"Una realidad compleja, sucia e imprevisible"



Joakito-. Gustavo Moscona, nació en buenos aires en 1967. Tiene varios oficios terrestres que abarcan desde ser maestro, profesor de Historia, sociólogo, politólogo (que suena a podólogo), hasta Magister en Cultura y Comunicación (UBA) y próximamente Doctor en Investigación en Ciencias Sociales (UBA).



Es Dramaturgo y dirige teatro. Escribió libros en forma colectiva que hablan de política, educación, drogas y trabajo, ninguno de ellos tuvo el éxito de Harri Poter.
Después de "La primera novia de Luis Miguel" y "El Brujo que traicionó a Boca", ambas publicadas por Milena Caserola, acaba de aparecer su último libro de cuentos "Esa toper blanca" también por el mismo sello editorial.


Sos licenciado en Sociología, sin embargo tenes tres libros de cuentos publicados. ¿Por qué?

Es que haber estudiado Sociología no me restringe  o me limita por lo menos a mí a escribir solamente en el mundo de la Sociología o en la cárcel de la academia que me pide artículos con referatos. De hecho no me interesa hacerlo. Por el contario, relacionar lo que estudié con la literatura me da muchos más elementos para pensar una realidad compleja, sucia e imprevisible en lo fantástico, como la vida misma, en la cual hay constelaciones. En ese sentido la literatura me seduce más para describirlas. Igual se complementan, hay un diálogo de palabra rota entre la literatura y lo que estudié en Ciencias Sociales.

¿Es una forma de escaparse del corset académico o por el contrario fortalece el trabajo universitario?

En realidad los libros que escribí desde la Sociología son libros marginales de la academia, pero profundamente políticos en esto de ser polémicos, de incomodar, de no seguir los tiempos formales de la UBA para realizarlos. Se tratan de producciones colectivas que llevé a cabo con estudiantes y otros compañeros egresados y docentes.

¿La literatura también es colectiva?

La literatura es individual para mí, no lo consulto ni lo discuto con nadie, salvo conmigo mismo. En los trabajos que te mencioné anteriormente soy el que convoca y él que dirige la investigación. Se trata de un laburo grupal, organizado desde lo informal, pero con una seriedad de la puta madre a la hora de pensar la teoría y abordar los debates que surgen. 

¿Son los mismos mecanismos de escritura los que usás para la Sociología y para la Literatura?

Son distintos procedimientos de escrituras, el de la literatura y de las Ciencias Sociales,  de hecho el público para el que escribo es totalmente diferente.

¿Dónde te sentís más libre?

Si me apuras me siento más libre en la Literatura y quiero aclarar, como diría Oyola “Yo nunca corrí, siempre cobré” por ser ingenuo en no saber que hasta en el último rincón hay miserias. Hubo una época en que pensaba que la gente que estudiaba Sociología era toda comprometida y ponían su conocimiento al servicio  de los que más lo necesitaban, después me di cuenta que no es así, que muchos tienen un compromiso solamente al principio y como joven, después es consigo mismo y que la competencia y los feudos son parte de la carrera académica. Y la política desde esa perspectiva no sirve para transformar la realidad, sino para asegurarse un status quo.




¿Qué relación podes hacer hoy, en el siglo XXI, entre la literatura y el movimiento nacional y popular?

Es una relación compleja, como siempre lo ha sido. El peronismo se ha llevado mal con los que cuestionan todo  y créeme que no estoy hablando de la gente de Carta Abierta.
En la literatura hay mucho peronismo, inclusive lo antiperonista en el relato siempre se vuelve peronista y sino los invito a releer la Casa tomada de Cortázar o  a la película Traidores de Gleyser para confirmar lo que estoy hablando.

¿Hay una reapropiación de lo popular en la Literatura?

Es cierto que hoy en día hay reapropiaciones de todo, hasta de la palabra "grasa" que la usa la gente bien pensante y rebelde de la literatura, por mencionarlos de alguna manera, y la palabra "cabeza" de hecho pasó ahora a ser glosario de los condenados de esta tierra.
Para mi gusto si hay un villero  que escribe poemas o una travesti pobre que hace literatura ya está presente el peor de los maleficios: los negros fuera de los guetos y eso no le gusta a determinada gente de la cultura que querría representarlos pero no compartir con ellos la idea de hacer letras, la idea de ser compañeros.