Los concejales se dieron cuenta y retrocedieron



Lucas Carrasco-. Los concejales de Paraná, luego de votar por unanimidad la intensa barbaridad de obligar al nudismo, prohibir el uso de billetes y la presencia de las flores existentes en las plazas de Paraná, pidieron al Poder Ejecutivo que vete lo que, con vehemencia y en soledad, remarqué como una Sharia de Imbecilidad.



Aunque no integra la Comisión de Ambiente, el concejal del PRO Emanuel Gainza, menos conocido como concejal Instagram, estaba viajando camino a ver al presidente Mauricio Macri pero se hizo un alto para explicarme esta cuestión del pedido del veto. Lo que escribí sobre el tema sigue teniendo validez argumentativa, pero en breve, ya no tendrá formalmente validez jurídica. Porque desde el mismo bloque, Cambiemos, que pidieron el voto para la ordenanza (y lo consiguieron por parte de los mercenarios que usaron la Franquicia de Massa y los del partido Justicialista, concejales que se caracterizan por su falta de escolaridad), ahora elevaron una nota al intendente Sergio Varisco para que vete la ordenanza. Lo que significa que la deje sin efecto. Que es una facultad del intendente. Después te cuento el camino formal.
Vamos por parte.

Lo que aprobaron los concejales de Paraná es una bar-ba-ri-dad inconcebible e incognoscible. Agrava el hecho que tamaña idiotez fuera votada por unanimidad y sin argumentación jurídica, mínimo conocimiento científico y hasta legislativo.
Fue producto del lobby de sectas que, si bien no tienen arraigo en la sociedad, sí abusan del miedo y la ignorancia de los políticos para que legislen cosas estrafalarias que ni los mismos profesionales de las sectas cumplen en su vida diaria. Como toda persona inmersa en un secta, no hay que tomarla en serio ni adjudicarle toda la responsabilidad: en general, son los líderes mesiánicos quienes hacen su fortuna personal con estos asuntos. Ésta no es la excepción.
La ordenanza pretendía legislar sobre el mundo en su totalidad, como ya explicamos. Creando en Paraná una especie de Estado Islámico anterior al período neolítico, es decir, un retroceso de 12 mil años. O nueve mil años antes de Cristo. U once mil novecientos sesenta años antes de que nazca el Mesías que Cura el Cáncer con Lechuga Orgánica.



En las columnas que escribí sobre el tema explicaba, por una lado, que la falta de seriedad de la ordenanza - y de un cuerpo que aprueba esta salvajada por unanimidad y sin debate, solo porque una secta se lo pide- la tornaba tan inviable que jamás se aplicaría. Explicaba el rol de las sectas y cómo las personas ignorantes y miedosas, como el caso de los concejales de Paraná, son las personas con tendencia a caer en manos de sectas. Le auguraba un final a lo Raymond Chandler en El Largo Adiós, cuyo frase luego toma Osvaldo Soriano para titular su mejor novela:

 "Hasta la vista amigo. No le digo adiós. Se lo dije cuando tenía algún significado. Se lo dije cuando era triste, solitario y final"

Bien, por suerte, el final de esta historia es menos literario pero más sensato jurídica y políticamente.
La encargada de Ambiente del Municipio les explicó a los concejales lo que habían votado. Se corroboró la hipótesis de que no sabían qué cosa votaban ni sus alcances ni sus implicaciones concretas. La propia autora de la ordenanza, en un columpio que va para el Guinness (o Guinea, para hacerlo más africano) del Papelón Legislativo Mundial, elevó una nota pidiendo que el Intendente vete (o sea, anule) la tontería que fue su gran hit legislativo, votado por unanimidad. Este pedido fue a días de haberle pedido a sus pares del Consejo, con una argumentación que no supera el cuarto grado de la escuela primaria, que lo votaran. Los concejales de todas las bancadas, lo hicieron.



La totalidad de los medios de comunicación (con esta excepción) y colegios profesionales y universidades se quedaron calladas. No sorprendió el silencio de las ONG de la oligarquía como la Sociedad Rural y la Federación Agraria porque para ellos la ley es papel higiénico. Y además ahora el país está atendido por sus propios dueños. Sí sorprendió que las otras iglesias que pescan en la misma pecera no se avivaran y lanzaran un grito al cielo para sacar ventaja.

La información brindada por el concejal Gainza es que la propia autora del hit legislativo del año, llamada Claudia Acevedo, elevó una nota luego de lograr que se votara por unanimida su Sharia, para que el intendente Sergio Varisco la vete. El concejo deliberante, dado que votó por unanimidad, podría ratificar la ordenanza con dos tercios solamente, no necesita nuevamente unanimidad. Pero no lo harán porque el bloque de Cambiemos, que es mayoritario, se retractó a pocos días de haber legislado sobre la totalidad del planeta en pequeños aspectos como la economía mundial, la cultura occidental y de Medio Oriente, la Revolución Francesa de 1789 que originó la democracia, la revolución industrial inglesa que parió el capitalismo y cómo debe resolver la Corte Internacional de La Haya la denuncia penal sobre el arroz dorado. Todo en una ordenanza local y en 3 minutos. Ay, ay. Hasta se habían autoprohibido cobrar su sueldo en billetes, pero sin especificar si iban a cobrar en bitcoins (lo cual sería un problema ecológico, dado que los teléfonos y computadoras consumen el 10% de la energía disponible en el mundo, lo que equivale a la totalidad de la energía utilizada en 1985).

La patética deriva de esta ordenanza naufragó en silencio las aguas borrascosas de la verguenza. La falta de debate y la cobardía e ignorancia de las principales instituciones por fuera del Poder Ejecutivo de Paraná, sigue siendo llamativa, porque indica que este tipo de barbaridades, quizás matizadas y con mayor inteligencia, podrían prosperar en otro momento, aprovechándose de los dirigentes políticos ignorantes y miedosos. Aunque esta vez funcionaron los mecanismos democráticos mínimos, semejante avance de la irracionalidad, las sectas y las pseudociencias no deja de ser preocupante.