Disculpa al que serás



 Roberto Cignoni-.



Niño, ¡escúdate!

la cesárea de mundo a tu nacimiento

deslizó dolor a la boca

que te besa, un silencio

vigilante mientras dormías

se hizo escoria bajo el tambor de voces.

Orea los minutos. Disculpa

al que serás.

Voluble se volvió el corazón

al roturar un libro de sentencias

y una palabra, colocada de lado,

condujo mundo por los espectros del tiempo.

Niño, ¡respírate!

nadie sigue el rayo de tus ojos

hacia la más secreta noche

cuando el claro de luna reúne

vacío y follaje, y la insignificante criatura

canta a coro con tu nombre. Disculpa

al que serás.

Avanza por nunca.