Cómo es el periodismo entrerriano

Lucas Carrasco-. No es "fuente", es plagio.




Recuerdo una charla con Julián Stopello, que supo ejercer el periodismo con talento y hoy es un difamador profesional que cobra sobres en su Fundación Favaloro: una operación, un subsidio, una operación, un subsidio . Él me preguntaba cómo podía hacer para frenar la ola de robos que sufría el pasquín Entre Ríos Ahora, donde junto al monaguillo Ricardo Leguizamón difaman a todo opositor a Macri y Bordet, así como fueron, como en el caso de Stopello, un disciplinado kirchnerista de LT14 hoy son oficialistas de esta rancia derecha. Pero quería que no les copien. Lo cual sonaba sensato, porque, además, es de los pocos pasquines estatales dedicado a la difamación sistemática que no roba. Que escribe sus propias operaciones de prensa. No es El Diario o Análisis, pasquines difamatorios de todo gobierno pasado (hoy no se fía, mañana sí) basados en un 95% en el robo de notas ajenas. Robo, además, descarado. Robo a cielo abierto.

Desde que La Nación y Clarín cobran sus notas a los usuarios (luego de leer 20 notas, hay que pagar) es probable que estos pasquines se vean comprometidos, porque internet va a ir cambiando, pero hay miles de sitios para difamar a los enemigos del gobiernos de turno (si lo sabré yo, o ellos, que levantan cualquier cosa de cualquier lado con tal de pegarme).
Este robo - abajo se pone el epitafio "fuente X", para justificar el plagio, como si nunca hubieran entendido la diferencia entre plagio y fuente, de tanto chuparle la pija al Director de Prensa de turno- le genera problemas a quienes escriben, efectivamente, una mínima elaboración de las órdenes emanadas de Kueider, Amilcar García, Frigerio, o Varisco. Como antes lo hacían con las órdenes emanadas de Pedro Báez, Blanca Osuna y, vaya sorpresa, Amílcar García, que era el mismo mamarracho de hoy, pero parece que a la multipartidaria Rosario Romero le ordenaron que pare un poco con las persecuciones políticas a través del lumpenaje judicial. Cambiemos.

Estos ladrones se caracterizan por jamás levantar el teléfono para escuchar "la otra campana" y cuando les ordenan dejar de difamar a tal o cual, se escudan en que en realidad era la "fuente", o sea, el plagio. El robo. Como si eso los eximiera penalmente en lo que podría llamarse Doctrina Romero-García del Afano, bajo la simulación de hacer periodismo. Doctrina fundada por el Rey del Lumpenaje Judicial, el Procurador General de la Provincia, Amilcar García. Y la flamante Ministra de Presupuesto de los Fiscales, Rosario Romero, la multipartidaria que tiene una pyme familiar que si la privatizamos por dos años bajamos el déficit fiscal de la provincia. Sin joder a los docentes.



Lo mismo hacen el 95% de los sitios entrerrianos estatales dedicados a difundir que el gobernador de turno se preocupa por los refugiados de Medio Oriente, el calentamiento global, la guerra civil en Sudán, los osos pandas de China y la conformación de una Familia Ingalls subida a su Facebook. Eso sí, de tanto salvar el mundo los gobernadores no tienen tiempo de pagar el sueldo a los estatales en tiempo y forma. Es un detalle, nomás.

El copiar y pegar se extiende a los comunicados de Busti explicando que Busti dijo que Busti era el reemplazante natural de Messi. Los comunicados de la municipalidad de Concordia contando que Cresto corrió otra maratón mundial y ganó. Que De Ángelli volvió a ser nominado para el premio Nobel de Física y que la Bolsa de Cereales sigue agarrada al presupuesto público como garrapata resistente al glifosato. Que los profesionales de la explotación a los niños pobres, como la empresa Barriletes, siguen terminando de terminar con la pobreza y que el rector de la UNER fue elegido Miss Universo por su belleza, además de que en la UADER se abrió un curso sobre Pueblos Originarios en el Estado donde estudian cómo hicieron los ñoquis de Moine para perdurar hasta hoy y qué maravillosa es la nueva estafa con los jubilados de Eskenazi en el BERSA. Todo bajo la tutela moral de las SRL de DDHH, la unanimidad de que la policía siempre dice la verdad y que el Turismo funciona de maravillas y debemos sentirnos orgullosos, así como de la venta de pescado ambulante hecha por el gobierno para cien personas en equis barrio porque baja la inflación y que Pablo Barbirotto es un juez de menores ejemplar, aunque nunca se encuentre un fallo que lo demuestre. Y qué espléndidos son los corsos. Y qué sabio es Adolfo Golz. Y qué bueno es todo libro sacado por La Hendija, aunque nadie lo leerá (por suerte). Y cómo sabe de macroeconomía Héctor Motta. Y qué ético es Antonio Caramagna. Y la responsabilidad social empresaria de Patricia Popelka. Y cómo combate la corrupción Luis Etchevehere. Y cómo en realidad los reyes magos no son los padres.

Es en este contexto donde opera la muerte del periodismo, el eterno aburrimiento de las constantes operaciones de prensa, el robo disfrazado de fuente, el dedito levantado para darle lecciones morales al pueblo, la patada en la cabeza al caído, la grotesca pelea con la semántica, el bufonismo con las autoridades, la venganza con las ex autoridades.
Empleados públicos sin el menor talento lanzados al periodismo narrativo, operadores de prensa sin disimulo, abogados que aman más los medios que conseguir algún resultado jurídico; pueblan este circo de bufones que hace del corporativismo, el miedo y el robo, la versión local de la posverdad. Un correlato posmoderno de un pueblerismo naif, cobarde y titiritero al que se le notan todos los hilos.

No, no es fuente, es plagio.
La garantía de que la Justicia entrerriana no penalizará estos robos sistemáticos, que el gobierno de turno pondrá el capital para seguir delinquiendo y que el público no los leerá pero los psicopateados y psicopateantes sí, opera como un gran teatro de operaciones donde se mantiene la farsa de que a eso se le puede llamar periodismo.
Les deseo las mejores de las suertes.
Porque en el fondo me importa un carajo y ya me imagino la carita de indignados de ese coro con mamelucos de ética prestada sintiendo miedo de que los descubran por mi culpa.
Y bue.
Así es la vida, muchachos.