“Pink Floyd y Spinetta fueron mis primeros descubrimientos”

Rolando Revagliatti-.Marisa Negri nació el 24 de junio de 1971 en Buenos Aires, capital de la República Argentina, y reside desde 2011 en el Delta, partido de San Fernando, provincia de Buenos Aires. Es Maestra Especializada en Educación Primaria, Profesora de Castellano, Literatura y Latín, formada en Especialización en Educación por el Arte (Instituto Vocacional de Arte), con posgrado en Arteterapia (Universidad Nacional de Arte) y postítulo en Escritura y Literatura en la Escuela Secundaria. Es Bibliotecaria Escolar, cursa la carrera de Bibliotecóloga y se desempeña desde 1990 en la educación pública como Profesora de Literatura. Desde 1995 a 2005 coordinó el Taller “El Revés del Cielo” en la Municipalidad de Zárate, provincia de Buenos Aires. Junto al músico Alejandro Dinamarca tuvo a su cargo talleres de Arteterapia para adultos mayores. Desde 2010, con Alejandra Correa coordina el programa “Poesía en la Escuela”. Organizó concursos de plástica y literatura y participó en mesas …

En Aranguren beben agua envenenada


Joakito

Según los estudios del municipio de Urdinarrain, el agua que consumen sus pobladores supera los valores máximos admitidos por el Código Alimentario Nacional. Un grupo de concejales del vecinalismo tomó muestras en noviembre pasado y los resultados de los estudios que realizó el CONICET ya estarían en la localidad, pero hasta el momento no se dieron a conocer.
La cantidad de casos de cáncer en la ciudad del departamento Gualeguaychú derivó en la conformación de la Asamblea "Juntos Podemos" que, en octubre de 2016, consiguió una importante adhesión de vecinos preocupados por la situación. La movilización empujó a la clase política a ocuparse más del tema y, pirotecnia verbal de por medio, tanto el municipio como el Frente Para Todos decidieran realizar un completo análisis del agua.
En noviembre del año pasado, desde el municipio se exhibió sus números, un montón de valores inentendibles para el común de la gente, pero que se encargaron de explicar que el agua que sale de la canilla es segura.
Sin embargo, según lo señalan en una nota del portal digital de esa ciudad La Región 24, el Código Alimentario Argentino establece en el artículo 982 que el máximo de Arsénico para que el agua sea considerada potable es de 10 microgramos por litro (también expresado en 0,01 mg/L) valor que en Urdinarrain es superado –según los valores obtenidos por el propio municipio- en un 10 y un 20% según el punto donde se mida.
La ingestión de arsénico en alta concentración provoca náuseas, vómitos y diarrea en forma brusca; así lo afirma la bibliografía médica científica y toxicológica que aborda esta temática. En menores cantidades pero en forma continua y prolongada, genera la enfermedad llamada hidroarsenicismo crónico regional endémico (HACRE), que tiene síntomas progresivos y que suelen confundirse con los de otras dolencias. 
Si bien el municipio local niega que el agua este envenenada, estudios solicitados por los concejales del Frente Para Todos Gustavo Etchegoyen y Raquel Fracarolli  al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) Centro Regional Santa Fe y estos también alertarían por la cantidad de arsénico en el agua. 
¿Que efectos negativos produce el exceso de arsénico en el agua?
Son comunes los cólicos abdominales, diarreas leves, engrosamiento de palmas de manos y plantas de pie (queratodermia), pigmentación aumentada del tronco, hasta llegar a lesiones degenerativas del hígado, repercusiones en el aparato respiratorio, lesiones en la piel, tumores cutáneos malignos, cáncer en órganos internos, problemas cardíacos y vasculares, alteraciones neurológicas, trastornos de la personalidad e infertilidad.
Una vez que el arsénico ingresa al cuerpo no se puede eliminar, se acumula y genera enfermedad crónica. En cambio, no representa peligro bañarse con agua contaminada con el químico.
Si bien los efectos tóxicos del arsénico afectan a personas de todas las edades, profesionales especialistas en el tema han identificado como grupos más susceptibles los niños, las mujeres embarazadas y en lactancia, y las personas con estado nutricional deficitario o con enfermedades preexistentes (sobre todo renales y hepáticas).