La mentira de los diarios con los memes



Daniela Sánchez-. Cómo los grandes diarios usan las redes sociales como excusa para distribuir las Fakes New amarillistas, sensacionalistas y con mensajes salvajes y antidemocráticos que los editorialistas no se animan a decir, pero en el fondo, es lo que piensan. El mememismo como estrategia editorializante.





Con mano de obra gratuita porque hay mucha gente con tiempo libre para saciar su sed de venganza, operadores políticos y creativos realmente extraordinarios (que una imagina con vidas miserables, pequeñas y aburridas, como debe ser la mayoría de los Twistar seguramente) los grandes diarios ahora editorializan con recortes de los memes producidos en las redes. Lo que el diario quiere decir, supuestamente es "lo que dicen en las redes". Habrá gente que realmente crea que en las redes se dice eso, cuando en realidad, en las redes sociales se dice eso, es cierto, pero también se dice lo contrario (y de manera mejor o distinta a cómo seleccionan mensajes contrarios a su línea editorial) y se dicen terceras posiciones y, además, por lo general, la inmensa mayoría de las personas que están interactuando en las redes no están hablando del tema que le interesa editorializar al diario.
¿Que algún tema sea TT (Trending Topic) significa que la mayoría está escribiendo o leyendo sobre eso? ¡Mentira! Significa que los robots de la red social "leyeron" una cantidad X, que depende de cuán dispersa esté el resto de la conversación en las redes, en determinado momento y lugar. Es decir, con un call center y tres personas, es fácil hacer TT cualquier cosa. Luego, es más fácil aún seleccionar los mensajes que casualmente coinciden con la línea editorial del diario, con las salvajadas que en el fondo no se animan a decir, total ya las dice gente anónima, sin filtro, gente que está mal de la cabeza y se prende en cualquier y obviamente operadores políticos en call centers. Mememismo: una nueva forma de la posverdad y las Fakes New. Así rompen la llamada "espiral de silencio". En Teoría de la Comunicación se utiliza la categoría creada por la alemana Elisabeth Noelle-Neumann denominada "Espiral de silencio" para denominar a un grupo social cuyas opiniones se las guardan porque la mayoría de la sociedad las considera horrorosas.



Los sitios de los diarios cuyos editorialistas deploran el amarillismo, las operaciones de prensa, el periodismo militante, la frivolidad de la prensa no corporativa y demás, editorializan, realmente, de esta burda manera.
Es tan infantil que una pensaría que cualquier lector con un mínimo de inteligencia se daría cuenta. Pero parece que todavía no. Porque además, los editores se enamoran de esta forma sofisticada de Fakes News porque los mismos citados, los mismos call centers, retroalimentan la cantidad de visitas retuiteándose. Es el clásico círculo vicioso que crea microclimas donde los extremistas pasan a creer que son mayoría, que son el sentido común, que son la vanguardia de una mayoría silenciosa. Igual que los participantes de cualquier secta, en realidad. En el PRO, que son adictos a estas operaciones de inteligencia ilegales, lograron que un cavernícola desagradable como Fernando Iglesias sea una especie de héroe en la microsecta de la extrema derecha que está en el PRO, aunque durante la campaña los esconden.


Sería mucho mas honesto que la creatividad de las redes -que por cierto, tienen derecho de autor, pero a las empresas yanquis de redes sociales, les viene bien vender que tienen influencia, porque con la publicidad no ganan un peso- se usara como ilustración de alguna columna, donde alguien se haga cargo de lo que los memes quieren expresar. Pero la deshonestidad de estas jugarretas se basa en considerar al lector un estúpido y tener razón. Porque esos estúpidos se retroalimentan, generan clicks y luego el diario puede vender a los gobiernos -porque con la publicidad tampoco ganan un peso, por falta de credibilidad- que tienen influencia. Es la era del mememismo.