Soy Superman y me chupan la pija

Lucas Carrasco-. Llevo muchos años aguantando golpes de la corporación política y periodística.  Y sin embargo, resucito y resucito. Nací para romper las pelotas.

Arde el PJ entrerriano




Osvaldo Quinteros-. La previsible reacción del peronismo ante el insólito papelón de Bahilo y Cresto.



El Consejo Departamental del Partido Justicialista del departamento Paraná, pidió la desafiliación de los diputados y senadores nacionales que votaron la reforma previsional propuesta por Cambiemos.
El comunicado cayó como una bomba y Pedro Guastavino, senador, ex ultraK y actual macrista a tiempo completo, contestó con una grosería despreciativa. El Secretario General del Partido a nivel provincial, el ex vicegobernador José Cáceres, defendió a Bordet, pidió poner paños fríos y se manifestó de acuerdo a los fundamentos de quienes pedían la desafiliación, pero tal medida, según declaró, le parecía extrema.
Guastavino, Kunath, Bahillo y Cresto son los legisladores aludidos, los dos primeros son senadores nacionales, los dos segundos, flamantes diputados nacionales. Su primer voto fue a favor del gobierno, luego de presentarse a las elecciones como opositores. Era obvio que esta traición insólita para la provincia de Entre Ríos iba a traer cola. Hay que remontarse al voto del diputado Del Real, que salvó a Montiel de ser destituido gobernador, pero ni siquiera aquel resonado caso se le acerca: Del Real ya había votado algunas iniciativas de la Alianza.
El gobernador, como ante cada tema ríspido, prefirió el silencio. El malestar venía creciendo desde que la Ministra de Justicia y Gobierno, Rosario Romero, había hecho unas declaraciones espantosas culpando a los reprimidos por Gendarmería de ser violentos. Sólo el diputado Pedro Báez le salió al cruce. Los funcionarios que integran la Multisectorial de Derechos Humanos, se callaron cobardemente. Hasta su última conversión, Rosario Romero hizo mucha prensa con los juicios por derechos humanos.
Mientras tanto, la familia Cresto fue la única que defendió a la diputada Cresto, quien filtró un patético mensaje de Whassap donde decía que era extorsionada (y se dejaba extorsionar) por Bordet, quien a su vez se dejaba extorsionar por Macri. La dignidad perdida es nada al lado de cómo perdieron el rumbo político los salieris de Bordet. Y el propio Bordet.



Mientras tanto, los diputados Solanas y Huss, también del Partido Justicialista, votaron en contra tal como el mandato por el que fueron electos, en la misma boleta que Bordet y Scioli, quien se ausentó de la sesión a cambio de un arreglo de sus causas judiciales.
Bahilo no fue defendido ni por su familia. Así que escribió una nota, mandada a los medios y publicada solo en los medios oficialistas, donde demuestra que lo suyo no es la teoría política. En suma, el argumento es que si bien accedió a la banca por un programa que incumplió, está votando el programa al cual se opuso porque éste sacó más votos. No resiste el menor análisis constitucional y político, pero demuestra la baja calidad política de Cresto, Bahilo y peor aún, el silencioso Bordet, que sigue en la suya y probablemente recién se esté enterando que crece el desprecio hacia él en las filas del peronismo.
Para defender a Bordet salió Busti, que nuevamente se cambió de bando y volvió a su alianza con el PRO del 2013.
Pero también Cambiemos guardó silencio ante las revelaciones de extorsiones, arreglos judiciales a cambio de votos, la feroz cacería de Gendarmería y el repentino cambio a sus filas de quienes hasta ayer demonizaban como ultraK y poco menos que delincuentes. Todo eso quedó en el olvido. Por conveniencia miserable.

Así las cosas, restando la mitad del mandato, Bordet no tiene además nada para mostrar en términos de gestión. El desdoblamiento electoral que propuso Urribarri, el único que sigue haciendo política en medio de estos chispazos inconducentes, tiene el inconveniente de que Bordet no es un buen candidato, como ya demostró poniendo su cara en afiches que inundaron las calles entrerrianas en el 2017.

En vez de aprovechar esta situación, en Cambiemos optan por el silencio, en la creencia de que la autodestrucción del peronismo los pondrá en el sillón de la Casa de Gobierno. Mientras tanto, también se devoran en internas, pero menos grandilocuentes y con formas más cuidadas, especialmente por el autoritarismo creciente que está mostrando el presidente Macri.