La heterogeneidad del revisionismo


Gonzalo García Garro-. El revisionismo y los revisionistas.



El Revisionismo Histórico nunca fue, ni es, un pensamiento ideológico homogéneo. En él se expresan corrientes  políticas contradictorias e incluso antagónicas, no obstante todas estas tendencias internas coinciden en un punto: la resistencia al imperialismo como “potencia disgregadora de lo propio”.

El Dr. Jorge Oscar Sulé, (Académico del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas y reconocido historiador revisionista) publica en el año 2005 una “Carta abierta al Sr. Norberto Galasso”. 
En el aludido documento entre otras cosas, plasma una clara caracterización del Revisionismo:

 “Se está en el Revisionismo histórico -expresa- cuando se han detectado tres factores mencionados en las páginas anteriores:
1) El factor externo proyectándose sobre nuestro país.
2) El pueblo que defiende sus patrimonios culturales y materiales encontrando los jefes que lo interpretan.
3) Minorías que con poder económico, político y cultural juegan de espaldas al porvenir argentino, al naipe de la traición y la entrega”.



Personalmente adhiero a esta caracterización del Dr. Sulé y me tomo el atrevimiento de agregar una cuarta:

Comprender, aprehender, la figura de Juan Manuel de Rosas como “pivote histórico” (Jauretche). 

“Rosas fue y es la llave de bóveda de la interpretación de la historia argentina del Siglo XIX” (Sulé). 

Así como la historia argentina del Siglo XX sería imposible de comprender sin la figura de Juan Domingo Perón, Rosas es la bisagra en el Siglo XIX. Sin Rosas, Argentina hubiese sido otra cosa.

A continuación voy a presentar una clasificación que he elaborado de las diferentes corrientes del Revisionismo Histórico. Tiene una finalidad didáctica y el criterio aplicado es en parte cronológico y considera también los diferentes matices ideológicos.

 Los precursores: 

Esta generación de historiadores revisionistas combatió durante un largo y oscuro período contra el aparato de la historia oficial. No pudieron llegar a organizar una teoría sistemática para enfrentar la historia falsificada por el mitrismo. Estuvieron aislados en un medio adverso, algunos hasta exiliados y todos marginados por el “despotismo turco” al cual se refería Alberdi.
Además de requerir de un valor excepcional para afrontar a toda la maquinaria oficial, coraje incluso para enfrentar todo el consenso público que se había planificado desde el aparato cultural del Estado, se necesitó de una gran capacidad investigadora para penetrar en la oscuridad y el ocultamiento organizado.

De este grupo mencionaré los dos, en mi opinión, más altos: Adolfo Saldías y Ernesto Quesada.
De ellos hablaremos en artículos específicos.