Nuestra última Navidad peronista


Joakito.- La Editorial Milena Caserola, presentó para las fiestas pasadas, "Nuestra Ultima Navidad" una antología de cuentos compilado por la periodista y escritora Cristina Civale.

“La idea se me ocurrió hace dos años, en los días que Macri ganó la presidencia con aquella promesa de armar una ‘revolución de la alegría’. Con Matías Reck, el editor del libro, nos preguntamos: ¿Qué pasaría si esta fuera nuestra última navidad? ¿Podríamos transitarla, de verdad, con alegría?" contó Cristina Civale cuando la entrevistaron en un programa de radio UBA.
Al abrir el libro, uno se encuentra en el mismo lugar a autores ya consagrados de Argentina como Ana Ojeda, Walter Lezcano y la propia Civale, junto a jóvenes promesas. Son nueve cuentos, todos con diferente registro que nos invitan a pensar y a ver las navidades de una manera distinta, diferente a la que nos tienen acostumbrados los clásicos cuentos navideños. Sin la pretensión de "Una canción de navidad" de Charles Dickens (la ficción mas popular sobre navidad de la historia literaria), "Nuestra Ultima Navidad" tiene como consigna la idea de contar en primera persona y en el transcurso de un día, el traspaso de la Nochebuena a Navidad. Así se podemos encontrarnos por ejemplo con el relato de Flor Monfort donde cuenta la visita con su padre a la casa familiar de su cuñado:

"(...)La familia política de Lara era muy poderosa, se dedicaban a la política apartidaria porque lo suyo eran los negocios, nada más desapasionado al gesto pueril del tío joven de Lara que pegó aquellos volantes en el ascensor de la casa. Era una familia que elegía lo confortable por sobre el lujo, y lo ampuloso por sobre lo delicado. Llegamos a esa casa cuando cayó la tarde del 24 de diciembre y enseguida supimos, papá y yo, los verdaderos mellizos de la historia, que íbamos a pasarla mal. Arrastrados por mi Polo modelo 97, estacionamos en una lomita alejada de la casa. Llegamos con las manos semivacías porque teníamos poco para ofrecer pero además porque para qué llevar algo adonde lo hay todo. El árbol de Navidad estaba montado sobre un árbol de verdad que un empleado estaba terminando de decorar con una escalera larguísima que sostenían otros dos siervos pero más que por seguridad por justificar su trabajo, porque la escalera tenía un sistema de apoyo perfecto. Cenamos recordando aquella Navidad en Villa Bosch para esquivar la política que se filtraba entre los lechones y vinagretas. Hablamos del sufrimiento y del desaire de las navidades en mesa cerrada porque los políticos estaban más allá brindando por el que recién había llegado al poder y con quien tenían línea directa. Una flecha oxidada al corazón peronista y derrotado de mi padre, con quien me sentí hermanada por esa ruta accidental que trazamos desde que yo era chica y que ahora nos llevaba al corazón mismo de ese infierno que es la familia cuando se enrarece o se desconoce. Los regalos estallaron a las doce y nosotros a un costado recibimos nuestra ración con humildad y sonrisitas mientras mirábamos cómo se festejaba el resto, cuñados y nueras empapados en el sudor que iguala a las masas cada 24 de diciembre. Decidimos irnos temprano.
“Va a durar mucho”, nos dijeron a la despedida con relación al nuevo gobierno. Unas risotadas pegajosas se cerraron con el portón a control remoto y mi padre, al frente de la nave, puteó en el asfalto del country, el camino de tierra a la ruta y un rato más que nos tragó la oscuridad hasta llegar a la que –supusimos– sería nuestra ruta a casa, el alivio de nuestra noche artrítica. (...)"
"Nuestra Última Navidad" es el primer libro de la nueva Colección 9 de Milena Caserola y dirigida por Civale que pretende convocar a nueve escritores y armar un catálogo de antologías de nueve cuentos originales, con una consigna escogida y por encargo. En el libro se encuentran cuentos de: Flor Monfort, Gilda Manso, Walter Lezcano, Ana Ojeda, Fabián Soberón, Marcial Gala, Claudio Molinari Dassatti, Lorena Arabia y Cristina Civale.
Según escribe Civale en la solapa del libro, "Nuestra Última Navidad" puede leerse en las fiestas pero su potencia arrasa el feriado que marca el calendario y se expande, en cada uno de sus relatos hacia el resto de los días, de cualquier día, nichos de veinticuatro horas donde se vive una suerte de intimación que podría sintetizarse en la necesidad de tomar una decisión: "¿motín o fuga? Las palabras que urden cada unx de lxs autorxs hilvanan la urgencia de este ultimatún"