¿Y el ajuste político provincial?



O. Rivarola Salduna-. El ajuste siempre se hace con los de abajo.




Los extravagantes gastos del Poder Judicial, para un funcionamiento bochornoso, la vida monarcal del gobernador y su avión privado y helicóptero para fines privados, la fastuosa vida de los funcionarios políticos, nada de esto ha sufrido ningún ajuste. Al contrario.

Resulta difícil sentarse a negociar el comienzo de las clases en Entre Ríos si antes no hay señales de que la dirigencia política y judicial no asume ni una pizca de la austeridad que pregona. Lo cual incluye la moratoria de deudas fiscales a los amigos del poder.
Después de todo, es más importante un docente rural que un Ministro de Turismo, aunque éste último gane, por trabajar tres días a la semana, lo mismo que diez docentes rurales, sin contar los gastos reservados, los choferes, los familiares acomodados, los ñoquis, las compras inútiles a empresas amigas, etc.



Podrán ser opacos los números de estos privilegios que la política y los funcionarios judiciales se reservan para sí con el dinero de nuestros impuestos, pero lo que no se puede ocultar ni con la abrumadora propaganda es la ineficacia, que en dos años, golpea la puerta de casi todas las dependencias gubernamentales. Incluyendo a instituciones como la UADER y organismos autárticos que son ejemplos de la falta de transparencia y democratización de la que se ufanan. Por mencionar un caso: SIDECREER debe ser la única tarjeta de crédito en el mundo que pierde plata. Sobre todo, teniendo en cuenta que cobra intereses por encima de la timba financiera que siempre caracterizó a nuestro país.
Es tan claro que es la mala gestión de Bordet la que lleva a que SIDECREER pierda plata, que quiso privatizarla para sus amigos. Ningún empresario serio o testaferro de políticos compraría una empresa que pierde plata sino supiera que con una buena administración daría ganancias. Es una obviedad tan grande que debería hacer sonrojar a los funcionarios públicos, sin embargo,  esquivan el bulto como si tras el fracaso privatizador no debieran rendir cuentas a la sociedad, poniendo controles serios y haciéndola funcionar para que de ganancias que se puedan invertir en fines sociales, al igual que el juego en la provincia, que según la Constitución, es público, según la realidad, es privado, para que un testaferro haga propaganda gubernamental como supuesto dueño de Canal 9 Litoral, el cual a su vez, vive de los subsidios gubernamentales por la falta de ingresos dada su paupérrima calidad. Sería más barato que directamente fuera estatal.
Lo mismo pasa con la privatización de las liquidaciones. O el mayúsculo escándalo de tener a los Eskenazi al frente del BERSA.

Es lamentable la decisión del Presidente Macri de delegar en Rogelio Frigerio las cuestiones entrerrianas. El Ministro del Interior está más interesado en los negocios privados que en la política. Por lo tanto, convalida estas prácticas de monarquía que se viven en una provincia sistemáticamente empobrecida, donde se ajusta con salarios a la baja, crecimiento de la pobreza y dirigentes peronistas multimillonarios.