La primer ciudad socialista del mundo

Lucas Carrasco-.Marx y Entre Rios






La historia de Entre Ríos está marcada por las ideas socialistas. No las de Marx, menos las de Lenin. Sí las de Alejo Peyret, un colaborador del gabinete de Urquiza, cuya cercanía, como demuestran los documentos históricos, mostraban también una afinidad ideológica. El socialismo utópico -como lo clasificaran, con menos sorna que en sus cartas privadas, Marx y Engels- fue una forma de liberalismo y, por tanto, de ideas avanzadas y subversivas para la época. Las que encarnó Peyret, cuyo modelo de colonia es la primer "sociedad socialista" del mundo que funcionó (aún funciona), aunque la historiografía del marxismo canónico sitúe equivocadamente en EEUU el primer experimento de este tipo, aunque fue un fracaso estrepitoso.


El filántropo Robert Owen fundió su fábrica en Escocia con estas ideas. Fundó después una ciudad socialista en EEUU y fracasó al toque y luego se volvió a Inglaterra a dilapidar lo que le quedaba de herencia, en otro rotundo fracaso. Sin embargo, cuando se hace referencia al "socialismo utópico" se lo toma como referente, en buena medida para proba que Marx estaba en lo cierto en su discusión con
el anarquista Proudhon. Y sí, Marx estaba en lo cierto. Pero eso no quita que Urquiza, con tierras robadas (como todo buen caudillo federal y prócer argentino: ¿o acaso queda algún boludo que no sepa que nuestra oligarquía "ganadera" se funda en los caudillos federales y su persistente saqueos de tierras? La campaña del desierto funda la otra oligarquía, la rentística, que rápidamente deriva en financiera) haya traído un socialista francés para que sea intendente de una ciudad socialista, la cual fundó al otro día de que llegaran los inmigrantes de bajo perfil racial (sí, al igual que Sarmiento, se lamentaba de ésto) a los cuales se les adjudicó tierras bajo un estatuto jurídico fundado en las ideas del socialismo. El intendente, un hombre culto, apasionado, mesiánico y bastante hijo de puta, se llamaba Alejo Peyret.
Esa primer "sociedad socialista del mundo", hecha bajo la premisa de la ciencia (por eso no incluyo lo que Marx y Engels denominaron "comunismo primitivo" ni las asociaciones campesinas que relata Engels en un libro sobre el tema) aún existe, es una ciudad pujante de Entre Ríos y ese modelo, ese experimento moldea aún el perfil de provincia que somos y, fundamentalmente, el que quisimos ser. De hecho, también en Entre Ríos se da la primer cooperativa de Argentina.
En los deseos imaginarios de los entrerrianos -parafraseando adrede uno de los mejores libros de Juan José Sebreli, se esté o no de acuerdo con sus conclusiones- este imaginario urquicista siempre está presente como subtexto de las promesas de la clase dirigente durante toda su historia y aún hoy. Incluso, cuando los gobernantes se emborrachan de votos, casi inconscientemente sacan el teleprompter de los sueños urquicistas, aún los que se imaginan dentro de la tradición de Pancho Ramírez o de Artigas. O cuando pierden por paliza y firman acuerdos unitarios oprobiosos, como el caso del macrista vergonzante Gustavo Bordet, actualmente en funciones como delegado interventor de la provincia.
Aunque fueron las ideas francesas e inglesas las que moldearon esta "primer sociedad socialista del mundo", la palabra socialismo remite, en Entre Ríos, a la oligarquía sojera y esos arrendatarios con secundaria completa que alquilan un sello de goma con tal de colarse en alguna lista sábana de cualquier derecha de moda y, para las personas más cultas (o los familiares de esta oligarquía sojera) a la socialdemocracia europea, la cual aún no se había inventado cuando en EEUU y en Entre Ríos se hicieron los primeros experimentos de socialismo.

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