Pichetto conducción



 Gerardo Pressman-. Gracias a la conducción de Miguel Pichetto en el Senado, el peronismo por primera vez podría ser minoría en la Cámara Alta. Sería un récord histórico. No tanto por mérito de Cambiemos, sino por demérito de Pichetto.



En 2019 se eligen senadores nacionales por los siguientes distritos: CABA, Entre Ríos, Chaco, Salta, Neuquén, Río Negro, Santiago del Estero y Tierra de Fuego. Las elecciones serán mayormente junto a las presidenciales y las elecciones de gobernador, lo que opacará esta pelea por la composición del Senado de la Nación. A la vez que arrastrará a los candidatos a la Cámara Alta que lleven candidatos taquilleros en el primer y segundo rubro más importante de la boleta: Presidente y Gobernador.



En Río Negro hay un partido político provincial con un gobernador que arrancó en el Frente Grande y terminó en el macrismo. En Chaco ya ganó Cambiemos en 2017 y lo mismo en Entre Ríos, donde es probable que arrase si no hay una hecatombe económica nacional. Chaco y Tierra del Fuego están obligados a elegir gobernador de forma separada a las elecciones nacionales porque se los manda la Constitución. En Entre Ríos, Sergio Urribarri, quien preside la Cámara de Diputados de la Provincia,  propuso desdoblarlas para salvar al peronismo provincial del derrumbe que se precipitó en el 2017. Hay que ver si Bordet tiene margen para desdoblar las elecciones sin que Rogelio Frigerio proteste y le corte los fondos que permiten el pago de salarios de empleados públicos, fondos sin los cuales la provincia se incendiría.

Sin embargo, es probable que gracias a la conducción de Miguel Pichetto y su visión estratégica errada de apostar por Randazzo y Urtubey, marginar a Cristina Kirchner y conseguir cargos para los senadores veletas como Abal Medina, flamante funcionario de Macri, logren el milagro antes de las elecciones de 2019. Que el Senado de la Nación por primera en la historia democrática no tenga mayoría peronista.



Miguel Pichetto proviene de Río Negro. Sus ambiciones para ser gobernador de su provincia nunca llegaron a buen puerto. En sus pagos, no controla el Partido Justicialista. Lo controlan Los Soria, que no son los personajes de Alberto Laiseca sino el clan sucesor del gobernador asesinado por su esposa apenas asumió. Los Soria tienen juego propio, hoy están cercanos a lo que queda del kirchnerismo.
Pichetto, por su parte, quizo ser candidato a vicepresidente de Scioli. Fue vetado por Cristina Kirchner, que puso a Zanini. Pihetto presidió el bloque de senadores peronistas aún cuando la propia Cristina era senadora y su marido Presidente de la Nación. Antes de eso, Pichetto fue duhaldista, menemista, etc.
Apasionado y con buena oratoria, destaca por su formación política sofisticada y su habilidad para mantener el bloque cohesionado, a pesar de los intereses en juego y las diferencias internas. Esa habilidad la permutó en los últimos meses. Los resultados pueden dar una enorme alegría al oficialismo nacional.

Los triunfos de la UCR en 1983, de la Alianza en 1999 y de Cambiemos en 2015, señalaron en las urnas también un contrapeso institucional: un Senado con mayoría peronista.
Lo mismo señalaron las urnas en el 2017. Pero gracias a la conducción de Pichetto, que pasaría a la historia como el hombre que llevó a perder la mayoría en el senado al peronismo por primera vez, ésto podría darse antes de que los electores decidan y en contra incluso de lo que los electores decidieron.





Es lo que impulsa Pichetto, con el acompañamiento de Bordet y los dos senadores nacionales por Entre Ríos del peronismo.
Una aventura que puede lograr un récord histórico: que por primera vez, la estratégica Cámara Alta no tenga mayoría peronista. O sea, que no tenga mayoría para elegir jueces, magistrados de la Suprema Corte, del Consejo de la Magistratura, del presupuesto nacional para cada provincia, de las obras públicas estratégicas, del endeudamiento internacionales, de las auditorías de los demás poderes constitucionales. Ceder tanto poder sería inimaginable hace meses. Hoy, es posible. No gracias a Federico Pinedo ni Gabriela Michetti, las débiles espadas del PRO en el Senado, sino gracias al demérito de Miguel Ángel Pichetto.
Migual Ángel, el escultor de una derrota peronista histórica.