¿Conviene comprar dólares?



Ezequiel Bauman-. Los instrumentos financieros sofisticados, que otorgan enormes ganancias a los especuladores y a los bancos, no están al alcance de la gente común. Esta es una nota para esa gente común que se encuentra perdida en el maremoto de informaciones contradictorias.  ¿Conviene o no, a los pequeños ahorristas, la compra de dólares?



Cualquier entrerriano medianamente informado y sin conocimientos de economía, como el común de la gente, se encontrará con cierta incertidumbre comprensible. A la par, en el centro de las ciudades, no se ve la fiebre financiera que opera en la ciudad de Buenos Aires. Al contrario, los saltos en el dolar no lograron que en la principal ( y única, si excluimos a los bancos) casa de cambio de Paraná y el último día del año 2017 en medio de informaciones sobre turbulencias económicas exageradas, trabaje de corrido, dejando de lado la sacrosanta siesta entrerriana. Mantuvo el horario normal, en la zona del microcentro comercial más concurrida de la ciudad.



Si tiene alguna capacidad de ahorro, así sea mínima, la gran pregunta es:
¿conviene comprar dólares?
Dejemos de lado, para simplificar, otras inversiones financieras que no son difíciles y que pueden llegar a ser más rentables a corto, mediano y largo plazo como la compra de oro, u otras monedas fuertes, como el euro o el yuan (la moneda china). Centrémonos en el dolar.

¿Conviene comprar dólares?
Depende, como todo en economía, de qué es lo que usted está buscando.
Si su objetivo, por ejemplo, es ahorrar para hacer un viaje al exterior, depende de en qué ocasión realizará ese viaje. Pero como los viajes al exterior suelen ser más baratos cuanto mayor es la planificación, esta alternativa quizás no sea la más conveniente. Hay paquetes turísticos a pagar en cuotas que pueden resultar más atractivos. Incluso, opciones de crédito en pesos para luego gastar con tarjeta. Hoy por hoy y a corto plazo, estas opciones pueden parecer muy caras, pero los recientes anuncios económicos para bajar la tasas de interés pueden resultar exitosos. Además de que estamos en un "sistema de flotación sucia" del dolar, que de manera didáctica y con las simplificaciones del caso, significa que el dolar puede subir un día y bajar al otro día. Aunque la curva, a mediano plazo, será siempre ascendente: el precio del dolar subirá, idealmente, al mismo ritmo que la inflación. 
Pero el concepto de "flotación sucia" implica que puede haber momentos donde el dolar esté "barato"; o sea, crezca por debajo de la inflación o quede un tiempo estancado mientras la inflación sigue aumentando, como lo seguirá haciendo aunque quizás a un menor ritmo que años anteriores. Quizás. Como en la olvidada canción del Trío Los Panchos, que todos los que tienen cierta edad conocerán. Las predicciones económicas nunca son exactas como las ciencias matemáticas. De hecho, la economía NO es una ciencia predictiva, sino una ciencia social.




Por eso es que, si lo que se desea es el ahorro a largo plazo, sí conviene comprar dólares. Aunque a mediano plazo convenga poner el dinero en pesos en plazos fijos. 
A largo plazo, la apuesta por el dolar lo cubrirá de la inflación y si vende en el momento exacto, quizás haga una diferencia. Si se tiene en cuenta que hablamos de pequeños ahorristas, lo acumulado en ese largo plazo puede hacer que si vende a tiempo, la diferencia que haga sea una suma considerable.
En todo caso, a largo plazo, el dolar no le hará perder contra la inflación.

Por lo tanto, la ecuación que debe tener en cuenta es que por lo general, durante el año electoral (acentuado si se elige Presidente de la Nación) el dolar suele estar por debajo de la inflación. Es decir, su ritmo de crecimiento irá por debajo de la inflación bimestral o anual. Esto ocurre porque los gobiernos recalientan la economía, con medidas "keynesianas" durante la campaña electoral. Pero para que estas medidas electoraleras no disparen la inflación con el consecuente malhumor de la clase media, decisiva a la hora del voto, utilizan el dolar como "ancla inflacionaria". Lo cual quiere decir, en resumidas cuentas, que congelan el dolar para que no se disparen las expectativas inflacionarias. Lo cual deriva en un retraso cambiario que se corregirá luego de las elecciones: de manera brusca si ganó otro partido, a través de una fuerte devaluación; o de manera paulatina si ganó el mismo partido. En el primer caso, conviene vender los dólares inmediatamente tras las elecciones una vez declarada o en marcha la devaluación. En el segundo caso, conviene vender cerca del fin del primer año del mandatario reelecto.

Por una serie de factores que en otras notas hemos explicado, la alianza de clases que sustenta a nuestra dirigencia política, requiere de un dolar que, como mínimo, no esté por debajo de la inflación, aunque esto pueda ocurrir coyunturalmente, como ya explicamos.
Conclusión: sí, conviene comprar dólares si usted está pensando en cubrirse de la inflación en el largo plazo.