Raúl Scalabrini Ortiz

Gonzalo García Garro-. El revisionismo histórico “forjista”: Raúl Scalabrini Ortiz





Forja, cuyo significado es Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina, fue un movimiento ideológico fundado en 1935 surgido de la crisis de la Unión Cívica Radical a raíz de la muerte de Hipólito Irigoyen, un intento de recuperar el partido para las ideas que el caudillo había puesto en marcha en su larga carrera de conductor. El nombre del movimiento se inspira en una frase de Irigoyen: “Todo taller de forja se parece a un mundo que se derrumba”.
Sobre la historia y los historiadores nos interesa el aporte que Forja hizo al Revisionismo histórico a través de dos de sus más importantes luchadores: Raúl Scalabrini Ortiz y Arturo Jauretche.

Raúl Scalabrini Ortiz (1898-1959). Nació en Corrientes, pero de muy niño su familia se trasladó a Buenos Aires. De muy joven se sintió atraído por ideas de izquierda y por la Revolución Rusa, incluso llegó a tener una corta militancia en un grupo denominado Insurrex.
Se recibió de agrimensor, pero siempre se sintió atraído por la literatura. En 1923 publica un libro de cuentos, “La manga”. No tenía simpatía con la figura de Hipólito Irigoyen, pero, a partir del golpe de 1930 revisa su posición. Renuncia como redactor del diario La Nación y comienza a trabajar como periodista en “Noticias Gráficas” desde donde ejerce una dura crítica a la dictadura.
Empieza a escribir “El hombre que está solo y espera”, libro de un estilo personal que reflexiona sobre la identidad del porteño y la argentinidad. Es la peripecia de un héroe que transita por las calles de la ciudad, que ama buscando el destino que lo integrará a sus compatriotas. Es cierto: está solo, espera, pero no se queda quieto.
El pensamiento de Scalabrini prolonga la mejor herencia del existencialismo espiritualista occidental. Su preocupación por el Hombre, similar a Spinoza, Goethe, Hegel y Marx, lo ubican no solamente como iniciador del pensamiento nacional argentino, sino también como profundo crítico de la sociedad burguesa.
Durante la denominada Década Infame, ingresa resueltamente en el análisis y la crítica de la realidad nacional.
A él y sólo a él le corresponde el gran mérito de haber llamado la atención de los argentinos sobre la penetración del imperialismo británico. Luego de investigar documentos y libros advierte lo que nadie había descubierto: Argentina era una colonia británica. Los principales resortes económicos estaban en manos inglesas.
Dice Hernández Arregui: “Scalabrini Ortiz fue el mas sistemático estudioso del proceso imperialista en sus múltiples ramificaciones”. En 1940 aparece su libro fundamental “Política Británica en el Río de la Plata” y luego el primer tomo de “Historia de los Ferrocarriles Argentinos”. Y a fines de ese mismo año se afilia a Forja, con su espíritu crítico e independiente prosigue con su titánico trabajo en el revisionismo histórico. Refiriéndose a la historia liberal decía: “La historia oficial argentina es una obra de imaginación en que los hechos han sido concientes y deliberadamente desformados, falseados y encadenados de acuerdo a un plan preconcebido que tiende a disimular la obra de intriga cumplida por la diplomacia inglesa, promotora subterránea de los principales acontecimientos ocurridos en este continente”. Y continúa... “La reconstrucción de la historia argentina es por eso, urgencia ineludible e impostergable”.
El advenimiento del peronismo significó para el pueblo argentino y para Scalabrini una nueva esperanza. Presenció maravillado la gesta del 17 de octubre del 45 y nos dejó de ese día una narración antológica e insuperable: “Un pujante palpitar sacudía la entraña de la ciudad. Un hálito áspero crecía en densas vaharadas, mientras las multitudes continuaban llegando. Venían de las usinas de Puerto Nuevo, de los talleres de la Chacarita y Villa Crespo, de las manufacturas de San Martín y Vicente López, de las fundiciones y acerías del Riachuelo, de las hilanderías de Barracas. Brotaban de los pantanos de Gerli y Avellaneda o descendían de las Lomas de Zamora. Hermanados en el mismo grito y en la misma fe iban el peón de campo de Cañuelas y el tornero de precisión, el fundidor mecánico de automóviles, la hilandera y el peón. Era el subsuelo de la patria sublevado. Era el cimiento básico de la Nación que asomaba, como asoman las épocas pretéritas de la tierra en la conmoción del terremoto. Era el substrato de nueva idiosincrasia y de nuestras posibilidades colectivas allí presente en su primordialidad sin reatos y sin disimulos. Era el de nadie y el sin nada en una multiplicidad casi infinita de gamas y matices humanos, aglutinados por el mismo estremecimiento y el mismo impulso, sostenidos por una misma verdad que una sola palabra traducía: Perón".
Apoya al gobierno popular pero siempre conservando su espíritu crítico continúa alertando sobre los factores económicos aun en manos extranjeras. Luego del golpe del ‘55 continúa batallando hasta su muerte desde diferentes medios gráficos.
Raúl Scalabrini Ortiz es uno de los grandes constructores de la conciencia histórica de los argentinos y símbolo mismo del ser nacional. A este tipo de hombre, verdadero representante de la inteligencia anticolonial le deben las generaciones futuras las premisas de la lucha antiimperialista.