Buenos Días




Ramiro Pereira-.



Suena la princesa imaginada por el ruso

aquél de mi secundaria recordada,

Aureliano y José Arcadio

¿Dónde estarán ahora esos decires,

y que ha sido de mi preciosa estrella?

¿Estará rodeado el altar de tormentos venturosos,

o habrá mares crípticos donde los sueños se forjan?

Te encontré, rondando las áridas estepas de la nada blanca,

y miré aquella respuesta de banco a banco.

Todo fuera del tiempo (pues)

no hay lunas que desconsuelen tu recuerdo,

¡Insensata la búsqueda del sur perdido!

(Comienza una nueva nota, estribación más feliz de la nada blanca)

Y decido volver a la prosa mundana,

a la fatigosa fiesta de los fastos benignos.