró escapar del sitio de 1875. Se fueron a Entre Ríos, como muchas familias de la provincia y contaban una historia distinta. Cuando avanzó el tiempo y me interesé en la historia, en la década del 50, decidir a investigar a los archivos, de allí nació un libro mío muy documentado que es “Vida y muerte de López Jordán” y de esa misma investigación salió más adelante “Vida de Chacho” (Peñaloza). La muerte de Urquiza no fue una asesinato planificado, fue producto de un enfrentamiento que él mismo provocó”.

De estos dos libros se desprende que tanto el Chacho como López Jordán fueron victimas del odio de Sarmiento hacia el partido federal. Y se infiere también de que manera Mitre y Sarmiento manipularon la historia para mostrar como forajidos a aquellos líderes  genuinos que representaban las masas del interior; identificando a éstos con la barbarie, mientras que el capital extranjero y sus agentes eran la civilización.

Su gran aporte a la formación de la conciencian histórica de los argentinos es el haber encarado un estudio serio, con irrefutable documentación sobre los grandes caudillos del interior, ignorados y distorsionados por la versión oficial de la historia.