Tres tristes tigres del trigo

Lucas Carrasco -. Brasil, China y Estados Unidos definen y definirán la suerte económia de Entre Rios, lo entiendan o no nuestros dirigentes.






Brasil, China y Estados Unidos, por lejos los principales socios comerciales de Argentina (y, por cierto, crónicamente deficitarios en la balanza comercial argentina, además de que el valor agregado -el trabajo incorporado- también los favorece) sufren de problemas políticos crónicos. Hasta el punto que la dictadura china es más estable en política exterior que Brasil y Estados Unidos.
A la mayoría de los derechistas sobreideologizados hasta la alienación les molesta la dictadura venezolana y está muy bien, pero se hacen olímpicamente los boludos en el caso de China. Y en el de Brasil, como el presidente interino es de derecha, le perdonan que sea un vulgar ratero como lo es, también, Nicolás Maduro y su séquito de narcomilitares del socialismo bananero.
Pasa lo mismo en la izquierda idiota: el socialismo bananero les parece muy bien en Venezuela y Nicaragua, pero ven dictaduras donde no las hay, como por ejemplo, en Argentina con el gobierno de Macri. O en el mas matizado caso de Brasil.

En Entre Ríos, una provincia dependiente de China, Brasil y los Estados Unidos a un extremo del que su dirigencia (semianalfabeta culturalmente) no comprende de manera cabal, se sabe poco y nada sobre el impacto que tiene en la provincia lo que suceda en estos tres tristes tigres del trigo. Estados Unidos define, además del precio de los comoditties que vende Entre Ríos, el precio de nuestra moneda nacional, el dolar. Si la convertibilidad era una ficción -y lo era- la "flotación administrada" es una ficción más grande (aunque más conveniente para el país) hasta el punto que se informa que el dolar sube o baja 30% en un día: imposible, el mundo se iría a la mierda si eso fuera así. Lo que sube o baja es el Peso, los billetes de estanciero con los que el Banco Central juega a que la economía no existe y conceptos fantasiosos como "soberanía" se aplican a estas comarcas pastoriles del tercer mundo.

La demanda de comoditties de China y el masivo ingreso de productos importados elaborados, deja en ridículo los intentos industrialistas de los gobiernos provinciales y municipales cuya ceguera fiscal resulta que termina siendo aprovechada por sus amigotes "empresarios". Como si el cobro de impuestos fuera a espantarlos.
Pero el aspecto menos estudiado es que la consolidación de esta relación con China -que arrancó con Duhalde y sigue hasta hoy- es que implica el desempleo crónico y el trabajo mal pago crónico para zonas de la pampa húmeda, en especial del litoral argentino. O sea, nosotros.
La inestabilidad de Brasil es un dato importante, pero cuando las relaciones fueron estables y sólidas -como durante los mandatos de Néstor Kirchner y Lula Da Silva- Entre Ríos quedó fuera de los acuerdos comerciales realizados. Peor aún, se vio perjudicada porque apenas si quedaba como lugar de paso de camiones en el tramo de una ruta nacional. Mientras mantenía bloqueda la ruta con Uruguay, el paraíso financiero que expulsa a los pobres hacia el exterior en nombre del progresismo blanco. La súbita preocupación por el ambiente llegó a conmover a la Sociedad Rural y la Federación Agraria de Entre Ríos, dos entidades compuestas por prestigiosos atorrantes que, si de algo no pueden hablar, es de ecología.

De acá a veinte años, esos camiones que transitan desde Brasil hasta el puerto de Rosario, no tendrán conductores ni necesitarán cargar combustible en nuestras estaciones de servicio. Es decir que a mediano plazo, ni las migajas quedarán en el derrame en el que, en el fondo, los entrerrianos piensan como solución.



Este panorama pesimista resulta de una lectura de la información disponible. Se le puede agregar el voluntarismo que se quiera, pero así son las cosas hoy y nada indica que no vayan a empeorar.  Al contrario, lo más probable es que la calidad de vida de los entrerrianos empeore, excepto para el puñado de empresarios de productos primarios que están a la vanguardia en el mundo en tecnología agropecuaria. Felicitaciones. Pero los entrerrianos somos un millón de personas y no se puede moldear una política económica para solo dos mil personas. Excepto que, vaya paradoja, se quiera copiar el "modelo uruguayo del Frente Amplio": exportar pobres, hacer un paraíso financiero y que los que sobrevivan se las arreglen como puedan. Y sino, que brinden por Pierrot.