Jubilados: cuestiones de fondo

Ezequiel Bauman-. La necesidad de modificar el paradigma jubilatorio.





Aislemos de nuestra mente por un segundo las luchas políticas actuales y nuestras posiciones ideológicas. Pensemos el concepto de "Jubilación" y el de "Pensión". Tal ejercicio sirve para luego sí abordar los pactos fiscales, el déficit de la Caja de Jubilaciones de la Provincia (cuyo titular, el contador Daniel Elías, en cada reportaje demuestra sapiencia en la temática y responsabilidad, siendo posiblemente el mejor funcionario que tiene el gobierno provincial).



Ambos conceptos (Jubilación y Pensión) fueron creaciones antiguas nacidas en las asociaciones gremiales a partir del semi abandono del Estado. Los obreros una vez que ya no podían trabajar eran mantenidos por sus familiares con ingresos, de tener la suerte de contar con tales, o bien eran derivados a hospitales estatales o en algunos casos a hospitales mantenidos por la caridad de la clases altas.

El concepto de Jubilación nació en Argentina oficialmente en la provincia de Tucumán, donde el presidente de la Cámara de Diputados de aquella provincia norteña, Alberto Aybar Augier, presentó un proyecto de ayuda humanitaria para los mayores de 70 años que por razones de indigencia, incapacidad laboral o mental, no tuvieran ningún ingreso. Es decir que nació oficialmente no como devolución de aportes activos sino como un programa social.
Alberto Aybar Augier lejos de ser un obrero socialista era un político proveniente de una familia aristocrática que militó en la Unión Cívica Radical.  El proyecto fue presentado en 1850.
Su proyecto incluía el modo de financiarlo. Radicaba en un impuesto a los inmuebles de alto valor, una tasa a los empleadores por cada empleado que tuviera, un impuesto a los juegos de azar, al alcohol de alta calidad y a las importaciones de naipes. Era un proyecto progresista.
Posteriormente nacen las Cajas de Previsión Social, más parecidas a como las conocemos hoy. El Coronel Perón las potenció, primero desde la Secretaría de Trabajo y Previsión Social luego desde la Presidencia de la Nación.
Entretanto, existían fondos sindicales para tales fines, fundamentalmente los sindicatos de ideologías socialistas, comunistas y anarquistas que traían estas ideas como inmigrantes de la vieja Europa. Primero se agruparon en torno a sus nacionalidades de origen, luego en torno a sus profesiones y oficios.



El concepto de Jubilación nace como programa social no contributivo, aunque acotado a mayores de 70 años que eran una minoría a fines del siglo diecinueve en que fue presentado en Tucumán. Luego se desarrolla bajo los conceptos europeos que son los que rigen actualmente: los trabajadores activos, además de los empleadores, aportaban a un fondo que generalmente era superavitario pero por la inflación, se invertía en diversos fines, sean estatales o privados, donde se obtenía una renta que luego al cabo de los años iba pagando las jubilaciones a los trabajadores o las pensiones a sus cónyuges.
Eran tiempos históricos de pleno empleo, Estado de Bienestar y la tasa de trabajadores activos era superior, a la vez que menor la expectativa de vida. Un dato sobresaliente es que la mayoría de los trabajadores permanecían en su oficio e incluso en la misma empresa toda su vida laboral, la que arrancaba desde muy temprano, incluso siendo niños, y al jubilarse era su hijo quien ocupaba el puesto.

Hoy se hace imperioso repensar ese concepto, dado que han cambiado las modalidades laborales, se ha profundizado la globalización internacionalizándose también el trabajo gracias a las nuevas tecnologías informativas y se ha aumentado la esperanza de vida de la población, a pesar del deterioro en la salud pública y el paralelo avance de la ciencia médica.

Estamos yendo hacia un mundo donde avanza la robotización, donde los países desarrollados discuten un ingreso ciudadano ya sea para el trabajador activo o el pasivo, existen los seguros de desempleo y los programas universales como en Argentina la Asignación Universal por Hijo y gracias al avance de distintas leyes, se han reducido los accidentes laborales (esta cifra oscila de acuerdo a la coyuntura, pero en términos generales, el promedio es de un notable descenso en relación a un siglo atrás).
La sustentabilidad del sistema, independientemente de que los montos jubilatorios sean injustos, depende de un cambio conceptual. Pasar del concepto de financiar las jubilaciones con los aportes de los activos a volver a pensar en el concepto de Alberto Aybar Augier. Esto es, financiar las cajas jubilatorias con impuestos a las grandes ganancias, a los sectores rentísticos y a ciertos nichos de ocio que socialmente conviene acotar, como los juegos de azar, las bebidas alcohólicas de lujo, los cigarrillos, etc.

Estos problemas de fondo deben abordarse con tiempo, con reglas claras a mediano y largo plazo y tratando de no afectar a los más débiles, que son los ancianos, manteniendo la cobertura prácticamente universal que caracteriza a la Argentina en Sudamérica.
O lo comenzamos a pensar hoy, o lo tendremos que hacer obligados cuando ya las reglas de juego las impongan desde afuera y seguramente nos perjudiquen.