La soberbia de Bordet

Salustriano-. Tantas agresiones al kirchnerismo ya están cansando, sobre todo viniendo de quien solo ganó elecciones con la camiseta K.





Las constantes provocaciones contra el kirchnerismo por parte de Gustavo Bordet, el político que solo ganó elecciones con la camiseta K y que en su primera experiencia poniendo la cara, que fue durante las elecciones legislativas del 2017, perdió de manera vergonzosa, no se entienden. Su actitud histérica de decir una cosa y hacer otra pero cambiarla a la semana y volverla a cambiar a la otra semana, se entiende menos. Porque no tiene rumbo ni destino político porque en el macrismo jamás lo van a aceptar como un par más. Tendrá que ir a la cola, donde ya lo tratan como empleado gente como Rogelio Frigerio, Luis Miguel Etchevehere y en general toda la derecha con algún interés en Entre Ríos.
Su seguidismo de Urtubey resultó un fiasco. Quedó a la derecha de los gordos de la CGT y en el Partido Justicialista, aunque nadie lo critica, tampoco nadie lo defiende ni piensa que pueda tener algún futuro a su lado, excepto que les den cargos. Aunque cada ministro sale públicamente a promocionar sus gestiones y nunca lo mencionan o lo mencionan en cosas intrascendentes.
Ya pasada la mitad de su mandato, no tiene nada para mostrar. Sus partes de prensa y sus selfies en Facebook lo muestran ridículo, tratando de hacer duranbarbismo provinciano. Hasta Pichetto parece más serio, porque por lo menos es menos cínico y tiene buena formación política y puede fundamentar sus posiciones. Bordet, no.
¿No sería prudente que bajara un cambio de tanta agresión contra los que lo votamos pensando que no iba a darse vuelta como un panqueque?



Llama la atención que nadie aproveche el vacío político que deja Bordet. Entre Ríos, con la derechización del radicalismo, que está subsumido en el PRO, y el panquequismo de Bordet, deja un espacio vacante muy grande. Nadie lo está aprovechando.
La política aborrece el vacío así que tarde o temprano alguien aparecerá. Quizás haya miedo a los carpetazos y las operaciones de prensa que hace Bordet y Cambiemos. Pero ese miedo se irá perdiendo a medida que las lógicas ambiciones de la política muestren que el rey está desnudo y que hay un mar inmenso para ir a pescar votos que hoy están huérfanos de representación.

Es una ecuación sencilla. Los que votaron a Bordet pensando que era lo que decía y hoy ven que es ésto, no tienen a quién votar.
Por otro lado, los que votaron a De Ángelli o a Fuertes porque querían un gobernador de derecha van a preferir el original, sobre todo si viene mejorado con gente como Rogelio Frigerio o Etchevehere, que por lo menos saben hablar y tienen experiencia como políticos derechistas. Bordet es un arribista, no lo van a tomar nunca como uno igual en la derecha. Lo van a ver como lo vemos los que lo votamos: como un oportunista que, encima, ni siquiera es buen gestor.



Los derechistas que creen que pertenecen a una aristocracia como Macri, Etchevehere, Patricia Bullrrich, ven en Bordet un muchacho obediente que viene de ser intendente de la segunda ciudad más pobre del país y que hace todo lo que ellos le ordenan.
La derecha más primitiva como De Ángelli lo ven como un subordinado capaz de pactar cualquier cosa por poder.
Si a eso le sumamos que no tiene un solo logro de gobierno, ¿de dónde le viene tanta soberbia, tan agresión al kirchnerismo, tanta sobreactuación culposa como si hubiera nacido hace un mes y de un repollo?
Sorprende que nadie le pare el carro. Se puede entender el miedo a los carpetazos y los embates judiciales, pero hoy en día sería pura ganancia electoral porque hay un electorado que podrá no ser mayoritario circunstancialmente pero que no baja del 30% y hoy no tiene mejor oferta que gente insulsa como Juan José Bahillo, que es despreciado en el pueblo donde fue intendente y perdió hasta en Concordia.