La desorientación del peronismo

Gerardo Pressman-. Por qué el peronismo entrerriano se encuentra desorientado y qué tiene que ver la interna bonaerense en todo ésto.


La interna bonaerense siempre fue definitoria para el futuro del peronismo. Es la que marcó el rumbo de todo el peronismo, ya desde el momento en que Perón desplaza a Mercante, entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires. Junto con Mercante, son desplazados los mejores cuadros del laborismo y los dirigentes de FORJA.
El propio Perón descabezó al gobernador bonaerense (cercano a la JP) en el 73. Y ya con el retorno de la democracia en el 83, la renovación de Cafiero, Menem y Grosso, gana la "interna" abierta contra Herminio Iglesias, desplazando las vieja guardia partidaria. Fue en 1985, cuando Cafiero pierde contra la UCR pero saa casi el 30% de los votos, contra menos del 10% del PJ oficial de Herminio Iglesias.



Luego es Menem quien conquista al peronista bonaerense -con la ayuda de Duhalde, joven intendente de Lomas de Zamora- y vence a Cafiero en las únicas internas presidenciales en la historia del Partido Justicialista. Menem le ganó a todo el aparato, que estaba alineado con el gobernador bonaerense. Y le ganó al propio Cafiero en su provincia. Luego sería Duhalde, ya como gobernador bonaerense, quien derrumbaría la línea menemista hegemónica en el justicialismo al amagar hacer un plebiscito en provincia de Buenos Aires sobre la re reelección de Menem y luego, Néstor Kirchner, en el 2005, que vence junto a Felipe Solá, el gobernador bonaerense, a Duhalde, en  el duelo de esposas que libraron Chiche Duhalde y Cristina Kirchner. La propia Cristina comenzaría el fin de su liderazgo indiscutido cuando Sergio Massa la vence en provincia de Buenos Aires en 2013 y luego, tras la derrota de Scioli -en parte por la llamada "maldición bonaerense", de la que luego hablaremos- Cristina decide presentarse en territorio bonaerense para reafirmar su liderazgo en el peronismo nacional. Su derrota ante Cambiemos se lo impidió. Pero el triunfo de Cristina ante Massa, por un lado, y Randazzo con el sello del PJ, por el otro, impidió su defunción política y la del kirchnerismo como tal.


En cada paso de este proceso, el peronismo entrerriano se alineó siempre con el cacique que reinaba en territorio bonaerense. Cuando ese cacique perdía el liderazgo en la provincia que concentra el 39% de los electores nacionales, el peronismo entrerriano se alineaba con el nuevo ganador.

Historizar este proceso tiene su importancia porque hay un antes y un después de la reforma constitucional del 94, cuando se elimina el Colegio Electoral y se empieza a elegir por voto directo al presidente, con lo cual, la provincia de Buenos Aires pasa a ser demográficamente estratégica en materia electoral para todos los partidos políticos, no solo el Justicialismo. Pero ya era estratégica para el peronismo de antes por las características del conurbano bonaerense: ahí se concentraban las fábricas que parieron el peronismo, el movimiento policlasista que unió a los trabajadores con los empresarios industriales, en contra de la alianza de los terratenientes y las oligarquías provinciales (muchas de las cuales, luego se hicieron peronistas) en alianza con las clases medias. Lo que antes representaba la UCR y hoy representa el PRO, con la UCR de furgón de cola.
También, este breve historización, explica la actual desorientación del peronismo entrerriano. Como no está resuelta la interna bonaerense, no está resuelto con quién alinearse para el peronismo entrerriano. A grandes rasgos, un sector está con el kirchnerismo (Urribarri) y otro sector, de ex kirchneristas (Bordet), están con el rejunte de Pichetto, Bossio, Randazzo, Massa, el Lado B del macrismo en realidad.









El peronismo es esencialmente un fenómeno bonaerense. Pero es un movimiento nacional y por lo tanto, para garantizar que sea nacional, es que existe la llamada "maldición bonaerense". Ningún gobernador de la provincia de Buenos Aires, siendo gobernador, logró llegar a la presidencia, siempre que se postuló de manera inmediata. El asunto es que solo se postularon los gobernadores peronistas (Allende se postuló a la presidencia, pero fue gobernador gracias a la proscripción del peronismo y se postuló a la presidencia mucho después y por un nuevo partido).
Mercante, que era el sucesor natural de Perón antes de la reforma constitucional del 49 que introduce la reelección, quedó desplazado y en el olvido. Cafiero perdió la interna con Menem. Duhalde perdió las generales con De La Rúa. Scioli perdió con Macri.
La llamada "maldición bonaerense" puede ser, en realidad, un síntoma del equilibrio necesario en torno al peronismo: el rumbo lo pone el peronismo bonaerense, pero el Presidente lo ponen las provincias, cuanto más periféricas, mejor (La Rioja, Santa Cruz, ¿San Luis?).
Esa maldición, habrá que ver si es aplicable a otros partidos. En concreto: con los 65.000 millones de pesos que el peronismo macrista le dio a María Eugenia Vidal, actual gobernadora de la provincia de Buenos Aires, quizás haya alumbrado el nacimiento de un nuevo fenómeno político, en el 2019 o en el 2023: el primera gobernador bonaerense en ser electo presidente y la primer mujer en llegar a la presidencia sin llevar el apellido del marido.