La sobrerepresentación del macrismo en Gualeguaychú



Salustriano-. Pobre Gualeguaychú: la totalidad de sus representantes en el Congreso Nacional son macristas, aunque hayan asumido como ultra K, en el caso de Pemo Guastavino; como aliado de Busti, en el caso de De Ángelli (cuya banca de senador nacional la obtuvo en el 2013, cuando no estaba en el PRO) y en el caso de Bahilo, cuya conversión al macrismo no esperó ni siquiera la primer sesión tras la jura como diputado nacional. el único representante genuino del macrismo es Atillio Benedetti, aunque esto no haya significado que a Gualeguaychú el gobierno de Macri le haya dado alguna ayuda importante.



Votaron un intendente K y un senador nacional ultra K, Pedro Guastavino, que se dio vuelta y se hizo macrista. En Gualeguaychú aprendieron la lección y le dieron una paliza electoral al ex intendente K Juanjo Bahilo, ganando holgadamente Atilio Benedetti con las banderas del macrismo. Pero Bahilo, apenas asumió se hizo macrista también. De manera que todos los representantes nacionales de Gualeguaychú son macristas.
¿El 100% de los habitantes de Gualeguaychú son macristas?
Está claro que no.
De hecho, el actual senador nacional del PRO de Gualeguaychú, Alfredo De Ángelli, asumió su banca en alianza con Busti.
La gran pregunta es ¿qué gana Gualeguaychú con esta estafa electoral? ¿Macri les dio algo?
No, nada. Y eso que es la ciudad donde nació Cambiemos. Recordemos que la Convención Nacional de la UCR sesionó en Gualeguaychú cuando tomó la histórica decisión de ir de furgón de cola de Mauricio Macri. Eso les permitió no extinguirse y renovar las bancas legislativas, a cambio de acompañar una ideología de derecha que no comparten.
La historia dirá si hicieron bien o hicieron mal.



Gualeguachú está sobrerepresentada nacionalmente. Sobre todo si se considera en relación a distritos de su mismo tamaño o en relación a Concordia, el segundo distrito electoral en Entre Ríos. O el propio Paraná, la capital provincial que concentra uno de cada tres electores efectivos.
Si a esta situación le sumamos la característica inédita de que los representantes nacionales de Gualguaychú se han dado vuelta todos, mintiendo a sus electorados y haciendo una pésima representación nacional de su ciudad (y de su provincia)...
No es que los habitantes de Gualeguaychú no sancionen electoralmente estas borocoteadas. Prueba de ello es Emilio Martínez Garbino, el ex intendente ultraK que después pasó por todos los partidos políticos. En su última aventura personal con el sello del socialismo, no llegó a los dos dígitos en Gualeguaychú. Bahilo, de hecho, perdió por escándalo y Guastavino pidió el voto en blanco en la interna del PJ porque no consiguió ni los avales ni dirigentes para presentar una lista interna. Su propuesta sacó un voto. Sí, hubo un solo voto en blanco. El de Guastavino.
Claramente, la ciudadanía de Gualeguaychú no deja pasar estas transfugueadas. Ni Bahilo, menos Guastavino ni De Ángelli tienen un futuro político en la ciudad, ni siquiera de concejal, tal es el repudio que concitan. Benedetti, en cambio, que desde la Convenció Nacional de la UCR abogó por la alianza con el macrismo, tiene muchas chances de ser el próximo gobernador de Entre Ríos. Sobre todo si nadie le da pelea interna a Bordet y éste logra presentarse a la reelección. Ahí, la interna en la oposición será decisiva, porque no estarán eligiendo al próximo "líder de la oposición" sino probablemente, al próximo gobernador de Entre Ríos.

Sin embargo, no existen mecanismos legales para que la ciudadanía pueda sancionar a estos dirigentes, que terminarán sus mandatos legislativos y su carrera política sin pena ni gloria.

La degrdación de los partidos políticos se explica en buena medida por estas conductas oportunistas, de espaldas al electorado. Que aunque las sanciona, se vuelven a repetir, como si no hubieran aprendido el mensaje de las urnas.