Las nuevas metas de inflación



Ezequiel Bauman-. La suba de las metas de inflación viene acompañada con un combo de devaluación de la moneda en relación al dolar y baja de las tasas de interés. Los grandes perdedores son, otra vez, los trabajadores como variable de ajuste. Los ganadores son los bancos, los exportadores y en general, los sectores financieros. Más de lo mismo pero con mayor realismo.



Quedó dañada la reputación del Banco Central que preside el santafesino Federico Sturzenegger porque los nuevos anuncios de metas de inflación contradijeron lo que dijo dos semanas atrás y porque, a diferencia de aquella ocasión, el anuncio no se hizo en el propio Banco Central, sino en la Casa Rosada, donde el Jefe de Gabinete, Marcos Peña y el Ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, hicieron los anuncios y luego habló hasta el Ministro de Finanzas, Luis Caputo. Cuando ya no quedaba nada para decir, le dieron el micrófono a Federico Sturzenegger. Recordemos que fue Cambiemos quien hizo de la independencia del Banco Central su muletilla de campaña. Incluso con el ingeniero Macri ya de presidente de la nación, volvió a reiterar que para él era "sagrada" la independencia del Banco Central. Volvió a profanar sus mandamientos por imperativo de la realidad. Lo que sucede es que la religión neoliberal insiste en fallar una y otra vez chocándose a cada paso con la realidad.
En esencia, el gobierno anunció que ajustará los salarios de trabajadores (estatales y privados) a través de la inflación y así licuará el llamado gasto público. Nada nuevo en la Argentina. Como tampoco es nuevo el aire de improvisación que dejó el evento ni la superestrutura gigantesca de ministerios, secretarías, amigos acomodados, aviones privados y demás privilegios de los señores políticos que siempre que ajustan lo hacen hacia abajo, nunca hacia ellos mismos. Eso quedó claramente escenificado con la presencia de un Ministro de Hacienda y uno de Finanzas: ¿hace falta tener dos ministerios para algo que tiene que hacer una sola persona?
El gobierno nacional tiene 22 ministerios. Llegó a tener 23, pero disolvió el Ministerio de Comunicaciones y puso al ministro de esa área a cargo de Defensa. No medió explicación alguna sobre el gasto de dos años de tener un ministerio inútil. No hubo la menor autocrítica. La totalidad de los funcionarios políticos fueron trasladados a otros cargos, sin pedirles siquiera el mínimo conocimiento de la materia relacionada con sus nuevas funciones. el ajuste siempre se hace con los más débiles.
Esta película ya la vimos.



Despejada esta necesaria introducción, el sinceramiento de las metas fiscales para 2018, que pasarán del 10 al 15% fue el anuncio de mayor relevancia. Los anuncios de metas de inflación para 2019 y 2020 perdieron toda credibilidad. ¿Cómo tomar en serio un anuncio de acá a dos años si de acá a dos semanas cambiás en un 50% el anuncio anterior? Imposible.

Sin embargo, el anuncio tuvo como ingrediente positivo que debilitó la ortodoxia neoliberal que salía del Banco Central, en momentos donde quedan pocos países en el mundo con metas de inflación. Porque esas teorías económicas viejas nacidas en la Escuela de Chicago ya fracasaron en todos los lugares donde se aplicó, casi siempre bajo gobiernos dictatoriales. La excepción de esta regla sobre gobiernos dictatoriales, es quizás el fracaso más notable de estas teorías económicas viejas e inservibles: lo conoce Federico Sturzenegger de primera mano, cuando se encargó del megacanje durante su paso como funcionario de la Alianza, que terminó con la renuncia del doctor De La Rúa. Lo cual significó el fin del neoliberalismo en Argentina, con costos sociales y humanos altísimos. Recordemos los muertos en Entre Ríos y en Plaza de Mayo, la invasión de cartoneros, la gente sin tener pra comer, los bonos, etc.
Las nuevas metas de inflación tienen mayor congruencia con el presupuesto, votado innecesariamente antes de estos anuncios, y sobre todo, con la política fiscal, que se cambia a cada rato, con mayor improvisación incluso. Los senadores nacionales de Entre Ríos, que votaron ciegamente lo que luego el Poder Ejecutivo cambiaría de golpe y porrazo, nos deben alguna explicación. Especialmente los senadores del supuestamente partido político opositor.
El anuncio viene en combo con la necesidad de bajar las tasas de interés y de devaluar la moneda. Medidas que tomadas juntas son contradictorias con el crecimiento económico pero que a mediano plazo pueden ser redituables. Está claro que en toda devaluación ganan los exportadores y pierden los trabajadores. Decir lo contrario es mentirle a la gente. Es simple matemática, nada del otro mundo.

Lo paradójico es que todos los agentes económicos dan por descontado que tampoco se cumplirán estas metas de inflación, aún cuando vean como positiva esta corrección.
Las LEBACS seguirán siendo el único negocio legal rentable en la Argentina y eso ahoga a los sectores productivos, con el consecuente impacto en el desempleo, la pobreza y la indigencia. Que desde ya aumentarán, tal como se esperaba para el 2018, que no es un año electoral.