Los Eliot Ness del subdesarrollo



Daniela Sánchez-. En pocas décadas, la "guerra contra las drogas" será vista como esos operativos de Onganía donde se les cotaba el pelo a los "hippies y rockeros" o el alto jefe policial que durante la dictadura entraba en los hoteles alojamiento y echaba a la gente "por promiscua".



Las series y películas que muestran la inutilidad de la guerra contra el alcohol durante la etapa de la prohibición en los Estados Unidos, han sido reemplazadas por grandes series y películas que muestran la misma inutilidad aunque con mayor violencia y corrupción en relación a las drogas declaradas ilegales. Drogas que no alcanzan a ser declaradas ilegales que ya sale una nueva.  O que están tan cortadas que es difícil, en el caso entrerriano, que cuando lleguen a Juicio se los pueda condenar por tener alguna sustancia ilegal. Porque los productos con los que s la corta, son legales.
Mientras tanto, el Estado invierte una enorme cantidad de recursos en vano. Que bien podrían ir a fines inteligente como centros de recuperación de adictos. Sobraría plata, además, para mejorar la educación y así mejorar la convivencia social. Con falsas moralinas solo se hace el ridículo.


 
La mayoría de los gobernantes, altos policías, jueces y legisladores, es de suponer, miran estas series de moda, estas grandes películas, los documentales donde se burlan de tanta hipocresía, corrupción e inutilidad en la prohibición de las drogas. Especialmente las que son simples plantas como la marihuana y que no generan daños a terceros. No incitan a sus consumidores a delinquir, al contrario, es una droga usada como calmante. Menos adictiva y dañina que el alcohol, que es de venta libre, o los fármacos sedantes que se venden en el mercado ilegal como si fueran caramelos. La mayoría de los legisladores, jueces y altos policías están todo el día drogados con esos fármacos "recetados" y la mayoría igual, a la noche, llega a la casa y se fuma un porro. Basta goglear y escuchar la opinión de los científicos para saber que las drogas recetadas por psiquiatras y médicos son más adictivas que las drogas naturales prohibidas por capricho de EEUU.

Recientemente, el gobernador entrerriano, que se suponía era un hombre progresista, se reunió con la ultraderechista Patricia Bullrrich -la misma de las persecuciones a opositores, los escraches con la policía, los presos políticos- para volver a insistir en una ley de narcomenudeo. Una ley contra los pobres, dando facultades a la policía provincial para intervenir en el negocio.
La derecha ignorante se sube al carro de la demagogia. La derecha inteligente sabe que esta es una forma de criminalizar a los más pobres: de hecho la "guerra contra las drogas" EEUU la inventó una vez que no pudieron parar los derechos civiles de igualdad entre blancos y negros. Desde entonces, pobló las cárceles de negros. Es el país con más presos del mundo y la inmensa mayoría están presos por drogas. Generaron una violencia no solo interna, una enorme corrupción policial y una alta descomposición social de las minorías segregadas, sino que además exportaron "esta guerra" para vender la parafernalia de recursos militares para perseguir a pequeños dealers. Patricia Bullrrich compró todas esas porquerías militares en un país que no puede encontrar un submarino perdido.