Derechos y derechas




Lucas Carrasco-. Titules como titules, parece, de entrada, que si el lector no sabe lo que se va a encontrar, no va a leerlo: son tiempos torpes, de lectores torpes que buscan la confirmación de sus propias ideas. Ideas torpes. Leer pierde así el pacto de lectura: si no queda nada por descubrir, si ningún razonamiento te va a incomodar, si no hace falta pensar, más vale hacer de la vida una sucesión de memes y enunciados catastróficos para una existencia fugaz, cómoda y pelotuda. La clásica vida posmoderna: cómoda y pelotuda.

¿Qué es esa jeringoza de "los derechos conquistados"? ¿Acaso vivíamos en el paraíso y, aunque la inflación no era medida por el INDEC así que vaya uno a saber, los jubilados estaban de puta madre? ¿Los pobres bailaban de alegría cobrando la Asignación Universal y viendo fútbol gratis?
¿Y por qué entonces fueron los jubilados los que protagonizaban los cacerolazos (esa grasada descomunal, entonces y hoy) contra Cristina y votaron a Cambiemos, con preferencia al ala derecha de una coalición de centroderecha moderada? ¿Por qué disminuyó el apoyo al peronismo entre los excluidos? ¿Por cuestiones ideológicas meramente?
Sí, puede ser que la ideología haya ocupado algún lugar, pero los mismos que se volvieron toscos economicistas medio año después de perder el gobierno, difícilmente puedan optar por el culturalismo antropológico para explicar, así, la derrota anterior. El economicismo los conducía a esperar sentados el cadáver del enemigo, como dicen las películas yanquis que hay un refrán para los 1.500 millones de chinos. Ah, las cosas que se andan diciendo en China.
Bueno, sentados en la puerta de sus casas, esperaron pasar las urnas: el plan falló.

Con Patricia Luro Bullrrich de Pueyrredón y Callao, Mauricio Macri, el Presidente Iletrado (en el sentido de que no es abogado, nomás, eh), se empeñó un par de días en parecerse a la caricatura que ya le habían trazado en el laboratorio universitario donde un par de millonarios sudamericanos se sienten líderes de la nueva izquierda europea: no es por sus méritos ni por su permanente reescritura de la historia inmediata, sino porque enfrente tienen un dictadorzuelo moldeado por García Márquez. Cada cual sueña lo que quiera. Pero fue así: en una semana loca, encima sobre el aniversario de la renuncia de De La Rúa, el Presidente Iletrado perdió su vocación de mayoría y arriesgó un capital político enorme que tal vez dilapidó, en segundos, los méritos de la autodenominada "reparación histórica a los jubilados" y el aumento de la cobertura de la Asignación Universal por Hijo. Con una ley que a priori parece una transferencia directa, sin mediaciones, de ingresos, hacia los deciles medio/altos de la sociedad, proviniendo de los deciles bajos y medios/bajos. Para coronar el dispendio, el Presidente Iletrado monologó en la Casa Rosada sobre los jubilados y los niños Papá Noel su prioridad pobreza cartita Antonia entre todos buen día podamos yo Argentina nuestros abuelos policía jeje. El Presidente Iletrado es como el RRPP promedio: tiene buena onda, nunca dice nada inteligente, vive en la luna, trata de agradar a los propios y da por descontado que articular una oración con sujeto y predicado es una pérdida de tiempo, algo pasado de moda, como el diccionario Larousse de tapas duras.

Tendrá sus razones. Pero los aliados le van a cobrar más caro. De hecho, las oligarquías provinciales -las del vino cuyano, el azúcar y los limones norteños (un eufemismo para no decir Coca-cola) y los sojeros pampeanos, ya ganaron porque sus delegados gremiales, los gobernadores, lograron quitar cualquier progresividad a la "reforma tributaria"- andan festejando que esta vez sí, ¡CON LA PLATA DE LOS JUBILADOS!, se hizo algo patriótico, republicano y con espíritu federal: o sea, se la embolsaron ellos. Sin necesidad de andar patoteando al viejo estilo del Australopithecus afarensis, Alfredo De Ángelli, sino con los buenos modales de quien quiere gobernar Chicago pero se conforma con Entre Ríos, Luis Miguel Etchevehere. Felicitaciones, muchachos, son cada vez más ricos. A costa del Estado. Que aborrecen. Pero en una relación masoquista, no pueden largar. Más aún, llevan tooooda la parentela a aferrarse, como si fuera el Titanic con spoliers, a agarrarse fuerte del erario público. Mucha suerte. Bah, no la necesitan. Ya nacieron con suerte.
Leonardo Simons, gobernador de Entre Ríos, tuvo que quedarse toda la semana en Argentina para sobreactuar el apoyo a una ley que no sabe explicar. Mientras su Ministro de Gobierno y Justicia, la multipartidaria Rosario Romero, se pone a la derecha de Patricia Bullrrich porque ahora sin derechos humanos se cobra mejor. Siempre a la moda. Ya habrá tiempo de cambiar de jefe, de ideología, de partido y de cargo.
Volvamos a las razones. ¿Mostrar "fortaleza" ante los mercados -o sea, ellos mismos- tenedores de Lebacs por la renovación de 25.000 millones de dólares del día después de la votación? ¿Y eso fue mostrar fortaleza? ¿No muestra, por el contrario, debilidad, tener que rodear el Congreso de matones uniformados? ¿Poner a los legisladores propios y a los comprados en situación de calle o hable para siempre?  ¿Por 100.000 millones de pesos, que al final de las cuentas es nada si la meta es reducir el déficit fiscal?
Los costos, además de simbólicos por la herida narcisista de descorrer el velo del traje a medida de socialdemócrata culposo, son neutros en términos presupuestarios. Ok, sí, no son neutros, pero son mínimos en relación al costo/beneficio cuando se calcula en términos políticos. Y más si se proyecta anualmente: un 2018 como año de ajuste se acaba de complicar antes de empezar el año.
La principal complicación es unir a sectores que no se pueden ni ver. Unirlos frente al gobierno nacional. Sectores que además empiezan a hacer componendas en cada provincia, con los gobernadores supuestamente aliados. Porque ser oposición no significa la austeridad de, ponele, un trabajador común. No. La clase política, que es la única clase con conciencia de clase, necesita un umbral de sufrimiento mayor que la media. Así que se refugian en los presupuestos provinciales y municipales hasta que pase el temblor. Y esos presupuestos, provinciales y municipales, aumentarán su regresividad pero le facturarán el costo fáctico de estos resultados sociales al gobierno nacional.
 Demasiado para tan poco.

Quizás se trate de superar el trauma de De La Rúa. El trauma que dicta que ningún gobierno de centroderecha -como si Menem nunca hubiera existido- puede terminar su mandato. Es un trauma con fundamento: efectivamente, desde la presidencia de Alvear, en 1928, cuando le entregó la banda a Yrigoyen, un gobierno que no es peronista no termina su mandato. No, no es culpa del peronismo: en 1928 no existía el peronismo.
Ese trauma fundamentado se fermenta porque gobierna un partido vecinal porteño, novedoso, posmoderno, experimental. Que tiene los principales presidenciables en la galera, como conejos blancos para atraer peronistas con síndrome de abstinencia presupuestaria. Hasta hace un mes, hacían largas filas para que les tomen el examen de ADN a ver si daban lo suficientemente blanquitos como para ser aceptados en el PRO. Hoy andan gritando contra la derecha ajustadora, como si fueran un delegado del SUTEBA de La Matanza. Por Twitter y desde Recoleta, pero a quién le importan los detalles.