¿Ganó el gobierno?



Pablo Mori-. Por apenas 12 votos de diferencia se aprobó finalmente la reforma previsional. ¿Valió la pena para Cambiemos pagar semejante costo político por tan pequeños resutados financieros y económicos?

El extenso y agotador debate en la Cámara de Diputados, que terminó aprobando al amanecer luego de una noche y un día entero de protestas y discursos en el recinto, dejó como saldo no solamente el resultado de los votos afirmativos por encima de los negativos. Dejó un costo político altísimo para Cambiemos. Aunque esto no signifique que el kirchnerismo haya capitalizado lo que sucedió en el país durante esos días.
Basta una mirada a lo que sucede en Entre Ríos. Ni Mayda Creto y Juan José Bahilo, que votaron a favor de la reforma previsional, ganaron en concreto nada que se sepa públicamente Por el contrario todo parece indicar que quedaron en una posición frágil. Socios en el ajuste sin las ganancias que éstos implican en supuestas mejoras futuras. Pero no parecen haber capitalizado esta deslegitimación de los diputados nacionales que acompañaron a Bordet, que militó con fervor esta reforma más que los propios radicales.
Los radicales, por su parte, se sacaron de encima el fantasma de la ingobernabilidad. Justamentente el fantasma que hundió a la UCR como estructura nacional.
La UCR resistió principalmente a partir de gobernar las intendencias de las capitales de las provincias -los casos cercanos son Paraná y Santa Fe- y desde ahí, esperar a reconstruirse. Hay que ver si lo logra a través de Cambiemos, porque el PRO tiene vocación hegemónica y Carrió vocación mesiánica, dos vocaciones que colisionan contra el tradicional espíritu republicano e institucionalista de la UCR.




El saldo político es complejo. Macri no parece como un presidente débil, aunque el exceso de autoridad tampoco sea una salida al conflicto político. La ganancia financiera es poca en comparación con lo que se puso en juego en términos simbólicos. Tendrá que analizar seriamente si no debiera Patricia Bullrrich dar un paso al costado. A esta altura, la ministra es un escollo para los avances en el diálogo en búsqueda de consensos. Por su culpa, esos diálogos saldrán más caros de ahora en más. Los gobernadores pedirán más y más para sus terruños a cambio del tibio apoyo a las reformas que faltan en el marco del "reformismo permanente" lanzado por el presidente Macri. A la vez, controlar a sus diputados del bloque Argentina Federal les resultará más complejo a los mismos mandatarios, que gracias a la cerrazón kirchnerista, que parece conducida por la izquierda trotkista, los gobernadores terminan teniendo la llave de la gobernabilidad en el país. Pagando un costo político cada vez más caro. Hay que ver hasta dónde están dispuestos a acompañar.
Sobre todo, si el Ministro de Finanzas, Nicolás Dujovne, sigue inventando falsos brotes verdes y en Cambiemos se autoconvencen de que lo que viven en su microclima es real, perdiendo el principal atributo de esta novedosa coalición, que era estar atentos a lo que dicta la opinión pública para conservar siempre la mayoría.



La holgada diferencia con la que se ganó en la Cámara de Diputados y el alto costo político de la forma en que se sacó adelante esta reforma previsional, dejan mucho para pensar. En primer lugar, cuántos votantes del propio Cambiemos salieron ayer con sus cacerolas en Ciudad de Buenos Aires. En segundo lugar, cuál será la reacción de los jubilados cuando noten en el bolsillo este discutible recorte. En tercer lugar, el aumento de la pobreza, porque también afecta a la Asignación Universal por Hijo. En cuarto lugar, qué sucederá con la paz social de aquí en más.