La vigencia de Lanusse, Onganía y Menem



Santiago Zorrilla-. La reforma previsional que se discutió en Argentina no pudo hacerse sin las instituciones claves creadas por Onganía, Lanusse y Menem. Instituciones creadas sin mucho prurito con una misión específica: la corrupción estructural que es la clave del funcionamiento institucional argentino y la clave para entender la decadencia de Entre Ríos.
Fue Onganía quien desmontó el sistema ideado por un Perón ya débil, que cedió en los años 50 la mitad de los recursos tributarios a las provincias, en momentos en que estas no financiaban ninguna escuela ni hospital en todo el país. Hoy, existe el Ministerio de Educación de la Nación, cargo ridículo porque al igual que el Ministerio de Salud de la Nación no tiene bajo su cargo ninguna escuela u hospital. Por lo tanto, desde el pacto fiscal firmado por Menem, esos ministerios son ocupados por ministros ñoquis. Menem tranfirió a las provincias las escuelas y hospitales sin los recursos para financiarlas. Ése es el origen de los déficit fiscales de las provincias, que está agravado en aquellas, como Entre Ríos, que privatizaron sus bancos provinciales y fundieron los municipales. Todo lo cual lo hizo el mismo peronismo que hoy posa de revolucionario nacional y popular. Ninguna de estas medidas reaccionarias fueron jamás siquiera cuestionadas por el peronismo que hoy esta aliado al Partido Comunista y menos por el peronismo humillante que está bajo la batuta de Rogelio Frigerio.



La poda en ANSES hubiera sido imposible sin que esta institución existiera. Esta institución fue creada por Menem en 1991.
A su vez, la compra de votos hubiera sido imposible sin los ATN: Aportes del Tesoro Nacional. Creados por Lanusse. El ATN de 130 millones de pesos que compró el voto de la hermana del intendente de Concordia Enrique Cresto, no hubiera sido posible sin que Lanusse los inventara en 1970. El invento de Lanusse fue pensando en presentarse a las elecciones contra Perón creyendo que le ganaba en el recién implementado balotage (luego Alfonsín seguiría el ejemplo de Lanusse y lo pondría en la constitución del 94 a través del Pacto de Olivos). Pero como Lanusse calculaba que tendría minoría en el Congreso Nacional ideó los ATN: fondos discrecionales para cualquier fin, aunque, básicamente, se utilizan como elementos legales de corrupción en la política . Por eso ideó este instrumento de compra de  legisladores.
Finalmente, la CGT no sería mas que un mausoleo si Onganía no los hubiera convertido en empresarios.
Durante la dictadura eclesiastico peronista de Juan Carlos Onganía que volteó al presidente Illia, los gremios recibieron, a cambio de su apoyo incondicional, el manejo de las obras sociales. Claro que este manejo multimillonario de la salud, que aniquiló para siempre la calidad de la salud pública argentina, se hace con mediación del Estado. Ni Onganía era tan tonto como para negarse a manipular a los sindicalistas a su antojo.
Por lo tanto, los sindicalistas reciben o no las dádivas que los han vuelto millonarios (dado que las obras sociales terciarizan a empresas de familiares de los sindicalistas) de acuerdo a su grado de apoyo al gobierno.
Desde entonces, los grandes sindicalistas han sido eternamente oficialistas. Solo Alfonsín, quien quiso cambiar esta situación con la Ley Mucci, los enfrentó. Sufrió por eso 13 paros generales por parte de los mismos sindicalistas que habían apoyado la autoamnistìa de los militares que significaba, también, su propia autoamnistía. Los militares le habían hecho un gran favor a estos sindicalistas al desaparecer a los delgados fabriles del ala izquierda del peronismo.
Dado que la mayoría de los sindicalistas venían de ser interventores de sindicatos desde la dictadura, la autoamnistía que propuso el Proceso del terrorismo de estado y que el peronismo apoyó abiertamente, se explicaba porque los sindicatos financiaban la campaña. Por eso luego se opusieron a la CONADEP y al Juicio a las Juntas y apoyaron los alzamientos carapintadas. Eso permitió que emerja un Ubaldini: era de los pocos sindicalistas que enfrentó la dictadura, que no tenía un pasado impresentable y que no era ladrón ni multimillonario. Fue rápidamente expulsado del peronismo cuando asumió Menem (con apoyo oficial de Montoneros y los carapintadas) y los distintos dirigentes sindicales y políticos lo olvidaron.   

La historia nos enseña que nada es blanco o negro. Hay muchos grises, que muchos prefieren olvidar.