Soy Superman y me chupan la pija

Lucas Carrasco-. Llevo muchos años aguantando golpes de la corporación política y periodística.  Y sin embargo, resucito y resucito. Nací para romper las pelotas.

El odio es mal consejero



Eduardo M Romero-. Sin duda, buena parte de la sociedad argentina siente un manifiesto odio que se evidenciaba en charlas cotidianas o en las redes sociales, por la ex presidente Cristina Kirchner, por sus colaboradores en la gestión de gobierno, por los periodistas que defendían su gestión, por los que militaban a su favor, por los peronistas en general, por los que votaban a su favor y en general por todos aquellos que sostenían la gestión anterior.



Es el mismo odio que muchos sienten por el presidente Macri sus colaboradores, los periodistas que defienden su gestión, por los que militan a su favor, por los adheridos a Cambiemos en general, por lo que votaron a su favor y en general por todos aquellos que sostienen de una u otra manera la actual gestión y que también se evidencia en charlas cotidianas o en las redes sociales.



Es el mismo odio que enfrenta amigos, que destruye los encuentros familiares, que nos obliga, al encontrarnos con alguien, evitar hablar de temas de política; es el mismo odio que enfrenta sindicatos, periodistas, médicos, docentes, dirigentes, etc.

Pero a partir de la disposición del Juez Bonadío, del pasado jueves, de procesar a Cristina Fernández, a D’Elía, a Zannini, a Timerman, a Khalil y a Esteche imponiéndoles además la prisión preventiva se agrega a la cuestión del odio una nueva escena ya que muchos son los que desean ver presos a estos actores movidos por el odio que despierta la posible comisión de delitos de corrupción por parte de los mismos.
Ahora bien, ajenos a estas cuestiones de odios sociales, los jueces –encargados de administrar justicia-, deben establecer un “debido proceso” que garantice la “la defensa en juicio” y en el menor tiempo posible determinar la culpabilidad o no de los procesados y en consecuencia condenar o absolver según corresponda; pero fundamentalmente deben tomar distancias de las apetencias movidas por intereses sectoriales y desestimar las condenas sociales y fundar las suyas en el derecho.
Según muchos especialistas del derecho, las prisiones preventivas dictadas por Bonadío, no se ajustan a derecho y por ello muchos políticos de la oposición e incluso de Cambiemos entienden que no corresponde lo dispuesto por Bonadío en torno a las prisiones preventivas.



Observemos algunas cuestiones que no son menores a pesar de no ser jurídicas pero que mueven a pensar por qué Bonadío dispone las prisiones preventivas en estos tiempos, ya con el triunfo de Cambiemos en las elecciones de medio término y con la constitución de un nuevo Senado quien deberá decidir sobre el desafuero de Cristina Fernández para que se pueda operar su detención.
La primera cuestión llamativa es que dicta la prisión preventiva cuando ya había presentado el pedido de jubilación, la cual en un trámite más que exprés fue dispuesta a partir del 1 de Enero próximo; no será que quiso pasar a la historia como quien dispuso la prisión preventiva nada menos que de Cristina Fernández o no será que accedió en un trámite ultra rápido por haber dispuesto la preventiva; de lo contrario uno no imagina que alguien que está solo a 24 días de jubilarse pueda tener entre sus ideas la complejidad de dictar una preventiva que generará tanto revuelo político y jurídico nacional e internacional.

Otra cuestión  es que Bonadío en esta causa por traición a la patria comenzó a tomar indagatorias el 17 de Octubre –fecha emblemática al Peronismo- con la declaración de Timerman y culminó el 26 de Octubre con la de Cristina Fernández quien en ese entonces no tenía fueros que la protejan y espero para ordenar la preventiva al 7 de Diciembre.

Por otra parte ninguno de los procesados evadió presentarse a la Justicia cuando ésta lo requirió, lo que indica la falta de indicios de fuga -que permitiría decretar la preventiva-; otro de los ingredientes que pueden motivar la preventiva es que la libertad los procesados pueda, a éstos, permitir la destrucción de pruebas lo cual pudo haber hecho Cristina Fernández desde el 26 de Octubre, día en que prestó indagatoria y además según Bonadío las pruebas acreditan que Cristina Fernández está incursa en traición a la patria de donde no existiría temor en la destrucción de las pruebas que ya existirían en el expediente.

Por otra parte dos elementos claves hacen que muchos consideren que no existe traición a la patria como delito de ayuda a ciudadanos de un país con el que estamos en guerra porque, como muchos indican, nunca estuvimos con una guerra declarada a Irán y además existen dos ingredientes más. Según algunos, Nissman avaló con su firma el acuerdo; pero el segundo es que el pacto con Irán fue aprobado por el Congreso de la Argentina mientras que fue rechazado por el Congreso de Irán por lo cual nunca estuvo vigente y en realidad no puedo afirmar que exista el delito de “tentativa” de traición a la patria.

Más allá de estas consideraciones, es dable señalar que los que desean a Cristina Fernández y sus colaboradores presos deben rogar o desear que la Justicia, lo más rápido posible, dicte una condena. Solo la condena podrá disponer sin dudas la detención de Cristina Fernández, apurarse y desear la prisión a cualquier costa es odio y este es mal consejero ya que deja abierta la puerta para que en otros tiempos sean otros, quienes movidos por el odio, pidan la detención por cualquier medio de futuras personas y por temor a esta escalada es que señalo “que el odio es mal consejero” y la Justicia es la garantía necesaria en estos casos.