Los estatales entrerrianos a la deriva




Ezequiel Bauman-. En medio de la batahola por la reforma previsional, el gobernador de Entre Ríos, contador Gustavo Bordet, quedó subsumido en polémicas mayores, que hicieron olvidar su principal dolor de cabeza hasta hace pocas semanas atrás: el pedido de un bono compensatorio para fin de año para empleados estatales y jubilados provinciales. Los cuales fueron muy golpeados por la inflación. El bono compensatorio, a su vez, hubiera podido aumentar las ventas en los comercios para las fiestas de fin de año, fortaleciendo el mercado interno provincial y sosteniendo el empleo. 



El comienzo de diciembre parecía centrarse infromativamente en torno al bono que pedían los gremios de empleados estatales de distintas reparticiones. Este bono compensatorio pretendía compensar las pérdidas generadas por jubilados y estatales que recibieron "aumentos" por debajo de la inflación real, en el marco del ajuste que sobre los trabajadores realiza el gobierno del contador Bordet, repentinamiente alineado al programa económico de Cambiemos, la coalición de centroderecha que lo venció de manera contundente en las urnas en las elecciones legislativas.
Desde ese momento, muchos esperaban un cambio, dado que al contador Bordet no le fue bien en las urnas cuando trató de parecerse a su competidor. Lejos de eso, el contador Bordet acentuó su perfil macrista, lo que generó mucha polémica en el seno del partido que preside a nivel provincial.
Consecuente con esta profundización del giro a la derecha del ex kirchnerista, apoyó el recorte a jubilados y pensionados nacionales y beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo.
Para no dar una imagen tan menemista, difundió en la prensa afín que el gobierno provincial mantiene los oprobiosos comedores infantiles, como si fuera un mérito. El mérito sería que el gobierno erradique la pobreza extrema, no que la vuelva estructural y dependiente del asistencialismo. 
Mientras tanto, otra polémica quedaba olvidada: el gobierno de los ricos, perdonaba a los ricos el pago de impuestos. Especialmente a Miguel Marizza. El monto del subsidio al Lázaro Baez entrerriano, como lo llamó públicamente un diputado del oficialismo, fue el equivalente al bono compensatorio que no tuvieron los jubilados y estatales entrerrianos.



Con un estado provincial quebrado, con la coparticipación federal hipotecada en el extranjero para créditos de cuyo destino nada se sabe, el contador Bordet logró evitar que la discusión en torno a un bono compensatorio se alargue y en cambio, logró que se diluya. En buena medida, los gremios estatales ayudaron al gobernador desviando el eje de la cuestión.
Mientras tanto, el esquema fiscal regresivo se consolida en la provincia y solo los trabajadores, los jubilados y la clase media pagan crecientes impuestos mientras que los ricos estàn completamente exentos y además no paran de recibir subsidios por distintas vías. A la derecha del macrismo, incluso, se ubica el contador Bordet en su entusiasmo neoliberal. 

El resultado fue un fin de año con ventas paupérrimas, el aumento del desempleo y la pobreza y hasta el chiste del economista Rogelio Frigerio, Ministro de Interior y Obras Públicas, de que el intendente de la segunda ciudad más pobre del país, Enrique Cresto, es un intendente modelo. Si el modelo de país que tiene Frigerio es seguir empobreciendo el país hasta llegar a los límites de lo que es Concordia, va por el buen camino. No necesita aliados de la derecha peronista. Porque estos conversos quieren ir más a fondo.