El mito de la unidad peronista



Osvaldo Quinteros-. En el año 2011, Urribarri era reelecto con el 58% de los votos. Sin embargo, en esa elección, el peronismo fue desunido. Con todo el peronismo unido en las legislativas cruciales del 2017, Bordet recibió la paliza electoral que ni estaba en sus cálculos. Sino no se hubiera puesto él mismo cuasi como el candidato y no hubiera hecho tantos discursos hablando de sí mismo y dejando en segundo o tercer lugar a los candidatos: hasta en los afiches que inundaron la provincia, él estaba, más grande y sobresaliente, que los verdaderos candidatos.



Moraleja: es el buen gobierno, no la unidad del peronismo lo que confiere victorias. Y el mal gobierno, confiere derrotas. Como es sabido, la verdad número 21 del peronismo es "no perderás elecciones". Es la verdad no escrita.
Luego de las derrotas, viene el círculo vicioso de pases de factura y reacomodamientos, que es la mordaz etapa por la que están pasando el peronismo entrerriano. 



Cuando Urribarri hizo ganar la gobernación a Bordet, fue en el marco de una fuerte división en el peronismo: había tres candidatos peronistas. Uno era el propio Bordet, el otro Adrián Fuertes (en dupla con Busti, que había roto con el PRO) y el tercero, Alfredo De Ángelli. La elección la ganó el candidato de Urribarri.
El propio Urribarri fue electo gobernador por primera vez venciendo a tres candidatos del peronismo: Julio Solanas (en dupla con Enrique Cresto) y Emilio Martínez Garbino, en el 2007. Luego, Urribarri fue reelecto en el 2011 compitiendo con Busti, en otra división del peronismo. Urribarri sacó la friolera de 56% de los votos. Ni en el 2007 ni en el 2011 ni en el 2015 hubo internas. En 2017, sí hubo internas, con la ridícula cantidad de 10 listas.
Cuando el peronismo se unió desde Alasino a Barreto, pasando por todas las gamas y matices de su amplio espectro, como en el año 2017, el peronismo perdió por una paliza tan grande que hasta fue derrotado en Concordia, donde la familia Cresto jugaba la candidatura de Mayda Cresto que venía de hacer una buena gestión en el iNAUBEPRO; en Gualeguaychú, de donde era Juan José Bahilo y en Paraná, donde el peronismo creía que Sergio Varisco estaba en la lona. Las urnas hablaron y mostraron que los que estaban en la lona eran los peronistas paranaenses. Situación que el propio Varisco aprovechó a fin de año para lanzar su candidatura a gobernador de la provincia, en un guiño fuerte hacia la interna de Cambiemos. Pero que no hubiera sido posible si la oposición al presidente municipal de la capital entrerriana no estuviera aniquilada.



La enseñanza es simple: la unidad del peronismo es un mito, que integra hasta su marcha fundacional donde dice "todos unidos triunfaremos". La verdad histórica y concreta de los últimos lustros en Entre Ríos es que lo que define la suerte electoral del peronismo es si el gobierno es bien evaluado o, si por el contrario, como ha pasado con Mario Moine y pasa hoy con Gustavo Bordet, que además hace un culto a su personalidad (y así le va...), el gobierno es malo. Cuando el gobierno es malo, no hay unidad que valga.
Eso define el resultado en las urnas. Las componendas entre dirigentes solo sirven a los dirigentes. Es el pueblo, con su voto, quien decide si un gobierno es bueno o es malo, más allá de las componendas entre dirigentes, que incluso a veces restan votos, como ya se comprobó en el 2017, cuando el Partido Justicialista sacó en la general menos votos que en la interna. ¡Y eso que compitieron 10 listas!

Hay quienes argumentan contra esta tesis que el gobernador Bordet tiene buena imagen. Puede ser. Es un hombre educado, que habla poco y de manera alculadamente medida, que no se pelea con nadie, de buenos modales, buena apariencia. Pero cuando uno trata de encontrar una obra de gobierno en sus dos años de mandato, no encuentra nada. En cambio, sí encuentra un oportunismo galopante y el descontento generalizado entre sus filas. Que llegó al punto de que el presidente del consejo departamental de Paraná, Gustavo Guzmán, desconociera la calidad de líder del partido a Bordet, que es formalmente su presidente en el plano partidario provincial.