Soy Superman y me chupan la pija

Lucas Carrasco-. Llevo muchos años aguantando golpes de la corporación política y periodística.  Y sin embargo, resucito y resucito. Nací para romper las pelotas.

Modelo K 2011


 Enrique Mario Martínez-. ¿Fue exitoso el camino elegido? Hasta 2011, claramente sí, con alguna oscilación vinculada a la inestabilidad de una economía mundial en ebullición. Desde entonces, hemos transitado cuatro años sin reducción de la desocupación, ni de la informalidad laboral; con bajo o nulo crecimiento del producto bruto; con la necesidad de restringir el giro al exterior de utilidades de las corporaciones; con saldos de comercio exterior en declinación. 

Como colofón: con estancamiento o leve caída del salario real, dada la capacidad de los formadores de precios de convertir los aumentos salariales paritarios en inflación. Se describe así un escenario que no se puede explicar solo por las dificultades de la economía internacional de manera determinante.
¿Qué pasó?
Centralmente, que las diferencias estructurales de 2003 con 1945 son abismales. Con todas las restricciones que imponía el bloqueo inglés y norteamericano de divisas en 1945, con las dificultades enormes para el comercio exterior, el gobierno de  ese momento tenía mucha más posibilidades de tomar decisiones independientes que quien asumiera con las mismas intenciones sociales en 2003, en un país periférico, muy endeudado, con dominio mundial del capital financiero y productivo concentrado y con toda una densa red normativa que fuerza el flujo libre de bienes y servicios a través de todas las fronteras.

Con esa debilidad, era y es seductor buscar la justicia a través de mejorar la distribución y redistribución de los ingresos generados por la estructura productiva recibida, sin aplicarse a cambiar esa estructura de manera sustancial. Ese camino fue el elegido, pero es insuficiente, por las siguientes razones básicas:
  • Las multinacionales distribuyen sus cadenas de valor de modo tal de conseguir dos objetivos: reducción global de costos y control de los mercados internos de los países en que están instaladas. Ese criterio – generalizado –, por un lado excluye la investigación y desarrollo en la periferia y todos los segmentos que requieren salarios altos. Por otro lado, cuando su fin central es el mercado interno, la búsqueda de maximizar los márgenes, aún a expensas del salario real, es una conducta habitual.
  • La conducta muy sintéticamente descrita va en dirección opuesta a la equidad social, además de poner un techo objetivo y concreto al salario real. Las empresas tienen aquí productividad menor a la del mundo central, por las actividades que aquí llevan a cabo. Sus salarios los fijan en relación a esa productividad relativa, con lo cual hay un movimiento circular sin mejora social. Es la situación desde 2011.
  • Las decisiones de las empresas líderes se toman fuera de la Argentina y un gobierno tiene por lo tanto limitado su campo de acción para cambiar los escenarios.
En el contexto descrito la posibilidad de actuar sobre la distribución de la riqueza sin intervenir en la forma que esa riqueza se genera, tiene límites bien concretos. Para ser exitosa, esa estrategia dispone de pocos instrumentos: el funcionamiento de las paritarias; la recaudación de impuestos y su asignación y no mucho más. El comercio exterior; la reinversión de utilidades; los eslabones de las cadenas de valor que se desarrollan en el país versus los que se proveen de elementos importados; todas esas relevantes facetas dependen de corporaciones globalizadas a las que se debe regular o seducir en un juego eterno.