Liderazgo sin conducción



Gerardo Pressman-. En Entre Ríos, las dos principales fuerzas políticas pasan por lo mismo: el que conduce (desde el Estado) no es el que lidera. Frigerio y la UCR. Urribarri y Bordet.



El poder se puede manejar con los resortes estatales. No hacen falta ni el carisma, ni la visión estratégica ni los votos.
El liderazgo en cambio se puede ejercer desde el llano, con o sin las palancas del Estado, incluso representando una minoría. Ahí está la clave: "representando".
Liderar es "representar" pero también conducir, señalar un norte estratégico al que arribar desde una visión compartida.

En Entre Ríos, el poder provincial lo tiene Gustavo Bordet pero el liderazgo Sergio Urribarri. Aún cuando Bordet haya intentado reemplazarlo como en esta etapa o debilitarlo al aliarse con otro peso pesado, pero que conduce un barco a la deriva como Jorge Busti, aún Bordet no ha logrado validarse al interior del peronismo. Tiene la ventaja de que Urribarri no puede volver a ser gobernador porque la Constitución provincial no se lo permite. Y también tiene, Bordet, la doble ventaja de que Urribarri lo banca en su intención de ser reelecto.
Bordet maneja el Estado. El gobierno no es malo ni bueno, es la nada misma. Los entrerrianos le dieron una paliza electoral después de que él pegara su cara en cuanto afiche hubiera en la provincia. Quiso una lista de unidad y le respondieron armando la friolera de diez listas para las primarias. En las elecciones generales sacó menos votos que en las PASO.
Inmediatamente, Urribarri propuso adelantar las elecciones del 2019 y una explicación sobre el por qué falló la estrategia de provincializar la elección. Bordet se fue de vacaciones, cambió un par de ministros -incluido el hijo de Urribarri- y cuando volvió fue para firmar lo que Macri le diga que firme.


En Cambiemos, la fuerza que se prepara para gobernar la provincia, la conducción la ejerce Rogelio Frigerio, Ministro del Interior y Obras Públicas. Frigerio quiso también una lista unificada. Le respondieron armando tres listas. Cambiemos ganó en toda la provincia menos en Villa Paranacito, una pequeñísima localidad donde tiene los emprendimientos comerciales Frigerio junto a un socio al que hizo diputado provincial por esos méritos.
La UCR fue la que lideró la campaña.
Atillio Benedetti, de Gualeguaychú, ganó por paliza en su departamento, de donde también eran oriundos los rivales y ex intendentes de la cabecera departamental, Juan José Bahilo y Emilio Martínez Garbino, por una tercera fuerza que significó práticamente el fin de su carrera política.
Sergio Varisco fue un claro ganador en Paraná. Y en las caminatas se sentía el peso de su liderazgo.
A esto hay que sumarle que la marca Cambiemos fue tan exitosa que ganó Concordia sin tener candidatos.
La billetera y la totalidad de las palancas del gobierno nacional y parte del provincial (dado que Bordet le responde) las tiene Rogelio Frigerio, gracias al cargo. El liderazgo de Cambiemos, lo tiene la UCR y al interior de esta formación, que se caracteriza por su organicidad, el liderazgo es territorial y está bastante repartido.

Liderar no es siempre conducir y conducir no es siempre liderar.
La gran pregunta es si en 2019 se alinearán los planetas y tendremos en la provincia un gobernador que lidere y conduzca, como ha sucedido siempre desde el retorno de la democracia, con la excepción de Mario Moine y de Gustavo Bordet.