Macri puede pasar a la historia



O. Rivarola Salduna-. Que el Presidente de la Nación, Mauricio Macri, concluya su mandato en paz, podría cambiar la historia institucional de la Argentina para siempre.




La centroderecha argentina ha encontrado, por primera vez en su historia, un camino electoral de legitimación sin necesidad de encaramarse en algún partido político de tradición popular, como el radicalismo o el peronismo. Este hecho puede cambiar la historia argentina para siempre, si es que Mauricio Macri logra la importante proeza institucional de concluir su mandato presidencial, más allá de los aduladores de turno que le dicen que será reelecto y hasta podrá imponer un sucesor en el 2023. Lo cierto es que el mero hecho de que un presidente que no es peronista ni radical, además de ser una persona de centroderecha, pueda concluir su mandato, podría cambiar para siempre la historia argentina, donde la derecha "pura" solo accedió al poder a través de golpes militares que fueron realizados sucesivamente contra radicales y peronistas.
Los golpes militares fueron escalando en su grado de criminalidad y locura, hasta concluir, ojalá que para siempre, tras la desaparición de 30.000 personas en la última dictadura militar, en la cual además se demostró en la guerra de Malvinas que eran absolutamente ineptos para su tarea específica.

Varias fueron las experiencias partidarias de "terceras fuerzas" ubicadas claramente en la centroderecha a lo largo de nuestra historia. Desde el retorno democrático, dos fueron las que mayor desempeño electoral tuvieron. La UCEDE (Unión de Centro Democrático, liderada por Álvaro Alzogaray) y el MODIN (Movimiento de Dignidad Nacional, liderado por el carapintada Aldo Rico). Ambas experiencias fueron deglutidas por el peronismo. La UCEDE por Menem, el MODIN por Duhalde.
En el ámbito entrerriano, se destacan la Unión Provincial (que devino en varios partidos municipales que fueron deglutivos por el peronismo) que se extinguió y el PPR, Partido Popular de la Reconstrucción, que gracias a sus lazos con la Iglesia Católica de Paraná tuvo alguna trascendencia. Fue también deglutido por el peronismo primero, el PRO después, aunque en lo formal siguen existiendo. El PPR fue fundado por el carapintada Seineldín.
Este breve recuento deja afuera las experiencias fugaces de López Murphi (su partido se integró al PRO), Juan Carlos Onganía (murió en plena campaña electoral de 1995) y Domingo Cavallo, que luego de 1999 se integró a la Alianza. Solo participaron en una sola elección.
La moraleja es que la mayoría de estas experiencias de centroderecha estuvieron ligadas a la dictadura militar, a diferencia del PRO, que no reconoce al Proceso de Reorganización Nacional como un antecedente válido ni reivindicable. Por más diferencias y matices que tenga con los organismos de DDHH y los familiares de aquella nefasta dictadura.


Desde 1928 que un presidente no peronista, como Alvear, termina su mandato constitucional. Muchos presidentes peronistas también tuvieron que dejar antes el poder, por golpes militares en el caso de los Perón 8Juan Domingo e Isabel Martínez) o por otras razones como Cámpora, Lastiri, Ramón Puerta, Eduardo Camaño, Rodríguez Saá y Duhalde.

Hay una ventaja para Macri, ventaja que no supo aprovechar De La Rúa ni Duhalde: desde la reforma constitucional de 1994, el período presidencial ya no dura seis años sino cuatro. Además, los senadores se eligen por voto directo y hay un tercer senador por la minoría. Además de que la Capital Federal, desde entonces llamada Ciudad Autónoma de Buenos Aires, puede elegir su intendente por voto directo.
El mandato presidencial tiene entremedio una sola elección legislativa, donde se renueva la mitad de la Cámara de diputados Nacionales y un tercio de la Cámara de Senadores Nacionales. Además de que existe el Consejo de la Magistratura y los decretos de necesidad y urgencia.
Todos estos elementos institucionales otorgan gobernabilidad para el presidente. Hay otros, menos conocidos por no haber sido usados nunca pero que figuran en la Constitución, como el referendum popular, la moción de censura al Jefe de Gabinete con mayoría en el Congreso, el instituto del Juicio Político.

Si Macri concluye su mandato, habrá cambiado la historia institucional argentina para siempre.
Si va a la reelección y la obtiene y luego no termina su mandato, estos logros mencionados en el renglón anterior, se escabullirían por la canaleta de la ignominia de la historia.