Peronismo en el naufragio

Gerardo Pressman-. El peronismo entrerriano a la deriva.





El peronismo entrerriano pareciera estar perdiendo los reflejos y adoptando la identidad que el adversario le endilga. Así, además del acompañamiento acrítico al gobierno nacional, el candidato perdedor hasta en su distrito donde fue intendente, Juan José Bahillo, adjudicó la derrota en las elecciones legislativas a las "causas de corrupción" del anterior gobierno peronista que integró gustoso. Durante los 12 años K no se le escuchó a Bahillo la más mínima crítica a la corrupción. Sí se lo vio vitoreando a De Vido, Boudou, José López, Jaime. De pronto se bañó en agua bendita para explicar su fracaso.



Este acto de sometimiento venía acompañado de un rumbo que era liderado por Urtubey y Schiaretti, gobernadores de Salta y Córdoba, respectivamente. Ambos perdieron las elecciones frente a Cambiemos adoptando las mismas posturas de Cambiemos y esa mala suerte electoral, tan parecida a la de Bordet, hizo naufragar el rumbo que proponían. Por lo tanto, hizo naufragar su liderazgo también.
La militancia peronista se encuentra enojada. Los candidatos a diputados nacionales no aparecieron más por los barrios y unidades básicas. Los responsables de la derrota no hicieron la menor autocrítica. Al contrario, se montaron sobre el silencio o la postura soberbia de Bordet de seguir siendo funcional al gobierno nacional rompiendo al bloque peronista en el Congreso Nacional para favorecer a Cambiemos. Mentirle tanto a la gente tiene consecuencias, que ya pagó en las urnas. Por eso, al seguirle mintiendo, el panorama para 2019 se muestra sombrío.

El peronismo a la deriva en el naufragio lleva como todo naufragio a un sálvese quien pueda.
Sin embargo, en Entre Ríos se logró una unidad entre K y flamantes antiK que también resultó en una derrota. Cabe entonces preguntarse si esa unidad no fue contraproducente. Si el sector de la derecha peronista hubiera concurrido solo a las urnas, o con Bordet, pero el sector no macrista del peronismo hubiera ido con un candidato serio y de piné político, qué hubiera pasado.
Quizás la derrota no hubiera sido tan dura o quizás el sector K hubiera ganado las elecciones.
Esto abre las sospechas sobre si esa unidad del peronismo entrerriano no fue pergueñada por el adversario. Para decirlo con nombre y apellido, por Rogelio Frigerio, el operador político que tiene la caja de la obra pública.
De ser así también cabe la conjetura de si no jugaron a perder, total lo que estaba en juego era si asumía un cuarto diputado para Cambiemos aunque fuera en la boleta del peronismo. Ese cuarto diputado no entró y se cambió de partido a la semana. Esa falta de seriedad aniquila cualquer carrera política.
En el medio y en desbandada, quedan los militantes y simpatizantes que confiaron en esas personas.
La gente está empezando a castigar esas conductas, aunque los dirigentes peronistas crean que no.
Así les va.