A los lectores:

El proyecto de Juicio Por Jurados presentado por el gobierno provincial, nos parece de suma importancia. Aunque la línea editorial -antes de que se presentara el proyecto, incluso- era, a grandes rasgos, a favor, estamos tratando de reflejar todas las opiniones en torno a un tema complejo pero que hace a la vida de las personas comunes y corrientes.
Para tal efecto, vamos a abrir el debate a los ciudadanos que, sin ser necesariamente expertos en el tema, quieran opinar.
El único requisito es que las opiniones estén fundadas, firmadas y den por descontado que alguien puede confrontarlas o tener derecho a réplica.
Los artículos de opinión deben enviarse a la dirección de mail de Noticias Entre Ríos y serán publicados, de ser aprobados, en cuanto corresponda de acuerdo a la edición de cada día.
Muchas gracias por leernos.


Ernesto Quesada y el olvido




Gonzalo García Garro-.

Ernesto Quesada (1858-1934). La vida y obra de este pensador e historiador argentino siguen esperando el estudio que su trayectoria intelectual se merece.



Quesada vivió en Alemania junto con su padre, el diplomático Vicente Gregorio Quesada, parte de su temprana juventud, donde realiza una parte fundamental de su educación formal. A su retorno, en los primeros años de la década de 1880, se gradúa de abogado y mantiene una intensa actividad intelectual siendo designado profesor titular de la cátedra de Sociología en la Facultad de Filosofía y Letras.



El opacamiento de su figura se debió tal vez a su formación dentro de un romanticismo nacionalista que revela sus vertientes germánicas, a diferencia, por ejemplo del romanticismo literario de Esteban Etcheverría, de alcurnia francesa.

Ernesto Quesada intentó revertir con su escepticismo investigativo la demonización liberal del período rosista. Heredó el archivo histórico de su suegro, el general rosista Pacheco, a partir del cual elabora buena parte de su libro que publica en 1898 y al que tituló “La época de Rosas: su verdadero carácter histórico”.

Con este texto se rompe con la tradición satanizadora del fenómeno rosista, para concluir pronunciando que:
 “la leyenda unitaria sobre el rosismo es puro espejismo” y que “juzgar ese período cubriendo un bando con el denso velo de la palabra tiranía y envolviendo al otro en la aureola celeste de la libertad ya no es posible”.
Esta curva del pensamiento de Quesada lo llevaría a un destino muy argentino: terminará sus días autoexiliado en Suiza en su finca que había bautizado irónicamente “El Olvido” y donará por fin, su inmensa biblioteca y todo su archivo al Estado alemán sobre cuyas bases se constituye el “Iberoamerikanisches Institus” de Berlín. Así nuestro país perdió por su sectarismo antirrosista una impresionante masa documental.



El Instituto Ibero-Americano de Patrimonio Cultural Prusiano (en alemán, Ibero-Amerikanische Institut Preußischer Kulturbesitz, IAI) es un centro de investigación científica y de intercambio cultural situado en Berlín, Alemania. Su objetivo es el estudio interdisciplinario de las áreas geográficas de América Latina, España, Portugal y del Caribe. Es considerado como la mayor institución dedicada a la investigación de América Latina fuera de la misma (Wikipedia)

Quesada fue y es todavía hoy un “maldito” y un “negado” por el sistema académico oficial e incluso desconocido su talento, tal es así que como comenta Alberto Buela:

“Ni que decir si alguna vez se menciona a Ernesto Quesada, el hombre más inteligente de su época, quien es tratado como positivista en lugar de historicista. El pensador que influyó sobre Spengler en el capítulo americano de su famosa obra “La Decadencia de Occidente”.Esto se oculta o se ignora”.

Los trabajos de Ernesto Quesada fueron tan importantes como los de Saldías y en sus obras siempre eruditas no se cansó de enjuiciar la historiografía oficial, poniendo en marcha una corriente historiográfica alternativa sin retorno que continúa hasta nuestros días.