Espera



 Ramiro Pereira-.



Todas las caricias del mundo concentradas

en un dedo,

que habla con otro dedo

y le da besos.

Ayer fue un mundo de debacles no previstas

mas no tiene importancia,

sólo existe la ilusión del dedo, de la mano

que habla, que juega,

que baila con las trenzas futuras.

Idilio y sol, homónima del rey sabio

junto al inmenso febo luciente.

Las arenas borrarán finalmente

esta inmortalidad que me invade,

sólo que la chispa se hace estrella

y la mañana es demasiado bella, para pensar en arenas.