No llores por mí, Argentina



Eduardo M Romer- El pasado jueves y el reciente lunes 18 de Diciembre Argentina volvió a vivir escenas de violencia, en las calles adyacentes al Congreso de la Nación, con motivo del tratamiento de la ley que modifica el cálculo de la actualización de haberes a jubilados propuesto por el Gobierno nacional para, mediante el cálculo nuevo, actualizar menos los haberes y obtener un ahorro de 100.000 millones al año.



La aparición de violentos que se sumaron a la movilización de distintos frentes, en oposición a la reforma del cálculo del haber jubilatorio, originó fuertes enfrentamientos con las fuerzas policiales con destrozos que terminó llevando a segundo plano el verdadero daño que significa recortar ingresos a los jubilados y que permitió que el eje de la discusión sea: violentos sí o no, desestabilización o defensa de la democracia, golpe de estado o continuidad democrática, etc. y que nadie reflexione sobre el disparate o la torpeza de ajustar a los que menos tienen y que además se desconozca la gran movilización popular y pacifica planteadas por muchas organizaciones que nada tenían que ver con los pocos violentos.
Duele que la oposición esgrima que las fuerzas del orden reprimían cuando la represión se instalaba por una mera lucha entre violentos que rompían todo a su paso; pero también duele que diputados del oficialismo pretendan instalar la idea de un golpe de estado cuando en realidad, fuera de unos pocos violentos, era una sociedad oponiéndose al recorte de ingresos a los mayores y más desprotegidos.
Duele que sectores no recuerden que cuando se movilizaban contra la resolución 125 con cortes de rutas y calles de Buenos Aires no se habló de desestabilización ni de golpe de estado y que cuando los más ancianos y pobres de nuestra sociedad se oponen al recorte de sus haberes sean comparados con desestabilizadores o se use esta ficción para ocultar su racional oposición.
Duele que los mismos que ven las movilizaciones que plantea la oposición en Venezuela como una defensa de la democracia; y que cuando ven movilizaciones en nuestro país por reclamos más que legítimos, los ven como desestabilizadores.
Duele que se pretenda señalar que si la reforma a la fórmula de actualización no se aprueba no es viable el sistema jubilatorio y que no se indique que las reservas del país ascienden a poco más de 50.000 millones de dólares y que se oculte que el fondo de garantía del sistema jubilatorio tiene un fondo mayor a las reservas del estado por superar los 60.000 millones de dólares.
Duele que el Banco Central priorice la bicicleta financiera y que salga a buscar más colocaciones con las LEBAC a pesar de que el Central deberá afrontar un vencimiento de 425.000 millones de pesos; pero además de ello el Ministro de Finanzas Luis Caputo, en el mismo momento, sale a buscar capitales con las denominadas LETES y que por las LEBAC paguen el 29,25 y hasta el 29,60 mientras que por la LETES paguen entre el 25,6 y el 26,5 % de interés, intereses que en el año representaran mucho más que el recorte a jubilados; sumas estas que garantizan un ingreso sin esfuerzo en algunos casos mayores a los del mercado de la producción y que por ser mera especulación financiera no genera empleo.
Duele que el gobierno nacional obligue mediante las remesas de recursos a que los gobernadores indiquen a sus legisladores acompañar el recorte a jubilados y que negocien como en el caso de Salta la desaparición del impuesto a las gaseosas, que se habían creado como una defensa de salud, solo para que esta provincia azucarera acompañe el recorte a jubilados.
Duele que con el propósito de hacer un maquillaje al recorte les prometan un bono a los jubilados, como la zanahoria al burro, y que muchos diputados encuentren la excusa para acompañar el recorte.
Duele que quienes se ofrecieran como el cambio y las soluciones al despilfarro, la corrupción y la soberbia solo sepan ajustar a los que menos tienen y premiar a los poderosos.
Duele que la vicepresidente justifique las paupérrimas jubilaciones señalando que en un hogar existe más de un ingreso no entendiendo lo que significa la dignidad del haber jubilatorio, desde una suerte de privilegio de sus propios recursos e incluso de la visión de los ingresos de sus futuras jubilaciones de absoluto y desproporcionado carácter de privilegio.
Duele que en la sesión de diputados el radical Ricardo Goycochea señale que 300 o 400 pesos mas no hace al bienestar de los jubilados y que lo haga justamente quien percibe dietas de más de 145.000 pesos y también en absoluto desconocimiento del concepto de la dignidad del haber jubilatorio indique que los jubilados pueden ser ayudados por sus familiares.



Ya está, la ley fue aprobada en las primeras horas de la mañana del martes, los jubilados pasaran a tener menos aumentos; pero subyace otra historia que no es menor, los violentos se movilizaron se mostraron y mostraron su poderío.

Sin dudas a pesar del recorte a los jubilados la solución a los problemas de la argentina no surgirá de estos ahorros, negros momento restan aun, vencerán las LEBAC y las LETES y se deberán obtener recursos para su cancelación de lo contrario seguiremos pagando intereses; vencerán los servicios de la deuda externa e inclusos amortizaciones y se deberán ajustar otros sectores para su pago.-

Es cierto que aún nos podemos endeudar por mas, se pueden privatizar cajas de jubilaciones, empresas como aerolíneas, ferrocarriles, YPF pero no es menos cierto que en algún momento otros sectores deberán hacer el esfuerzo y recordemos lo que paso en la Argentina cuando se pretendió cortar con la bicicleta financiera y cuando vencieron intereses y amortizaciones de deuda externa que no pudimos pagar con reserva disminuidas.-

Por todo esto duele la Argentina.-