“Pink Floyd y Spinetta fueron mis primeros descubrimientos”

Rolando Revagliatti-.Marisa Negri nació el 24 de junio de 1971 en Buenos Aires, capital de la República Argentina, y reside desde 2011 en el Delta, partido de San Fernando, provincia de Buenos Aires. Es Maestra Especializada en Educación Primaria, Profesora de Castellano, Literatura y Latín, formada en Especialización en Educación por el Arte (Instituto Vocacional de Arte), con posgrado en Arteterapia (Universidad Nacional de Arte) y postítulo en Escritura y Literatura en la Escuela Secundaria. Es Bibliotecaria Escolar, cursa la carrera de Bibliotecóloga y se desempeña desde 1990 en la educación pública como Profesora de Literatura. Desde 1995 a 2005 coordinó el Taller “El Revés del Cielo” en la Municipalidad de Zárate, provincia de Buenos Aires. Junto al músico Alejandro Dinamarca tuvo a su cargo talleres de Arteterapia para adultos mayores. Desde 2010, con Alejandra Correa coordina el programa “Poesía en la Escuela”. Organizó concursos de plástica y literatura y participó en mesas …

Discutir el capitalismo entrerriano



O. Rivarola Salduna- Vivimos en una sociedad cerrada, sin debate, con dogmas absolutistas. En ese marco, proponer discutir el capitalismo entrerriano es una quimera.



El patrón de crecimiento del capitalismo entrerriano no está dado por la producción agropecuaria, pues ésta no deja sus ganancias en la provincia, reinvierte de acuerdo a parámetros extranjeros y extra locales, tales como los precios internacionales de las materias primas, y a la vez toda reinversión sale de su propio bolsillo, dado que carecemos de bancos provinciales (por la privatización) y municipales (por el achicamiento financiero de los 90) y las cooperativas agrícolas no tienen objetivos comunes y solidarios, como correspondería teniendo en cuenta que no pagan impuestos.

El patrón de crecimiento en la provincia es el Estado provincial, el cual depende completamente de las migajas que entregue el gobierno nacional de turno, dado que Entre Ríos carece de un esquema fiscal progresivo y las prácticas elusivas son moneda corriente en la poco profesionalizada agencia tributaria provincial. Al espíritu reaccionario y neoliberal, hay que agregarle la incompetencia, que es un factor gravitante en la economía entrerriana, estrechamente vinculada a lo estatal.
En esto, Entre Ríos se diferencia claramente en la Región Centro de Santa Fe y Córdoba.



La ciudad de Paraná, porque el intendente Sergio Varisco paga los sueldos y aguinaldos en tiempo y forma (trabaja con el Banco Nación, estatal) el comercio sufre menos vaivenes, a pesar de los crónicos atrasos de los pagos de los salarios y jubilaciones provinciales (trabajan con el Bersa, privatizado, neoliberal) y porque la capital provincial concentra la mayor cantidad de empleados públicos y de inversión en infraestructura per cápita.
Es en el comercio, y en general todo lo relacionado al rubro Servicios de baja calidad y poca sofisticación, donde existe algo de empleo por fuera del Estado, en general, mal pago y en negro.
Las ofertas educativas en la provincia, salvo contadísimas excepciones, son de baja calidad y no están pensadas para el desarrollo del capitalismo provincial, sino para la formación liberal, donde los mejores talentos se irán. Perdiendo así la inversión en educación.
La salud es calamitosa aunque tiene una obra social estatal, IOSPER, cuyas prestaciones dependen de la buena voluntad de las oligarquías sindicales y los impuestos de un esquema regresivo. Pero no está quebrada ni paralizada, como sucede con otras oligarquías sindicales notorias en el resto del país.

El Estado, a su vez, carece de un proyecto de desarrollo del capitalismo entrerriano. Da cursitos de capacitación en mano de obra que el mercado no necesita y aún así, son acotados, voluntaristas y no está demostrado que tengan alguna utilidad más que la de dar la sensación de "hacer algo".
De vez en cuando, los gobernantes anuncian pomposas obras públicas, mayormente sin ton ni son, y alardean de cifras turísticas carentes de rigor y menos que menos de estudios académicos que certifiquen que esas cifras supuestamente positivas, tienen algún beneficio social más allá del beneficio obvio de los empresarios involucrados, los cuales a menudo viven de la dádiva y el privilegio estatal.




Hasta hace algunas décadas, el Estado entrerriano tenía un proyecto de desarrollo. Y además, funcionaba.
Se caracterizaba por el desarrollo de valor agregado a la materia prima, protección de una incipiente industria -por ejemplo, en Concordia, que no era el feudalismo de villas miserias que es hoy- y el desarrollo de una comunidad multiétnica exitosamente integrada a través de los puertos, ferrocarriles y frigoríficos, los cuales estaban unidos por caminos provinciales. Hoy, mayormente, quedan ruinas de ese viejo proyecto capitalista y hay pueblos fantasmas y ciudades sin jóvenes ni posibilidades de futuro en donde antes había esperanza, crecimiento, movilidad social y servicios educativos y sanitarios de calidad.
Ésta es la realidad.
Quien quiera oír, que oiga.